Heródoto, siguiendo el ejemplo de Tales de Mileto, siempre se está preguntando por el porqué de todo lo que pasa. Así es que se mata a hacer conjeturas de todo tipo, pero, eso sí, sin dejar de advertirnos en cada una de ellas que solo es una conjetura. Este detalle de la cultura griega clásica ha sido fundamental para el desarrollo del conocimiento. Porque es que se da el caso, lo constatamos continuamente, que el ser humano tiene una propensión irreprimible a tomar las conjeturas por certezas. Yo diría que no hay mejor descripción de la idiocia que la de dejarse arrastrar por esa propensión. Los idiotas tienen tanta sed de certeza que toman por tal cualquier conjetura de mierda. Y, claro, como el mundo está atiborrado de idiocia, resulta que vive apoyado sobre certezas que solo son conjeturas... y así nos va, que es que no paramos de pegarnos castañazos un día sí y al siguiente también.
Es tan grave el asunto que el país que dio a luz Oxford y Cambridge ha decidido instalarse en la certeza por decreto. Así ha sido que el gobierno se Su Majestad ha creado una agencia que en adelante será la que certifique lo que es cierto y lo que no lo es. Parece de chiste, pero a esto es a lo que se ha llegado en el natural proceso de degeneración de todos los organismos vivos. Ahora ya solo le queda al gobierno de Su Majestad -por cierto, que qué majestad más cutre la de turno- levantar los preceptivos cadalsos, o montones de leña seca, por tal de que la gente no se les suba a las barbas, porque con solo amenazas me parece a mí que todo va a quedar en nada.
El caso es que, aparte de las certezas matemáticas, que esas sí que lo son, la única irrebatible es la de que es imposible quedarse aquí para siempre. Como les decía, todo lo que vive muere. O al menos eso es lo que nos habían dicho las agencias de la verdad que de una forma u otra siempre tuvieron todos los poderes constituidos que en el mundo han sido y son. Pero, desde que Bram Stoker escribió Drácula, que fue como poner negro sobre blanco, sabemos que hay por ahí circulando mucho muerto No muerto. Vampiros, para que nos entendamos. En teoría, un día se murieron, pero, al caer la tarde, salen de sus tumbas y acuden a los bailes cada vez más numerosos por todas las ciudades del mundo. No sé si a ustedes les habrá pasado, pero lo que es yo, me veo preguntándome cada vez con mayor frecuencia si realmente estoy vivo o solo soy un No muerto que ando por ahí dando la vara. Nunca lo podré saber.
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