domingo, 8 de diciembre de 2024

Los rankings literarios

Me contaban esta mañana que en una de esas estúpidas encuestas que hacen los periódicos entre el populus sobre quién es el que más de lo que sea, había dado como resultado que el mejor escritor español de todos los tiempos es Pérez Reverte. Y, el tercero, Cervantes. ¡El populus ha hablado, punto en boca!

Recuerdo que cuando mis hijas eran pequeñas me solían preguntar: ¿Papá, quién es tu mejor amigo? Siempre les contestaba que no tenía tal cosa y ellas se quedaban muy frustradas. No creo que aquella necesidad de jerarquizar la hubiesen aprendido en casa; más bien en el colegio que, como casi todos los de aquella época, tenía profesores comunistas. Desde luego que no habían ido allí por mi gusto, pero esto es otra historia. 

Lo del ranking, que dicen los ingleses, es otra de las tantas tretas con las que se educa al populus para tenerle idiotizado. Desde luego que un buen medio para calibrar la calidad de algo es su resistencia al paso del tiempo. Aunque tampoco creo que eso sea determinante por la sencilla razón de que nada lo es. 

Sea como sea la cosa, cada cual tiene sus preferencias, porque, además, no se hizo la miel para la boca de los asnos: la calidad no está al alcance de cualquiera. La Ilíada y la Odisea, no se pueden leer a palo seco so pena de quedarte a uvas. Para leer la mayoría de los libros que han resistido el paso del tiempo hace falta tener un cierto poso de los que no se adquieren acudiendo a eventos culturales. 

Así es que, para mí, comparar a Cervantes con Pérez Reverte es una boutade, pero comprendo que, para los que toman copas por los bares de moda, es mucho más rentable leer al Reverte. La moda siempre dio para más babardeo, lo que en absoluto es cuestión baladí: uno suele hacer las cosas buscando la rentabilidad inmediata del menor esfuerzo; es algo profundamente arraigado en la condición humana. 

Personalmente, Cervantes me parece el no va más, pero luego voy y agarro El Criticón de Gracián y flipo en colores. Y ya no digo si es el Oráculo Manual Arte de Prudencia, que es que no puedo vivir sin tenerlo siempre a mano. Sería incapaz de tener preferencias, porque es que, además, es de todo punto innecesario. Hay treinta o cuarenta o cincuenta libros que los quiero como se debiera querer a los hijos, es decir, a todos por igual. Y, a medida que me he ido haciendo viejo, más me he ido apoyando en ellos. En fin, ya digo, los rankings de todo tipo para los que toman copas por los bares de moda o, por decirlo de otra manera, van a los bailes de vampiros; en esos ambientes, con El Criticón, no te jalas una rosca.  

5 comentarios:

  1. Yo sigo , de vez en cuando, saboreando a Chesterton . Pero creo que, si nos ponemos serios, Cervantes y Quevedo, son las cumbres Hispanas. No me olvido de un , desgraciamente , algo desconocido Pérez de Ayala

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  2. Chesterton era uno de mis preferidos en la lejana juventud. Quizá algún día le retome. Quevedo, sí, por supuesto; por ahí tengo un tomo de su poesía. Sus sonetos metafísicos quitan el hipo. De Pérez de Ayala creo haber leído algún cuento. En casa de mis padres tenían un tomo con sus obras completas. De aquella colección Aguilar, con tapas de cuero y papel biblia.

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  3. Mítica, Aguilar. Me quedan aún ,aquí en Alemania, algunos tomos de la colección "Libra", que me compró mi padre cuando yo era un chaval , a principio de lo 70. Ahí me aficioné yo a esto de la lectura. Venía, creo , cada 3 meses, un atao con 4 libros. Un batiburrillo de títulos, desde los "Naufragios y Comentarios", hasta Ibsen, Lucio Apuleyo Y Bécquer. Una maravilla,vamos. Luego tuve el honor de estar suscrito a la Librería Fontana, una experiencia casi mística. Una librería extrañísima. Yo incluso , pensaba que no existía, hasta que la pude ver en Barcelona.

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    1. En el carrer Nou de la Rambla. Recuerdo haber estado allí más de una vez.

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