sábado, 31 de agosto de 2024

Don Quijote redivivo

No es que uno a estas alturas se vaya a creer cualquier cosa que le dicen, pero escuchando la entrevista que Tuker Carlson le hace a Pavel Durov, con un poco de imaginación, se podría pensar que estamos ante una imagen actualizada de los caballeros andantes medievales. Gente que cabalga en solitario sin otro objetivo que el de defender a la humanidad de las fuerzas del mal representadas en este caso, mayormente, por las burocracias estatales. 

Les recomiendo encarecidamente que vean esa entrevista. Hay una magnífica versión en español en el portal de Valdig TG. 

En el mundo siempre todo ha tendido a equilibrarse y por mucho que ahora se pudiera tener la sensación de que todas estas mafias de mariquitas y bolleras tienen un poder omnímodo e inquebrantable por los siglos de los siglos, nada más lejos de la realidad. Cuanto más pecho sacan, más se les ve su condición de trampantojo. No son nada frente al río de la historia que cada vez viene más crecido. Los muy cretinos han detenido a Durov en Francia pensando que habían realizado yo qué sé qué hazaña. A los tres días le han tenido que soltar bajo fianza de cinco millones de euros. Ya ven, cinco, a un señor que confiesa que tiene varios cientos de millones con los que no sabe qué hacer. Porque es que se da el caso de que tener cosas no le interesa nada. Lo alquila cuando lo necesita y punto. Ni vacaciones ni cosas de esas, ¡por Dios! ¡Qué horterada! A él lo que le va es liberar del control de los Estados a los que quieren ser liberados que, por cierto, cada vez son más: ya va por los mil millones, o sea, una de cada siete personas de las que circulan por el mundo; las mejores, sin duda.

Es la libertad, amigo Sancho. Lo demás, por añadidura. Durov, ese Don Quijote redivivo que ha venido al mundo para espolear las conciencias de los aborregados. Con un par. En San Francisco, donde alguna vez pensó instalarse huyendo de la tiranía rusa, le intentaron quitar el teléfono tres tiarrones que salieron con el rabo entre las patas. También pensó instalarse en la Comunidad Europea, pero pronto cayó en la cuenta de que esta era tierra de capones. Al final optó por Dubai. Y de momento piensa que no se equivocó. Curioso. En fin, vean la entrevista si quieren enterarse un poco de cómo viene el río de la historia. 

viernes, 30 de agosto de 2024

Singapur

Singapur es un país curioso. Dicen que está entre los más avanzados del mundo. Tuvieron un dictador, Lee Kuan Yew, que le puso las pilas a la gente. Cuando llegó al poder, era un país que hablaba más de cuarenta lenguas. Entonces fue cuando dijo aquello de que una sociedad en la que sus individuos no pueden cantar juntos, ni los unos entender los chistes que hacen los otros, no puede funcionar. Y por eso puso el inglés como idioma oficial. Respecto de las religiones, puso en guardia a la gente. La religión, les dijo, es algo que pertenece al ámbito privado de cada uno y el ir por ahí exhibiendo las propias creencias es signo de poca inteligencia y pésimo gusto. Por eso puso en guardia a la población contra cristianos y musulmanes que son gente muy aficionada a convencer a los demás de que lo suyo es lo acertado. Por lo demás, puso todo el énfasis de la política en la educación. Así es que, hoy día, la media de idiomas que hablan los singapurenses es de cuatro. Otra cosa curiosa es la tolerancia cero con los estupefacientes. A todo el que pillan comerciando con ellos, le liquidan y santas pascuas. El caso es que cuando el dictador Lee Kuan Yew se retiró para dar paso a una especie de democracia, el país estaba ya entre los más avanzados del mundo a todos los niveles. Siempre quedó entre los tres primeros cuando esa agencia que mide el nivel de matemáticas y comprensión lectora de los países hace su ranking anual. 

El caso es que les cuento estas cosas de Singapur porque siguiendo mi inveterada costumbre de mirar vídeos musicales di con uno que era una jam sessión en la que estaban tocando blues al estilo de B. B. King. Algo que me retrotrae instintivamente a aquellos festivales de jazz de San Sebastián a los que tan aficionados éramos mis amigos y yo en los años mozos. ¿Y qué tiene que ver una cosa con otra? Pues elemental, que el guitarrista invitado a la jam no era otro que el actual primer ministro de Singapur, Lawrence Wong. Así que una cosa trae otra y por eso me puse a mirar otro video  en el que el tal Lawrence Wong cuenta su biografía. Nada de particular. Una familia llegada allí desde la vecina Malasia hace un par de generaciones. Una educación típica del lugar redondeada con una estancia en el MIT de Bostón. Respecto de sus conocimientos musicales, ni una palabra. Se ve que allí, ese tipo de adornos son como las religiones, algo del ámbito privado de cada uno.  

