domingo, 7 de abril de 2024

Pla y Pessoa

Dice Pla:

 "No tinc cap condició per a l´amistat. No mes estimo las persones que em poden ensenyar alguna cosa -i, un moment, les que em distreuen. Les efusions i atencions alienes em produeixin l´efecte de una vexació. Els elogis en fan venir febre."

Pessoa, va un poco más allá:

"Amigos, ninguno. solo unos conocidos que creen que simpatizan conmigo y que tal vez sentirían pena si un tren me pasase por encima y el entierro fuese un día de lluvia."

A Pla y a Pessoa les coloco en lo más alto de mi Parnaso particular. Pocas personas, pienso, me han ayudado tanto al poco encontrarme conmigo mismo que he conseguido en esta vida. También hay personas vivas por las que tengo la más alta consideración. Son las que me han acompañado por la vida, siempre enseñándome algo. Como es natural, su número se ha ido encogiendo como aquella piel de zapa que describiera Balzac en una de sus más memorables novelas. Supongo que ese es el proceso natural de la vida. Lo que no te enriquece, pierde interés. Y nada tan enriquecedor a estas edades como una conversación que consideras que ha sido inteligente. 

Hay quien dice que de todo el mundo se puede aprender algo. De joven quizá sí, cosas funestas por lo general, pero, de viejo, que no te vengan ya con milongas porque las pillas al vuelo. Es como si tuvieses un radar para captar la diferencia entre lo que viene del tópico de lo que viene de la reflexión. O sea, cien, sino es que es mil, a uno. Es lo que va del hastío de lo manido a la agradable emoción por la oportunidad que se te presenta de cavar un poco más hondo.  

A Dios Gracias, de vez en cuando, se me presenta la oportunidad de cavar hondo en mi conciencia por medio de la amistad. El resto del tiempo, pienso que ya conseguí no sufrir con la soledad. Quizá es que ya haya alcanzado esa distinción del espíritu, que decía Pessoa, que permite al aislamiento ser un reposo sin angustia. Claro que, cuando Pessoa dijo eso era todavía muy joven. ¿Qué hubiese dicho de haber llegado a viejo?

3 comentarios:

  1. Ya sabes mi punto de vista. Los amigos que nunca te abandonan: Platón, Aristóteles, Homero, Euclides, Heródoto, los anónimos escritores de la Biblia, Shakespeare, Cervantes y pocos más. Estos, y aquellos poquísimos contemporáneos tuyos con los que puedes compartir lo que aprendiste de ellos. Llegas a una edad en la que las historias de vampiros, zombis y miembros de la cofradía del Buen Gusto te las sabes todas y te aburren de forma inevitable.

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  2. Cofradía del buen gusto y sonrisa transilvánica, para ser más exactos.

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    1. Exacto. Bram Stoker escribió que para librarte de ellos tenías que enseñarles un crucifijo, pero es más eficaz usar la lógica elemental: “¿En que te basas para afirmar eso?”, les preguntas y salen corriendo…

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