Por lo visto ayer tocaba desfile de las fuerzas armadas. Y, lo mejor de todo, que fue una mujer la que se tiró en paracaídas portando desplegada la bandera de España. La noticia mereció las portadas de todos los grandes medios de comunicación y es que no fue para menos. Porque es que siempre habían sido hombres los que habían llevado a cabo tamaña hazaña. Así es que no hay día que no nos desayunemos con la noticia de la última consecución de la mujer en su, al parecer, desesperado empeño por equipararse al hombre en todas y cada una de las gilipolleces de las que es capaz el sexo conocido como fuerte, precisamente por eso, porque la naturaleza le dotó de mayor masa muscular.
Desde luego que el camino de la liberación femenina está siendo largo y, sobre todo, arduo. Y menos mal que siempre hubo pioneras de la cosa; de hecho, si pusiésemos juntas a todas las que nos han dicho que lo fueron a buen seguro que no cabrían en cinco estadios como el Bernabeu y, seguramente, me quedo corto. Porque, anda que no hemos conocido todos a unas cuantas de ellas. Y sin darse importancia, que es lo suyo cuando alguien quiere ser realmente elegante, o sea, lo que más merece la pena en esta vida.
De hecho, como uno no puede parar de leer, continuamente se está encontrando con ejemplos al respecto; Madame d´Urfe, sin ir más lejos. Esta madame es un conocimiento que Casanova hace en el Paris de mediados del XVIII. Viene de una familia de estudiosos de lo esotérico, es decir, de lo que necesita de iniciación para poder hincarle el diente. En realidad, supongo, todo conocimiento en sus inicios es esotérico. ¿O es que se puede conocer algo sin antes haberse iniciado? Pero, en fin, el caso es que Madame d´Urfe es una aventajada alquimista que anda pretendiendo convertir cualquier cosa en oro. Y no es que lo consiga, pero por el camino va descubriendo la química tal y como hoy día la conocemos, que es que es la condena prometeica por excelencia. Todo se puede hacer con la química, aun a riesgo de estar envenenándonos sin que queramos ser conscientes de ello. Porque el caso es ese, que si Madame d´Urfe manejaba el ácido nítrico, y el sulfúrico, y otros cuantos más, quiere decir que no estaba muy lejos de la tabla periódica de los elementos de Mendeléyev, este sí, hombre al fin y al cabo.
Y, bueno, en esas estamos. Pero lo que no veo yo que avancemos, lo que se dice un pelo, los hombres, es en lo de poder hacer lo que hacen las mujeres, que eso si que es importante, si no es que es lo que más. Porque, que yo sepa, por mucha vagina artificial que hagan los cirujanos, por ahí nunca se ha conseguido que salga nada que no pueda salir por la chorra. Pura frustración, en definitiva. Aunque, también reconozco, que la capacidad de fabulación de algunas personas es prácticamente infinita.
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