No sé qué pensar de todo esto. Me da la impresión de que en los países de nuestro entorno hay una política de información cero sobre la forma de organizarse los países que ya nos dejaron muy atrás en la, digamos, evolución civilizatoria. ¿Por qué no hablamos aquí más idiomas de una forma natural? ¿Por qué tiene que estar la noche controlada por las mafias de los estupefacientes? ¿Por qué nuestros políticos no saben tocar ni el bombo? ¿Por qué hay que seguir dándole a la matraca de las diversas religiones monoteístas? Por qué, por qué, por qué... nuestras carencia respecto a otros países son más que notables. Y no es consuelo, desde luego, saber que otros están peor... aunque, a este paso, no sé lo que podrá durar nuestra ventaja. En fin.

jueves, 29 de agosto de 2024

El purgador purgado

Sigue la guerra. A la cultural me refiero. Mark Zuckerberg ha cantado la palinodia. Ha escrito una larga carta al mundo explicándole que se equivocó cuando se sometió al mandado del gobierno para censurar todos los mensajes que cuestionaban la doctrina oficial respecto de la dichosa pandemia. Alguien podría pensar que ¡a buenas horas mangas verdes!, pero no, no es a buenas horas, son, simplemente, los ritmos que suelen llevar las cosas de las guerras. Y más, cuando las guerras son decisivas. A la salida de ésta, barrunto, va a quedar el mundo que no lo va a conocer ni su madre. 

El bueno de Mark se huele que, si no toma posiciones, la probable victoria de Trump le pudiera traer serios quebraderos de cabeza. Porque el nuevo socio de Trump, el Sr. Kennedy, viene muy dispuesto a airear los trapos sucios respecto de todo aquel asunto de marras que el populus se tragó de puro adoctrinado que le tienen. 

¿Y qué va a pasar cuando el Sr. Kennedy obligue al populus a despertar de su letargo? Sin duda algo muy interesante. Personalmente, cuando veo a esta casta política, toda ufana y con la mano metida en el bolsillo del adormecido populus, me recuerda mucho a aquella aristocracia francesa de finales del XVIII que vivía totalmente ajena a una realidad que, a la postre, no fue otra que la del rodar sus cabezas por las plazas públicas ante la mirada extasiada del populus. En este caso, usando la lógica de Boadella, diremos que el purgado populus pasó al tomar el papel de purgador de los antiguos purgadores. 

En fin, que la cosa se pone interesante por momentos. Ya nos lo decía mi madre, que lo que no quieras que se sepa, mejor no lo hagas. Y ese es el problema, que la han hecho, y muy gorda. 

miércoles, 28 de agosto de 2024

Tiempos para la astucia

El mundo que cuenta, o sea, el pequeño porcentaje de personas con la suficiente instrucción para pensar con fundamento, anda estos días un tanto conmocionado por la reciente detención en Francia del fundador y dueño de Telegram, Pavel Durov. No es para menos, porque ésta va a ser una importante batalla de la guerra cultural en curso. La libertad de información es la colina que quieren tomar los Estados. A la ciudadanía le va la vida en impedírselo. Personalmente, apuesto por la ciudadanía. Estoy convencido de que esta batalla no es más que el batirse en retirada de los Estados. Su tiempo ya pasó. Lo que que queda de ellos hoy día no es más que un esperpento. 

A propósito de estos asuntos escuchaba esta mañana a un youtuber que me ha dejado turulato. Un chico joven de impecable dicción que ha empleado su conocimiento de Tucídides para apuntalar sus argumentos. El video tiene por título: Cómo Bitcoin solucionó el problema de Telegram. Sin duda Pavel Durov no ha leído a Tucídides, concretamente lo relativo al episodio de los milios, y por eso es que que se ha dejado pillar. Sin embargo, Satoshi Nakamoto, ​el creador de Bitcoin, seguro que se conoce el diálogo de los atenienses con los milios y por eso es que ahora sea imposible echarle el guante. Y mira que se han hecho intentos, pero nada, no hay forma. Porque ni siquiera se sabe si existirá o no. 

