El Estado es un perro gorilero que nos tiene cogidos por los cojones. Y punto, pelota. Inglaterra, a la que siempre habíamos creído un paraíso de las libertades porque no nos habíamos molestado en indagar. De haberlo hecho nos hubiéramos topado con el caso Alan Turing, que, después de prestar servicios de incalculable valor al Estado, ese mismo Estado se lo cargó porque no le gustaba que Turing fuese homosexual. Y eso fue ayer como quien dice. Ya ven, tanto dar lecciones al resto del mundo y yo que me las había tomado al pie de la letra.
El caso es que ese mismo Estado es el que se las ha ingeniado para que todos los bancos le cancelen sus cuentas a Nigel Farage, el que se hizo famoso al convertirse en principal abanderado de la salida de Inglaterra de la Unión Europea. Digamos que consiguió convencer a la gente de lo bueno que era salirse de esa Unión tan burocratizada y, aquellos polvos, ahora están convertidos en lodos. Lo cual, que, como que hay que empezar a fabricar chivos expiatorios para que las culpas no recaigan en quienes la tienen de todo lo malo que nos pasa en este mundo, es decir, las mafias que se han apoderado de los estados.
Lo de las cuentas bancarias tiene mucha más miga de lo que a primera vista pudiera parecer. Por así decirlo, son las mandíbulas del perro gorilero. Están tan fuertemente apretadas que solo puedes escapar arrancándote los cojones. Vivimos en un mundo en el que sin una cuenta bancaria a lo más que puedes aspirar es a ser un sintecho... que, por cierto, ya va siendo la única condición que te permite vivir con una cierta dignidad.
Y el caso es que ahora va el Estado, el inglés en este caso, y quiere dar otra vuelta de tuerca para que las mandíbulas del perro aprieten un poco más si es que eso es posible: están en trance de imponer la moneda digital, es decir, que no quieren que te puedas tirar un pedo sin que el Estado tome buena nota del evento. ¿¡Se dan cuenta!? Y a esto es a lo que nos han acostumbrado a llamar el mundo libre. ¡Qué ironía!
En fin, muy fuerte todo esto que le está pasando a Farage, al margen de cómo les pueda caer a ustedes el personaje. Te quitan la cuenta bancaria y es como aquellas mujeres a las que yo les decía que si querían respirar mejor tenían que empezar por quitarse la faja. Es que entonces no me siento mujer, me solían responder. Pues nosotros, ahora, con las cuentas bancarias, estamos en las mismas: sin ellas no somos personas de pleno derecho que le dicen. De pleno derecho, o sea, como si vivieses con asma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario