domingo, 29 de diciembre de 2024

Eclesiástico


"Si haces bien, mira a quién". Esto es lo que nos dice Jesús Ben Sirá, autor del Eclesiástico, uno de los libros de que se compone la Biblia. Ya ven lo que son las cosas, porque si hubo un refrán que escuché hasta la saciedad en todas las catequesis a las que asistí hasta que me empezó a apuntar a edades muy tardías el uso de la razón, ese fue: "haz el bien y no mires a quién". 

Al parecer, el Eclesiástico se llama así porque fue muy leído en las iglesias durante los primeros siglos del cristianismo. Es una lástima, pienso, que se dejase de leer porque todo el libro en su conjunto es un canto al uso de la razón, esa prerrogativa de que disponemos los humanos por el querer de los dioses... por más que la inmensa mayoría no hagan uso de ella o lo hagan a edades muy avanzadas... cuando ya no les sirve para nada, como nos aseguraba el padre de un amigo que tuve en la juventud.  

El uso de la razón es sinónimo de pérdida de la inocencia, ese estado angelical que nunca se debiera prolongar más allá de los siete años como nos enseñaron los espartanos. En Esparta, a la que el niño cumplía siete años venían dos hombres del saco a casa, arrancaban al niño de los brazos de su madre y hasta no más ver. Por así decirlo le sacaban de la caverna platónica para que dejase de ver sombras y se empapase de realidad. 

La dura realidad, eso es lo que es el Eclesiástico, el antiidealismo por antonomasia. A partir de ahí ya no sé a qué más se puede aspirar como no sea el Oráculo Manual, Arte de Prudencia de Gracián. Sí, "dichoso aquel que piensa en la Sabiduría y pretende la Prudencia", nos dice Ben Sirá. Y Gracián nos lo corrobora.  

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