Cuando empiezas a escribir, empiezas también a caer en la cuenta de las incongruencias del lenguaje. Un ejemplo sangrante es el de la doble negación en el idioma español. Contradice de plano la lógica matemática: negativo sobre negativo da positivo. Así que, por mucho que la concordancia negativa, por costumbre, refuerce la negación, eso, no deja de producir una cierta ambigüedad que es incompatible con, por ejemplo, el lenguaje jurídico que, por su propia naturaleza, debe tender a evitar las posibilidades de dobles interpretaciones.
Andábamos ayer comentando una vez más lo de las lenguas. Claro, yo suelo conversar con personas que en su vida cotidiana utilizan lenguas aprendidas en la edad adulta y son conscientes del handicap que ello les supone. La lengua materna es sagrada, dice uno. El otro asiente. Y yo les entiendo perfectamente porque he vivido muchos años en un lugar en el que las lenguas se utilizaban como armas arrojadizas. Es decir, como armas de dominación de unos sobre otros. Ya saben, la cosa esa tan asquerosa de los nacionalismos.
Pero a lo que quería ir yo es a eso de que son sagradas. ¿Qué se entiende por sagrado en este caso? ¿Relacionado con la divinidad? O sea, que la lengua materna es con la que hablas con Dios. Sí, eso está muy bien, pero por encima de todo hay que comer. Y no todas las lenguas facilitan del mismo modo esa necesidad vital, porque hay algunas que te reducen mucho el ámbito de las posibilidades. Y otras que te lo expanden. No por otro motivo es por el que nos esforzamos tanto por aprender determinadas lenguas. Al fin y al cabo, las lenguas son vehículos que trasportan ideas. Y hay lenguas que son como biscuters y otras como rolls-royces. Son muy diferentes las posibilidades de alcanzar destinos que tienen unas y otras; con unas solo puedes andar por casa y con otras abarcas el mundo.
Escuchaba ayer un vídeo en el que se analizaban los resultados académicos desglosados por comunidades. Curiosamente, comunidades como Extremadura o Andalucía, obtienen resultados cinco veces mejores que otras supuestamente superiores en todo, como pudieran ser Cataluña, Pais Vasco, Comunidad Valencina... y es que, según el youtuber que comentaba la jugada, en estas comunidades, supuestamente elitistas, la muchachada anda con la picha hecha un lío a causa de las lenguas. Hay una mayoría que se ve obligada a estudiar en una lengua que no es la que utiliza en su casa. Claro, con una lengua aprendida es más complicado entender los conceptos a nada que se sofistiquen mínimamente.
En resumidas cuentas, que hay que dejar que cada cual se entienda con Dios de la manera que le de la gana... o, como decía Voltaire, que vaya al cielo por el camino que más le guste. O más le convenga, digo yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario