Me he enterado de una cosa realmente sorprendente y, sobre todo, de muchas albricias por sus maravillosas consecuencias. A lo mejor ustedes ya lo saben y les estoy descubriendo aquí el Mediterráneo, pero, aunque así fuese, merece un comentario.
Por la propia experiencia no hay ser humano que no sepa que su aparato digestivo tiene dos puntos débiles que son motivo de sufrimientos sin cuento a lo largo de la vida. Son las puertas de entrada y de salida; la boca y el culo; los dolores de muelas y las hemorroides, también conocidas como almorranas. Pues bien, parece ser que en lo relativo a las muelas se está a punto de encontrar una solución respecto de su regeneración. Los artífices del descubrimiento son unos japoneses que ya han hecho crecer nuevas generaciones de dientes en animales. Todos los humanos reponemos los primeros dientes, los de leche, que caen hacia los siete u ocho años, por otros definitivos. Si se te caen estos, o te los tienen que sacar por lo que sea, te quedas sin ellos para siempre y tienes que recurrir a las prótesis. Pues bien, al parecer, no crecen otros nuevos porque hay una proteína que lo impide, Y esa proteína, y la forma de inhibirla, es lo que han descubierto esos investigadores japoneses. Se te cae un diente o muela, tomas el medicamento que inhibe esa condenada proteína, y te vuelve a crecer el diente. ¡Imagínense como deben de tener el culo de prieto todos los dentistas del mundo mundial ante semejante descubrimiento!
Dicen que el experimento en animales ha sido un éxito sin paliativos y que, ahora, se está probando en humanos, como se hace siempre, antes de lanzar el medicamento al mercado que, calculan, será hacia el año 2030. Pero esto no es todo, porque, también, alguien ha inventado un chicle que impide el desarrollo de la flora bacteriana que produce las caries y la retracción de las encías. Bueno, todo esto habrá que verlo, porque respecto de las drogas milagrosas ya estamos curados de espanto ya que, la inmensa mayoría de ellas resultaron ser, a la postre, pócimas de las que vendía el hombre del carromato que iba por los pueblos del lejano oeste.
En fin, cosas de la evolución del ser humano; toda su historia ha consistido en ir reduciendo los dolores físicos sin, por ello, dejar de sufrir a causa de los trastornos mentales. Pareciera que cuanto más se controlan los unos más crecen los otros; pero esto no pasa de ser una pura especulación.
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