Comentábamos esta mañana sobre lo que hubiera pasado si a un cineasta se le hubiera ocurrido hacer una película sobre Lorca en la que hubiese dejado de lado su condición de homosexual y le hubiera buscado unas cuantas aventuras de faldas. Es imposible concebir las dimensiones del revuelo que en tal caso se hubiera levantado por parte de lo que se conoce como mafia rosa. Ellos tienen sus santos y que no se los toquen. ¡Pues buenos somos los maricones! En su derecho están.
Venía esto a cuento de que un tal Amenabar, cineasta él, y que blasona de homosexual, ha tenido a bien hacer una película sobre un Cervantes que se ha pasado a la acera de enfrente. Por lo visto ha dicho que, como él está en esa acera, pues le venía bien tener tal compañía. Y es que, Cervantes no es cualquier cosa. La verdad es que a la gente se la ha sudado. ¡Ya, una más, pues, como quien oye llover! La gente está a sus cosas y al Amenabar le deben conocer cuatro gatos... lo mismo que desgraciadamente ya va pasando con Cervantes.
Así están las cosas por el querer de los dioses, cada cual pensando lo que le viene en gana y si, además, está enfermo de marxismo cultural, no solo pensar, sino, también, decir y, ya puestos, incluso hacer. Como se suele decir, siempre hubo clases y la enfermedad marxista cultural confiere a los que la gozan un halo como de gloria que les permite hacer de su capa un sayo sin por ello tener que dar cuentas a nadie. Oye, que les apetece matar a un tipo que es facha y además vierte en vaso idóneo, ¡pues dos pájaros de un tiro!
No sé, pero tanto hablar de vacunas, ¿no podrían inventar una contra el marxismo cultural? Porque es que, además, es esa una enfermedad que la sufren, sobre todo, y por encima de todo, perdonen la redundancia, los que no la padecen. Tener a un enfermo de esos al lado es una verdadera tortura; te obliga a llevar siempre un collarín de acero so pena de ver tus yugulares invadidas por sus afilados colmillos. ¡Qué peste, por Dios! ¡Amenabar, Amenabar, moro de la morería! Bueno, en realidad era Abenámar, pero pal caso...
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