miércoles, 11 de diciembre de 2024

Huyen como ratas

No es que sea nuevo, ni mucho menos, pero mi impresión es que lo que era arroyo se ha convertido en torrente. Me refiero a la sensación de mentira que impregna a todo lo que tenga que ver con el mundo oficial. Escuchaba a una señora valenciana refiriéndose a unos ministros que habían salido por la puerta de atrás de la catedral al terminar el funeral por las víctimas de la catástrofe en parte propiciada por la incompetencia de las autoridades: escaparon como ratas que es lo que son. Del odio se está pasando al desprecio, lo cual vendría a significar una maduración que, como todo el mundo sabe, es la fase previa a la caída. , 

La política, por su propia naturaleza, siempre va trufada de mentira por la sencilla razón de que la verdad suele ser insoportable para los cobardes que, no nos engañemos, suelen ser la inmensa mayoría. Estamos acostumbrados a que sea así y lo llevamos de maravilla siempre y cuando se mantenga dentro de los límites, como les decía, del arroyo que baja sosegado. O rumoroso, como diría el poeta Garcilaso. El problema es cuando las lluvias inclementes transforman el arroyo en torrentera. Entonces es cuando se pasa de la política a la guerra que es, como dijo no recuerdo quién, la política por otros procedimientos. 

Y no es que ahora estemos en una guerra al uso como aquellas de hace un siglo. Eso ya solo pasa en lugares muy remotos a donde no ha llegado todavía el arma devastadora del cinismo. Es decir, que, so capa de normalidad, lo correcto es lo que a mí me conviene. Es la guerra del todos contra todos. La ausencia absoluta de principios. La psicopatía generalizada al estilo de las exitosas películas de Tarantino o los hermanos Cohen. 

Como siempre, estas cosas vienen de lejos; el deterioro de los principios morales lleva su tiempo y siempre va parejo con políticas que sustraen las responsabilidades individuales para diluirlas en las colectivas. El comunismo, sin ir más lejos. La pudrición así es tanta que, al final, del natural drama que es la vida, se pasa a la comedia: se huye hacia delante intentando tapar las mentiras a punto de ser descubiertas con otras más gordas. Y eso fue lo que llamaron pandemia, una mentira tan gorda que se les fue de las manos. Y en esas estamos, tratando de canalizar las aguas que bajan despendoladas y lo anegan todo. Ya pocos son los que se creen algo de lo que viene de arriba. Y, como no puede ser menos, los pescadores en río revuelto no paran de crecer. Se palpa la anarquía en su acepción manga por hombro. 

En muchos países los mandatarios se han dado cuenta de que todo esto va a ir de mal en peor hasta que no se dilucide la verdad de la pandemia. A tal efecto han montado comisiones parlamentarias que estudian el asunto. ¿Como si hubiese mucho que estudiar! La semana pasada el Congreso de los EEUU de América hizo público un informe que daba cuenta de las conclusiones de la comisión. Reconoce errores, pero sigue empecinado en la mayor. Dice que las vacunas, efectivamente, mataron a mucha gente, pero, también, salvaron la vida de muchos millones. Y esto, digo yo, ¿cómo lo demuestran? ¿Qué estudios avalan esos resultados que tanto les convienen para salvar el culo? Que yo sepa ninguno. Es, simplemente, wishful thinking. Así, no vamos a ninguna parte. 

En fin, como decía la señora de Valencia, las ratas huyen. Es un anuncio de que vienen mejores tiempos.

2 comentarios:

  1. Muy fino, tu artículo. Y completamente de acuerdo, con lo del desprecio. Yo esa fase, del odio al desprecio, ya la pasé hace mucho tiempo. Acabas despreciando a toda esta ralea. Todavía recuerdo a los colegas en el trabajo. El odio hacia la única que no se había vacunado en la empresa, me recordaba a esas turbas en la Edad Media, cuando linchaban a algún pobre judío, culpándole de los males de la Peste. Ahora , un par de años después, cuando se lo recuerdo, hacen mutis por el foro, como los políticos en Valencia.

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  2. El mundo siempre ha funcionado con los mismos esquemas. En esencia, las mafias que lo putrefaccionan todo y Paco que viene con la rebaja. Ahora toca Paco.

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