martes, 17 de diciembre de 2024

El origen del mundo

 



Si de pronto te has hecho un lío, aquí tienes un simple diagrama que te explica quién lucha contra quién en Siria.

Es el hombre vuelto al estado de naturaleza, es decir, sin normas morales que le frenen en su natural impulso de prevalecer a toda costa. Así es como se llega al todos contra todos, cual si aquello fuese un Serengueti cualquiera, con uno ojo puesto en que no te coman y el otro en comer al que se pone a tiro.  

Divagábamos ayer acerca de la gentuza que es incapaz de ganarse la vida con un trabajo honrado. Gente que prefiere arriesgar la vida buscando un golpe de suerte que se la solucione de una vez por todas. O, simplemente, personas poco dotadas que se dejan seducir por cualquier milonga que apela a los instintos más primarios: la patria, la religión, la igualdad... abstracciones todas sin una solución real. Y, eso, por no hablar de las pulsiones suicidas, ese desahogo natural de las situaciones desesperanzadas. No sé, porque es tan complejo el ser humano cuando pierde el temor de Dios... sí, sí, el temor de Dios, no se rían porque pondrán al descubierto su ignorancia. El temor de Dios, dicho de otra manera, es la civilización. Cualquiera que se haya preocupado de cultivar un poco el espíritu se da cuenta de que no hacen falta religiones para que te ayuden a creer en eso, solamente sensatez, el bien, por cierto, más escaso sobre la faz de la tierra. Y por eso es, como sostiene Shopenhauer, que sean tan necesarias las religiones, para suplir con el miedo la falta de sensatez. En fin, cuestiones teológicas, o metafísicas, si mejor quieren, que nos podrían tener aquí entretenidos hasta  bien entrada la noche sin por ello haber llegado al meollo de la cuestión. 

El problema, tal como yo lo veo, es cuando las circunstancias de la vida niegan a mucha gente la posibilidad de un trabajo horado. Entonces solo hace falta una chispa para tener montada una Siria o una Guerra Civil Española o, para simplificar, cualquiera de las guerras que en el mundo han sido y serán. Empiezan a faltar trabajos y, con las mismas, proliferan los políticos. Un político, por definición, es alguien que ofrece duros a cuatro pesetas, que es justo lo que la gente sin oficio ni beneficio quiere escuchar. Así se construyen liderazgos que no van a más mientras se pueda seguir extorsionando a los que trabajan. Pero, ¡ay como empiece a escasear la harina! Entonces el político llama a las armas citoyens y, en cuatro días, ya tenemos ahí otro bonito diagrama como el que les muestro al principio de estas divagaciones. 

Resumiendo, todo en este mundo es una concatenación de causas y efectos. Un pintor francés de la época impresionista tiene un cuadro que representa con un realismo epoustuflante un coño; lo tituló "el origen del mundo". Por tanto, ahí tenemos la causa primera de todos los males: la atracción fatal de los coños. Y luego pasa lo que pasa, que el mundo se llena de gente innecesaria. Lo demás, por añadidura. 

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