Es curioso, porque lo normal cuando abro la página de YouTube es que prácticamente la totalidad de los vídeos estén dedicados a la música y a las matemáticas, sobre todo geometría que es lo que más me mola, y, de repente, ayer, más de la mitad estaban dedicados a lo que parece ser un amago de dimisión por parte del presidente Sánchez. Me pregunto a quién coño le puede interesar semejante menudencia. ¿Qué cambia para nosotros que el presidente sea Sánchez o Perico el de los Palotes? Lo normal, en una sociedad medianamente civilizada es que el personal no sepa cómo se llama el presidente. Pero aquí, cualquier cosa menos civilización. Porque, ¿qué es civilización para ustedes?
Para mi civilización es que nadie se inmiscuya en mis decisiones: YouTube debiera haberme consultado antes de bombardearme con todos esos vídeos ponzoñosos. Es algo que ha hecho a propósito porque con toda esa mandanga de la inteligencia artificial bien pueden saber que a mí todo lo que tenga que ver con la política institucional no solo me la suda sino que también me irrita cuando me la meten a calzador. Pero eso es lo que quiere esta tiranía que nos señorea, que estemos irritados. Que nos traguemos toda su mierda, sus guerras mafiosas por el territorio, queramos o no queramos. Mientras estemos intoxicados no supondremos ningún peligro para las mafias.
El gran problema del mundo de un tiempo para acá es que la chusma confunde civilización con desarrollo tecnológico. Está tan ufana manejando todos esos gadgets facilitadores que no se entera de la involución intelectual que ha sufrido respecto de sus abuelos. No tienes más que hacer para comprobarlo que leer una novela de Baroja y después una de Reverte. Me dice una que suelo tratar a veces, y que siempre va con literatura para chachas debajo del brazo, que es que Baroja es muy difícil. El Quijote ni te digo; ni siquiera lo intenta. Bueno, parece ser que alguien ha hecho una versión de El Quijote a la medida de las chachas. ¡Y todos contentos! Ya saben, El Infinito en un Junco, lo más de lo más.
Pero, que conste que no desespero. Abro YouTube y veo que millones de personas se detienen cada día a desentrañar problemas matemáticos o partituras de música. Eso quiere decir que el mundo no se detiene; que en la misma medida que unos retroceden, otros avanzan. Las matemáticas, herramienta imprescindible para acercarse a la comprensión de la realidad circundante; lo mismo que la música lo es para indagar en nuestra realidad interior: las emociones y todo eso. En fin, un optimismo moderado.
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