La cosa va de poder y justicia. La justicia, por supuesto, existe, pero solo entre poderes iguales. Entre poderes desiguales, la justicia es una milonga que nos cantan para adormecernos. Así que, al poderoso solo se le puede combatir con astucia, como hacían los escitas con el ejército de Jerjes, abriéndole mil frentes y escurriéndose por entre los matorrales cuando iban a por ellos. Es lo que pasa con Bitcoin, que los parlamentarios se tiran horas debatiendo sobre la mejor manera de combatirlo y, a la hora de la verdad, no hacen más que dar palos de ciego. Ya ven, una cosa que en año 2008 valía un dólar, ahora vale alrededor de 60.000. Imagínense lo seguro que lo deben ver los inversores para que así sea. 

El caso es que puede que acaben con Telegram, pero será una victoria de chiste. En cuatro días habrá una nueva mensajería igual de libre, pero sin un Durov al que puedan pillar. Y si lo prohíben en un país, pues no pasa nada porque en el mundo de la informática son tantos los subterfugios que se pueden utilizar para sortear las prohibiciones que lo único que se consigue con ellas es hacer el ridículo.

Durov, como los milios, quiso convencer al poderoso con bellos razonamientos, pero como dijeron los atenienses a los milios, a bellos razonamientos no nos vais a ganar y, además, esto de lo que va es de fuerza. Lo mismo que le han dicho los franceses a Durov. Pero no se lo han podido decir a Nakamoto, porque Nakamoto suple con creces con astucia la fuerza que no tiene.

martes, 27 de agosto de 2024

El llanto

Una de las cosas que más me llaman la atención, tanto en la Ilíada como en la Odisea, es la facilidad y naturalidad con la que los héroes lloran. En adelante, o mucho me equivoco o nunca se volvió a ver llorar en la literatura, no digo ya a los héroes, sino al hombre común. Llorar se convirtió muy pronto en un signo de debilidad que había que evitar por encima de todo.  Desde muy pronto, llorar fue uno de los signos por antonomasia para diferenciar a los géneros, eso que ahora dicen algunos que no existe -me imagino que con ánimos de hacer un chiste-. Ya que no supiste luchar como un hombre, ahora, llora como una mujer, dicen que le dijo su madre al rey Boabdil cuando escapaba de Granada con el rabo entre las piernas. Imposible concebir un insulto más humillante.  

Aprender a disimular las emociones es algo considerado como parte fundamental de una buena educación. Conservar la sangre fría, que le dicen, sea cual sea la circunstancia que se presenta. "Pero sea con disimulo, Raquel, / no armes la venganza con la amenaza, / sientan el golpe los que te ofendieren / antes que el amago de tus iras". Le aconseja su padre a Raquel, la amante del rey que los cortesanos buscan liquidar. 

Los héroes, como les decía, lloraban por aquel entonces. Sin embargo, toda su actitud ante la vida estaba condicionada por el qué dirán. No se podía concebir dejar peor herencia a los hijos que el haber sido protagonista de un acto de cobardía. El no haber vengado una afrenta, por ejemplo. Más o menos, lo mismo que seguimos viendo en las películas del oeste. Pero, imagínense una de esas películas en las que el bueno llora: es algo inconcebible. 

Todo esto me hace pensar si no habrá sido un retroceso civilizatorio el considerar que la contención del llanto es un signo de fortaleza. Porque el llanto es uno de los tantos procesos fisiológicos con los que la naturaleza nos dotó para equilibrarnos. Llorar, indiscutiblemente, libera noxas: la pena, la tristeza... todas esas emociones que constriñen el sistema nervioso parasimpático poniendo a las vísceras en un brete. 

Y es curioso, porque otras manifestaciones de la personalidad, como pudiera ser la vehemencia, no suele importar a la mayoría el exhibirla, siendo como es mucho más delatora. Siempre que nuestras razones son pobres tratamos de reforzarlas con la vehemencia. ¡Y qué le vamos a hacer! No todo el mundo ha tenido un padre como Raquel. Judío, por cierto. No me extraña que la gente les odie tanto. Pero éste es otro tema.    

lunes, 26 de agosto de 2024

Solo Dios

 Ayer, o anteayer, las autoridades francesas detuvieron al creador y dueño de la plataforma de mensajería Telegram. La cosa es seria, muchachos. Mi esperanza es que sea uno de esos pasos en falso que siempre acaban por dar los tiranos cuando empiezan a ser conscientes de que su poder se tambalea. Porque, por si no lo saben se lo digo yo: esto que vivimos es una tiranía. Aquí a nadie le preguntan si quiere o no quiere en ninguno de los aspectos cruciales de la vida. El tirano, llámenle Estado o como más les guste, es dueño y señor absoluto del destino de sus súbditos. Apenas deja unos pequeños resquicios por los que dejar escapar las pequeñas preferencias de cada cual: a esto es a lo que llaman libertad. Recuerda mucho todo esto a lo que cuentan que era el imperio Inca, la tiranía más acabada de la que se tiene memoria. Allí no había ni pequeños resquicios. El camino de la vida estaba allí señalado con puntos y comas y desviarse un milímetro era sinónimo de muerte. 

