La falsa pandemia de hace ya cinco años fue el punto de inflexión para un sistema político basado en la mentira y la corrupción. A partir de ese momento la verdad que había sido celosamente ocultada empezó a desbordarse y anegar parcelas cada vez mayores de la sociedad. En la actualidad ya es tanto lo anegado que no queda títere con cabeza. Se diría que estamos a la espera del empujón final para que todo se desmorone y comience un nuevo ciclo.
Viene a cuento esta diatriba por haber escuchado una entrevista que le hacen al ministro de sanidad estadounidense en la que entre otras cosas se ha dicho que The Lancet, New England Journal of Medicine, JAMA, las revistas que fueron algo así como la Biblia de la profesión médica, son un nido de corrupción. Están compradas por la industria farmacéutica y no pueden decir nada que contravenga los intereses de ésta.
El que fuera editor jefe del New England, Dr. Marcia Angell, advirtió al público en general que el New England había dejado de ser una revista científica hace mucho tiempo. Quizá haya que haber sido médico para entender lo que esto significa: algo así como cuando los niños se enteran de que los reyes son los padres. Un desmoronamiento, en definitiva, de los pilares en los que se sustentaba todo el edificio de la ciencia médica.
Es éste un mundo que se va quedando sin las referencias que habían servido los últimos cien años. Bien es verdad que eran todas referencias basadas en la soberbia, como cuando Lucifer se creyó que era Dios. ¡La Ciencia!, nos decían. Incluso se inventó una religión para glorificarla. ¡Hemos descubierto el origen del universo! Ya no necesitamos a Dios. Hasta el más tonto del pueblo sabía explicar qué cosa es eso del Big-Bang.
Bueno, lo que es la cosa de la ciencia para esta gente que manda quedó muy clara cuando lo de la pandemia. Daba risa escucharles cuando acusaban de negacionistas a los que cuestionaban su verdad absoluta. A los pobrecillos no les daba para más el cacumen. No es que fuese mala gente, simplemente gente poco dotada que estaban en donde no les correspondía debido a la perversión del sistema que el demonio ha impuesto en el mundo. Ya saben, el demonio busca la destrucción de la humanidad por medio de promesas de paraíso. ¡No pasa nada, chavales, con la vacuna podréis seguir yendo a los bares!
Y así estamos, con unos gobiernos que son un sainete. Al que no anda de putas, le pega su mujer y, si no, hacen senador a su caballo, como este Sánchez que ha hecho catedrática a su mujer, que no sirve ni para chacha. Y la gente aparenta que se la suda porque las estanterías de los supermercados siguen estando surtidas. Pero la procesión que va por dentro sale a cada instante a nada que se rasque. La vida, ahora, es un puro sarpullido.
Muy fino lo del Caballo a la Yegua de Sánchez
ResponderEliminarY con el rector de mamporrero.
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