viernes, 2 de mayo de 2025

C´est quoi cette merde?

Lo que llaman ciencia psicológica no es, en realidad, otra cosa que un retorcimiento del lenguaje para que la cosa quede entre los iniciados. Pero no se engañen al respecto; no hay nada nuevo en esa seudociencia: todo lo que presume haber descubierto ya estaba expresado en los textos clásicos. 

Escuchaba hoy a una señora francesa, con el desparpajo que caracteriza a los de esa nacionalidad, que lo que pasa en el mundo actual es que hay una epidemia de disonancia cognitiva. C´est quoi cette merde? El lenguaje común tiene mil expresiones que todo el mundo entiende para definir lo que los psicólogos llaman disonancia cognitiva con la finalidad de que la gente les necesite a ellos para aclarar las cosas. Es el truco del almendruco. Ya en el colegio los niños teníamos perfectamente catalogada esa entidad nosológica: cuando nos parecía que alguien la padecía decíamos que "tenía la picha hecha un lío". Otra forma muy típica de denominarla es a la que hace referencia el título de este blog: mirar la berza, pero coger el tocino; es un refrán que utilizaban mucho los romanos y que nos pasaron a las lenguas romances. 

El caso es vivir diciendo una cosa, quizá porque se piensa que es la correcta, y haciendo otra, porque quizá es la que te conviene o, simplemente, te apetece. ¡Imagínense lo nuevo que es todo eso! ¿Qué es eso que llaman ideologías sino aceptar de forma más o menos consciente -en función del grado de sinvergonzonería- esa entidad nosológica? No hay ideología que no esté concebida para que, so capa de recto proceder, hacer lo que te viene en gana. Nunca he conocido a gente más sinvergüenza que la que blasona de adherencia a cualquier ideología. 

En definitiva, llámenlo como lo quieran llamar, pero nunca será otra cosa que querer vivir en la ficción en el intento siempre fallido de escapar a la realidad. Es la máquina de la angustia, ansiedad o como le queramos llamar al vivir emputecido. Y les voy a decir una cosa por si todavía no la saben: la Biblia, ese libro que algunos piensan que es para creyentes, en realidad no es otra cosa que una machacona insistencia en lo que les acabo de decir, que querer huir de la realidad es sinónimo de emputecimiento. La realidad, es decir, las leyes no escritas del cielo: todo el mundo las lleva gravadas a fuego en su conciencia.  

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