Cuenta la leyenda que cuando Alejandro marchaba con sus ejércitos hacia el oriente no tenía otra cosa en la cabeza que llegar a aquel lugar en el que le habían dicho que había hombres muy sabios que le podían enseñar a controlar las pasiones que le atormentaban. Llegó a la India, conoció a aquellos hombres, de resultas de lo cual se puso de una cierta moda en el imperio helénico el estoicismo. Es decir, que el mundo material, en definitiva, da muy poco de sí.
Llegar a comprender una cosa tan tonta exige llegar con todas tus huestes hasta el oriente, por donde sale todos los días la luz. El conocimiento como antídoto de las pasiones desatadas que están en el origen de todos los sufrimientos de la vida. Dedicarse a conocer la esencia de las cosas es una aspiración divina. Nunca se llega al final, pero por el camino se tienen multitud de encuentros gozosos.
Me envía Santi los artículos que escribe sobre lenguaje/pensamiento, tan raudo como el viento. Ir poco a poco desentrañando ese misterio que es el lenguaje que tenemos los humanos. Sin duda es la mayor maravilla que ha producido la naturaleza. Cómo la evolución, o lo que sea, ha ido ordenando ese polvo de estrellas que somos de forma que pueda emitir sonidos que sean expresión de lo se siente o piensa... que nunca se sabe muy bien lo que es una cosa y lo que es otra. Sea como sea, emitimos sonidos que son captados por los otros e interpretados. Es lo que llamamos comunicación. Y ahí es donde esta la enjundia de todo este asunto, en las dificultades de la comunicación a causa de las imperfecciones del lenguaje. No es fácil hablar con propiedad. Ese es un arte que exige mucho cultivo. Tanto, que, a la postre, lo que más diferencia a unas personas de otras es la capacidad para expresarse de forma comprensible. Y, cuando llegamos a lo abstracto, que es casi todo, ya, ni te digo, las dificultades que hay que vencer... pocos pueden con eso: la mayoría se expresa como los perros, con el ladrido que son los tópicos, las frases hechas que parecen algo, pero son nada... que no por otra causa es que nos entendamos tan poco.
Aprender a hablar con propiedad es seguramente la más ambiciosa de todas las aspiraciones humanas y no por nada, sino porque lleva implícita el pensar correctamente. Lo uno sin lo otro es imposible. De ahí que sea tan importante el estudio de la gramática... incluso de la parda para aprender a esquivar los dardos de las lluvias inclementes.
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