La democracia es un régimen político que consiste fundamentalmente en que, cuando los malos -el Dr, Moriarti- se ven perdidos, de inmediato empiezan a matar. Ayer, por ejemplo, mataron a Charlie Kirk, un youtuber con mucha audiencia que estaba posicionado sin ambigüedad alguna a favor de las políticas de Trump.
Así que el gran problema de las democracias, como de cualquier sistema político, es el mismo que tenía Serlock Holmes: la imposibilidad de pillar al Dr. Moriarti. Y no le pillaba por la sencilla razón de que no era identificable. Se sabe que está ahí por sus obras, pero, cuando piensas que ya le tienes acorralado, se escurre disfrazado de hermanita de la caridad. Por eso es que, servidor, de nadie sospecha tanto como de las hermanitas de la caridad. Porque ese es el asunto, que cuando una sociedad es temerosa de Dios, es decir, cumple con sus mandamientos, las hermanitas de la caridad están de más.
El caso es ese, que ayer mataron a Charlie Kirk por las mismas razones que en lo que va de mes han matado en Alemania a siete candidatos de un partido político que se identifica con las políticas de Trump. Por cierto, que trump, traducido al español, es triunfo. Y es que, se ponga como se ponga quienquiera que se quiera poner, no hay alternativa a las políticas de Trump que vienen a ser las mismas que Dios dictaba a los reyes, por medio de sus profetas.
Samuel dijo a Saul:
-El Señor me envió para ungirte rey de su pueblo Israel. Por tanto, escucha las palabras del Señor. Así dice el Señor de los ejércitos: "Voy a tomar cuentas a Amalec de lo que hizo contra Israel, atacándolo cuando subía de Egipto. Ahora ve y atácalo; entrega al exterminio todos sus haberes, y a él no lo perdones; mata a hombres y mujeres, niños de pecho y chiquillos, toros y ovejas, camellos y burros."
La guerra de Gaza, para que lo sepan las hermanitas de la caridad que no ganan para coser las rasgaduras que se hacen en sus hábitos de puro indignadas que están, es lo mismo que lo de Amalec. Si no exterminas a los de Hamás, incluidos los chiquillos y niños de pecho que utilizan como escudos, olvídate del favor de Dios, porque su mandato ha sido claro y no admite vuelta de hoja: los enemigos son los tibios que no quieren disparar hasta que no haya niños haciendo de escudo.
Y esa es la enseñanza de la Biblia que tiene bien aprendida Trump, Netanyahu y cualquier dirigente del mundo que quiera llevar a su pueblo a la tierra prometida. Churchill les dijo a los ingleses: sangre, sudor y lágrimas. Y es que no hay otra forma de luchar contra Moriarti, es decir, la envidia, el resentimiento, el odio, que señorea los espíritus de todos los fracasados disfrazados de hermanitas de la caridad.
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