Para muestra de la profundidad del conocimiento analítico del Padre Marcos de Santa Teresa ahí va el siguiente botón:
“P. ¿Es verdadero pecado de sodomía el concúbito de una mujer con otra? R. Que sí; porque es ad non debitum sexum. Por esto ya se tenga dicho concúbito en un vaso, ya en otro, ya se ejecute por medio de algún instrumento, ya sin él, se dará verdadera sodomía; y por consiguiente se deberá declarar en la confesión. Será más grave el pecado, si se ejecuta por medio de instrumento; porque entonces sobre el indebitum sexum se añade indebitum instrumentum."
Y aquí va otro ejemplo por si no han quedado satisfechos:
"P. ¿El concúbito del hombre con la mujer in vase praepostero es verdadera sodomía? R. Que no lo es esencialmente, por no ser ad indebitum sexum, mas en el fuero externo se reputa por tal, por la similitud que tiene con la verdadera sodomía, y así en dicho fuero se castiga con la pena ordinaria, que ésta. P. ¿Son sodomía los tactos lascivos entre dos hombres, siguiéndose de ellos polución? R. Que no; porque falta el concúbito, a no ser con afecto ad vas praeposterum; en cuyo caso el deseo o afecto contraerá la malicia de la sodomía. La polución o congreso tenido in ore sive viri, sive feminae, aunque no sea sodomía, trae consigo una deformidad gravísima que debe manifestarse en la confesión.”
El caso es que el Padre Marcos de Santa Teresa sabe tanto de todo esto de oídas, porque hemos de suponer que por la praxis nada de nada porque, de lo contrario, a qué viene lo de consagrarse a Santa Teresa. Pero, claro está, no de cualquier tipo de oídas, sino de las que se extraen de la mente de los penitentes por medio de los interrogatorios de confesionario. Por así decirlo, escarbando en la herida... aunque esto de la herida es relativo, ya que, si el concúbito es placentero, recordarlo al confesarlo puede no ser menos.
Sea como sea, lo que no se puede negar es que pocas tareas serán tan extenuantes como la de dedicarse a salvar almas de las penas del infierno. Supongo que hay que ser muy especial para eso... aunque si lo miras por el lado práctico, no deja de ser un modus vivendi como otro cualquiera. No muy diferente, supongo, al de esos que dicen dedicarse a la política porque tienen vocación de servicio. Pero, en fin, aquí de lo que se trata es de que todos vertamos en vaso idóneo como Don Quijote aseguraba hacer él.
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