martes, 20 de mayo de 2025

El demonio

 


Estábamos esta mañana desmintiendo la letra de aquel famoso tango que dice que "de las mujeres mejor no hay que hablar". Claro, eso es una pretensión muy despechada, porque, ¿cómo no vamos a hablar de algo que no se nos va de la cabeza como no sea por alguna anomalía biológica? El caso es que, como somos muy leídos, basábamos nuestro argumentario, por un lado, en la literatura y, por otro, en la sabiduría popular. Decía mi contertulio, que su abuela, verdulera de profesión, sostenía que el mundo se estaba viniendo abajo debido a que las mujeres se habían puesto a mandar fuera de su casa. Respecto de la literatura traíamos a colación Las Mil y Una Noche, un libro concebido para advertir a los hombres de la verdadera naturaleza de las mujeres. De su perversidad intrínseca, para que nos entendamos. ¡Armas de mujer! O se salen con la suya o lo mejor que puedes hacer, si no estás por la labor, es poner tierra por medio. 

Y es que la mujer y la sartén en la cocina están bien. Y no hay ninguna minusvaloración en este refrán. Al fin y al cabo, quien está al mando de la cocina, tiene la sartén por el mango, que es como decir que en esta casa se cuece lo que a mí me da la gana. Si mandar en los hogares les parece poco poder es que han perdido la cabeza. Mandar en los hogares es ser medianera de todo, o sea, como la Virgen María. 

Y hablando de la Virgen María, fíjense ustedes en la Iglesia, una institución que lleva dos mil años con su poderío más o menos intacto. ¿Cuál es su secreto para tan casi milagrosa consecución? Pues ese, mantener a la mujer en su papel de medianera -el culto a María- y, ni por asomo, ponerla a los mandos como quiere el diablo que siempre está infiltrado por todas las partes. Pusieran a la mujer a decir misa y no duraba el invento ni dos telediarios. ¡Es elemental! ¿Es que algún hombre puede ver a una mujer sin que el pensamiento se le vaya automáticamente a lo que tiene entre las piernas?  

Yo no digo que no pueda haberse dado algún caso de mujer dotada para decir misa; ahí han tenido no hace mucho a la Thatcher, que consagraba divinamente, o la Meloni, que parece que también sabe lo que hace, pero son las excepciones que tiene toda regla para poder ser tal. En términos generales, no nos engañemos, para gobernar son un desastre por la sencilla razón de que la biología es la que es y ha reservado a la mujer un papel tan importante que es absurdo pretender que le vayan a quedar muchas neuronas para cuestiones de menor monta. 

Miren esa foto con la que inicio esta reflexión. ¿Sería creíble o, mejor, tendría algún gancho, si en vez de poner un hombre hubiesen puesto a una mujer? ¡Suelta a los rehenes o sufre las consecuencias? El hombre, por biología también, sabe ser inflexible. Y es que una cosa es poder hacer niños y otra saber salvaguardarlos. Y esta verdad incuestionable es la que el diablo ha conseguido emborronar en su infatigable lucha por destruirnos. Pero me parece a mí que va a tener que cambiar de táctica porque cada día más gente le está descubriendo el truco y ya son más los chistes que se hacen sobre él que el miedo que se le tiene. 

2 comentarios:

  1. "Con la Iglesia hemos topado" Yo nunca he conocido a varón que entienda a las mujeres, salvo a algún bujarra. Tema hartísimo complicado. Cuando uno se va haciendo viejo, y la calentura amaina,se las entiende algo mejor, pero nunca del todo. Muy farragoso, y, por eso, las dejo ya hace tiempo tranquilas...

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  2. Así es, querido Nacho, dejarlas tranquilas y que ellas nos dejen a nosotros, lo cual no siempre es fácil.

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