Me mandan unos vídeos en los que se informa de los disparates que está haciendo el gobierno español para tapar sus vergüenzas. Son auténticos tiros de los que salen por la culata. No acudir al mundial de futbol, por ejemplo, para protestar por la presencia de Israel en esa competición. También, propone marcar con alguna señal los productos israelíes para que la gente, ¿qué gente?, no los compre... como si lo que se importa de Israel lo comprase la gente del común y no las grandes empresas y el propio Estado. Son todo cosas de gente enloquecida que ya no sabe qué hacer para poder seguir viviendo del cuento; la misma gente, en definitiva, que hace un siglo no paró hasta conseguir que viniese Paco con la rebaja.
Son todo trucos para dividir a la gente: a favor o en contra de lo que sea. El caso es que todo este señalado por su pertenencia a los unos o a los otros. Cuestión todo de simpatías o antipatías. Contaba mi padre que en San Roque de Riomiera, donde ejerció de médico durante los años de la República, había dos bares cuyos dueños, que eran familiares, se llevaban a matar por cuestiones de herencias. Esa inquina no tardó en propagarse a las clientelas de ambos bares. A la postre, se tradujo en que los unos eran rojos y los otros nacionales. Por supuesto, todos eran pasiegos dedicados a la ganadería; nada diferenciaba los intereses de los unos y los otros, pero, ahí está una de las principales gracias de la condición humana, que los intereses son nada frente a la necesidad de dar rinda suelta al rencor que por extrañas razones todos llevamos dentro del alma.
Y el caso es ese, que el poder tiránico -perdonen el pleonasmo- sabe muy bien eso del rencor y como utilizarle en beneficio propio. El "divide y vencerás" es más viejo que los pedos, pero la chusma se niega a enterarse y por eso se apunta con entusiasmo a todas esas formas de hemiplejia moral -izquierda, derecha, medio pensionista...- que les sirve para dar rienda suelta a su rencor sin que se note mucho.
Precisamente a Charlie Kirk le mataron porque su discurso al respecto de la trampa de la división era tan claro que podía llegar a calar en la chusma y, eso, el poder no lo puede tolerar. Decía Charlie: "¿qué es lo que quiere un americano de toda condición? Muy sencillo: casarse, tener hijos, comprar una casa en un barrio seguro donde los hijos puedan ir a un buen colegio y, luego, andar en bicicleta hasta el anochecer... ¡ah!, y no tener que escuchar cinco veces al día la plegaria del muecín... esto es muy importante, añadía, mirando y señalando al cielo para dar énfasis al asunto. Y terminaba, nosotros somos cristianos y nuestra cultura se fundamenta en el sacrificio y la libertad."
Pero el "divide y vencerás", como todos los apotegmas, no es infalible. Hay que saber escoger el sujeto de la división y el momento. De hecho, no siempre gana las guerras el que las provoca. Ni mucho menos. Por lo general las pierde porque el hecho de provocarlas indica, más que nada, desesperación, o sea, la peor consejera que uno puede tener. En fin, cosas archisabidas por cualquiera que no sea reacio al sacrificio y la libertad.
En otro orden de cosas, aunque si bien lo consideras tiene bastante que ver, me envían un video de la tragedia Orestes de Eurípides representada en su idioma y con su música original -tiene subtítulos en inglés-. Esta realizado por la universidad de Oxford. Una verdadera joya que nos da una idea de cuánta distancia guardamos todavía respecto de esas culturas que pretenden invadirnos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario