Mañana es el Dia de la Constitución. Se podría decir que es el Día de Solón que como supongo todos ustedes sabrán es el padre de todas las constituciones, por así decirlo, democráticas. Antes de la de Solón hubo otras en Atenas, como la de Dracón, que no es que no funcionasen, pero a la gente no le iba el rollo y por eso le pidieron a Solón que, como también supongo que saben, fue uno de los siete sabios de Grecia, que les hiciese una más a su gusto: así nació la primera constitución democrática de la historia, es decir, al gusto del populus.
Entonces, con aquella constitución en marcha, la gente empezó a disfrutar de la vida de lo lindo. Tanto que, a los cuatro días ya había gente echando de menos a Dracón. Solón hizo mutis por el foro y se fue por ahí a aconsejar a los tiranos que no presumiesen de dicha hasta ver en qué acababa la cosa. Resumiendo, que los atenienses, hasta las pelotas ya de tanto pasárselo bien decidieron salir a la calle en masa a vitorear a Pisistrato, con motivo de haber pegado éste un golpe de estado. Pisistrato estuvo cuarenta años en el poder y dejó Atenas que no la conocía ni su madre. Todo eso que van a ver hoy día los turistas se hizo durante su mandato. A la muerte de Pisistrato volvió la democracia y, sí duró unos cuantos años, más bien creo yo que fue gracias a los persas. Ya saben que un enemigo a las puertas es un gran aglutinador de voluntades. Derrotados los persas, cambiaron de enemigos, los espartanos, tan aristocráticos ellos, y perdieron. De hecho perdieron todos, porque quedaron tan debilitados que vino Filipo de Macedonia y se les merendó a todos en dos días. Y entonces fue cuando, realmente, Grecia fue grande: llegó hasta la India. Es la Grecia de Aristóteles, Euclides, Eratóstenes, Diofanto... la lista es interminable.
Personalmente, la constitución me la suda. Es una pantomima. Los que mandan se la pasan por el forro siempre que les conviene y, luego, cuando un tribunal montado al efecto, se lo echa en cara, se fuman un puro. Yo no es que tenga nostalgia del franquismo, si de algo la tuviese sería de cuando era joven, que sí, entonces mandaba Franco y también cocían habas, pero, como era joven, me las comía, tiraba dos pedos y a disfrutar de la vida. Ahora, yo no sé si cuecen más o menos, yo diría que más, pero, en cualquier caso, ya no las puedo comer porque me pongo a morir. Cosas de la edad, que te enteras mucho más de todo sin apenas mirar. ¡Uf, qué duro es todo esto!
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