miércoles, 3 de abril de 2024

Acción

Al final no pude con la conferencia de Viviani sobre Pascal. Ni tampoco puedo con los Pensamientos del mismo autor. Y no es que vaya yo a discutir los muchos méritos tanto del uno como del otro, pero cuando tengo la sensación de que alguien no se puede distanciar, tanto de sí mismo como de eso que ellos llaman su patria, me desmoralizo y me voy hacia otros ámbitos en donde me parece encontrar puntales para mis deterioradas convicciones. Por ejemplo en Baroja. Ahora ando con La Feria de los Discretos. Una Córdoba en la que a la bonhomía de los bandoleros de la Sierra se opone la decadencia vergonzante de la aristocracia. Por el medio, Quintín, un hombre de acción. Recuerda un poco a Curro Jiménez. 

Mis deterioradas convicciones, digo. Que eso es lo que da la edad provecta, el escepticismo a ultranza: la única manera de equivocarse menos es creer menos. Solo metiendo el dedo en la llaga se puede encontrar un poco de certeza. Aunque hay que tener mucho cuidado con las llagas porque como nos enseñó Guzmán de Alfarache los mendigos suelen ser expertos en simularlas. ¡Y hay tanto mendigo por ahí!

Pues eso, menos darle al coco y más acción. Meterse en líos, en definitiva. Vivir como si se fuese el protagonista de una novela de aventuras. Como Guillermo Brown: no quiero ni pensar en lo doblemente mierda que hubiese sido mi vida si de niño no me hubiera empapado con su escepticismo libertario.  

En fin, vamos a ver, porque hoy tengo un día con muchas movidas por delante. Como un Guillermo Brown cualquiera.

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