Claro, en Telegram fue en donde, por poner un ejemplo, nos enteramos de todo el fraude que fue la famosa pandemia. Todavía, el otro día, hablaba yo con una de las personas más notables de la ciudad por sus conocimientos y, a mi alusión de la conveniencia de informarse por Telegram,  me contestó: ¿pero eso es muy extremista, no? También me confesó que sigue viendo telediarios. ¡A qué extrañarse entonces! Una víctima de la guerra cultural en ciernes. 

La libertad de expresión: el caballo de batalla. Me acuerdo perfectamente de los chistes que hacíamos en aquellos años del cuplé a propósito de los esfuerzos de las autoridades por convencernos de que una cosa era libertad y otra, libertinaje. Siempre marcando diferencias entre lo que al poder le conviene o no le conviene a efectos de perpetuarse: ese es todo el arte del gobernar. 

El problema de las autoridades francesas es que Pavel Durov no es un cualquiera como lo atestigua el hecho de que le detuvieron justo cuando aterrizó con su jet privado en suelo francés. Es, dicen, una cabeza privilegiada. Ahora, como pasó cuando detuvieron a Galileo, el emperador tendrá que bajar a los calabozos a tratar de convencer a Pavel de que es mejor para todos que deponga su actitud. Y Pavel les dirá que sí y le dejarán irse. Les dirá que sí porque sabe que por mucho que se empeñen las autoridades en querer lo contrario es la tierra la que gira alrededor del sol. O dicho de otra manera: no se puede torcer el curso de la historia; es como es porque así lo quieren los dioses. Si cierran Telegram surgirán otras mil plataformas en las que nos podremos enterar de que el rey va desnudo. Y, así, hasta que acabemos por no necesitar ni rey, ni patria; solo Dios.  

domingo, 25 de agosto de 2024

Almas en pena

Si alguien quiere saber lo que son las almas en pena que se dé una vuelta una tarde lluviosa de agosto por una estación balnearia a orillas del mar Cantábrico. Una luz en mínimos, una temperatura rayando lo inconfortable, una humedad que traspasa los huesos... y horas por delante sin tener nada que hacer ni a dónde ir. Eso lo explica todo. Quiero decir la cantidad de costa que todavía se conserva verde. Y es que, por mucho empeño que ponga Jorge Sepúlveda, con este clima no hay forma de soñar ni mirando al mar ni mirándose el ombligo. Pero, en fin, tranquilos, porque ya se acaba el verano y dentro de cuatro días ya estarán en sus confortables ambientes habituales. 

Corriendo siempre detrás de las quimeras. Y como dice, muy bien dicho, por cierto, Nietzsche: para colmo, desposeído por una pequeña herencia, del consuelo supremo de la "bendición del trabajo", del olvido se sí mismo en la "tarea cotidiana", es un ser que, en el fondo, siente vergüenza de su existencia -tal vez, alberga algún pequeño vicio en lo más recóndito de su alma; no puede impedir corromperse cada vez más, volverse irritable y vanidoso...

Recuerdo a la gente del pueblo de cuando era niño. Aquello sí que era morir con las botas puestas. Cuántos años tenía Juan el herrero cuando yo le veía modelar un trozo de hierro candente intercalando sus golpes con los de su hijo Carlos. No creo que Juan saliese nunca del pueblo ni siquiera para ir al médico a la capital. Nunca estuvo enfermo. Por qué habría de haberlo estado. Su vida era la fragua. Todos aquellos artesanos, ganaderos, agricultores, tuvieron vidas cumplidas. Pero, ¡ay!, llegó Franco con la socialdemocracia y todo se jodió. Ahora sus hijos, sus nietos, tienen que apechugar con las vacaciones y luego, si sobreviven a ello, con la jubilación.  

