Tratábamos ayer en nuestras conversaciones transcontinentales del paso del mito al logos. Creo recordar que María Zambrano señala este trascendental hito en el momento en el que a un tal Thales de Mileto se le ocurrió decir ¿por qué?. ¿Por qué son las cosas como son? ¿Qué sentido tienen?
La humanidad tuvo su hito en Thales, y los individuos, que son toda la humanidad, lo tienen cuando empiezan a preguntar: es la edad conocida como la de los porqués. Es, por así decirlo, la evolución natural. Sin embargo, no conviene hacerse ilusiones: la tendencia del ser humano a mitificar es irresistible. De pronto se nos olvida preguntarnos por los porqués de las cosas y no conformamos para darlas por sentadas con el hecho de que estén de moda, es decir, que muchas personas las consideren deseables. La publicidad ¿qué otra cosa es sino una máquina de mitificar cosas tontas? Incitar a la gente a tener determinadas actitudes por el simple hecho de que le viene bien al que incita. Así, con esa insistencia publicitaria, es como se regresa a la sociedad que podríamos calificar como "prelogos". La sociedad del sinsentido. O sea, de los mitos.
Supongo que siempre ha sido igual porque pocas cosas más constantes en la historia de la humanidad que la insistencia publicitaria. Todo el mundo tratando de llevar el agua a su molino por medio de engaños. Y es que es tan fácil engañar al ser humano que, por lo general, se pasa la mayoría de su tiempo deseando ser engañado con algo que venga a sacarle de sus angustias por arte de birli-birloque. Y así es que nada tiene de extraño que todo alrededor sea un puro engaño. Por decirlo al modo de Gracián, nos pasamos la vida corriendo hacia la casa de Falsirela, una señora guapísima, simpatiquísima, complaciente, y todos los encantos que ustedes quieran, que solo tiene un inconveniente que es, ni más ni menos, que nos chupa la sangre: nos deja inermes.
En fin, que ¡qué difícil es dejar atrás la imbecilidad!
Cuánta razón , querido Pedro. Lo de dejar atrás la imbecilidad, yo eso ya lo tengo por imposible.
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