jueves, 11 de abril de 2024

Mujeres

 Me reflexiona Santi esta mañana acerca de Casanova. Casanova es un símbolo en lo que a las relaciones de los hombres con las mujeres hace. Él las trata a todas con delicadeza, pero su objetivo primordial es follárselas. Como es un ser bien dotado, tanto físicamente como intelectualmente, raro es que no consiga su objetivo. Y ya no te digo, cuando se hace famoso por medio de su evasión de la cárcel del Plomo en Venecia. Las mujeres, sobre todo las guapas, se pirrian por los famosos o poderosos. 

Casanova, en realidad, es todos los hombres. Bueno, todos los hombres heteros, para que nadie tenga nada que objetar. El pensar en las mujeres se lleva buena parte de nuestro tiempo. El mismo, supongo, que a las mujeres les lleva pensar en los hombres. Y el caso es que no por mucho pensar en este asunto las cosas se resuelven mejor. Los relaciones de los dos sexos son conflictivas por naturaleza, más que nada, supongo, porque la razón se da de tortas con la biología.  

La táctica de Casanova es la ideal para que no surja el conflicto. Tan pronto nota que el deseo da muestras de ceder se las apaña para buscar un sustituto que satisfaga las expectativas de seguridad de su partenaire. Las mujeres, seguramente por su particular biología, tienen una tendencia innata a ser sensatas respecto de la estabilidad. En los hombres, sin embargo, también por biología supongo, la fidelidad es una autoimposición dolorosa. Una renuncia, en definitiva.

Así que, todas estas cosas del feminismo y tal, a mí me la bufan. Torcer el brazo a la naturaleza sería lo último que osaría intentar. Al respecto de las mujeres, siempre me deje llevar por el instinto. O sea, toda la vida un puro desastre, pero sin que nunca llegase la sangre al río.  

1 comentario:

  1. Desde luego que intentar torcer el brazo a la naturaleza es absurdo y quién sabe si dentro de cien años mucho de lo que se hace ahora parecerá en efecto absurdo, pero también creo que, si hay que jugar al juego, deberíamos poder jugar todos con las mismas cartas.
    El pensamiento de la modernidad se asienta en el principio de que la biología no puede ser destino, y así la sociedad en su conjunto ha de poner los medios para que aquellas barreras que nos pone la biología sean vencidas con el apoyo de todos. Así, por ejemplo, la obvia desventaja para una mujer que supone su condición biológica de madre, de mejor fuerza física en comparación con el varón, etc.todo eso ha de ser compensado con medidas sociales. Me parece bien (que diría el Fari), pero lo curioso es que las desventajas biológicas de los varones parece que no existieran: el exceso de testosterona, por ejemplo, una desventaja biológica en muchos aspectos, nunca se toma como atenuante en Derecho, mientras que sí lo sería el efecto de las drogas, el alcohol o quizá alguna otra desventaja como la enfermedad mental, cosas estas últimas que afectan también a las mujeres.
    Puedo seguir nombrando muchas otras circunstancias que ponen en desventaja a los hombres y que se ignoran generalmente, pero supongo que todos las conocemos… o quizá no, porque, como nos enseñó hace casi un siglo ya Ruth Benedict, las bases verdaderas de una sociedad, como cimientos que son, están escondidas para los miembros de esa sociedad y les son transparentes como el aire que respiran. En fin, malos tiempos para la lírica…

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