Pues nada, adelante con los faroles. Aunque, no se hagan ilusiones porque, como suele afirmar el periodista Sostres, lo de las vacaciones es cosa mayormente de pobres. No puedo estar más de acuerdo. ¿Conoce alguien a un rico que las tenga?

sábado, 24 de agosto de 2024

Tiresias

Salgo a pasear con La Odisea en la mochila y, tan pronto como doy con un banco sombreado, me siento para continuar su lectura. También llevo el móvil, cosa que normalmente no hago, para resolver las lagunas que inevitablemente surgirán. La Odisea, como la Ilíada, son libros, por así decirlo, esotéricos, es decir, para iniciados. Si no lo estás te quedas a uvas. No por otra razón es que sean tan poco leídos fuera de los ámbitos académicos. 

Estos libros son recopilación de historias que se contaban en las sobremesas. La propia Odisea es, mayormente, una historia contada por Odiseo en una sobremesa en casa Alcino, rey de los hombres feacios. Como pasa, y ha pasado siempre, en cualquier sobremesa, se comentan aspectos de gente, y hechos, conocidos por todos los comensales. Por eso alguien extraño a esa comunidad se aburriría estando allí, a no ser, que, por deferencia a él, cada vez que citasen a alguien, o algo, le explicasen quién era ese alguien o, qué, ese algo. Entre conocidos, siempre nos comunicamos con sobrentendidos. De lo contrario sería espantoso a causa de la cantidad de subordinadas que serían necesarias. De hecho, cuando das con alguien que tiende a redondear sus relatos a golpe de subordinada te destroza la sobremesa, porque, la inmensa mayoría son innecesarias ya que las sobremesas se suelen hacer entre amigos que vienen compartiendo información desde la noche de los tiempos. 

El caso es que Odiseo divino anda perdido y un dios le dice que no podrá continuar viaje si antes no baja al Hades a consultar con Tiresias. Tiresias podría ser perfectamente el santo patrón de la cultura woke. Porque, que se sepa, es la única persona conocida que de hombre se convirtió en mujer y luego, de nuevo, en hombre. Dicen que yendo por el campo vio a dos serpientes apareándose. Por lo que fuere, empezó a bastonazos con ellas y mató a la hembra. Los dioses le castigaron por ello y le convirtieron en mujer. Tiempo después, volvió a encontrarse otras serpientes copulando y también la emprendió a bastonazos. En este caso, mató al macho y, por designio divino, volvió a su condición de varón. El haber sido hombre y mujer le proporcionó una experiencia de la que Zeus que lo sabía casi todo, pero no todo, quiso aprovecharse. Así que, estando un día discutiendo con su mujer Hera sobre quién obtenía más placer en el acto sexual, si el hombre o la mujer, decidió que para salir de dudas lo mejor era consultar a Tiresias. Tiresias dijo que la mujer obtenía diez veces más placer que el hombre. Hera no pudo soportar que se desvelase el secreto que tanto favorecía a las mujeres y por ello dejó ciego a Tiresias. Entonces fue Zeus y en compensación a la ceguera le dio a Tiresias el don de la adivinación y la longevidad. Claro, si tu dispones de toda esta información la lectura de la Odisea tiene otro sentido. Porque la bajada de Odiseo al Hades condiciona todo el relato. Dicho con lenguaje actual, Tiresias hace el papel de spoiler. Seguimos leyendo, pero ya a sabiendas de todo lo que va a pasar. 

En fin, no sé qué más decirles que no sea que de las cosas mejores que me han pasado en la vida, una de ellas, sin duda, ha sido la de adentrarme por los intrincados vericuetos de la mitología clásica. O sea, algo que me ha permitido leer a los clásicos de carrerilla. Porque esa es la cuestión, que si lees a los clásicos de carrerilla ya lo tienes leído prácticamente  todo. 

viernes, 23 de agosto de 2024

El saco de Washington

Siempre se dijo que del dicho al hecho hay un gran trecho. Por eso Santo Tomás quería meter el dedo en la llaga para cerciorarse de que lo que estaba viendo era realmente una llaga y no una cosa de aquellas que Guzmán de Alfarache y sus compinches se pintaban sobre la piel para suscitar compasión. Porque se daba el caso de que aquellos mendigos eran unos verdaderos artistas simulando alifafes. 

Simular la realidad siempre ha sido un arte de lo más rentable. De hecho, se ha llegado a tal perfección que pocos son los que, aun metiendo el dedo en la llaga, se aperciben de que es una llaga pintada. Así, claro, no es extraño que la desconfianza suba como la espuma. Y es que ves un video en el que Trump, con su inmarcesible tupé, está liderando una banda de rock. ¡Leches, qué tío, vaya pelotas! Lo mismo plancha un huevo que fríe una corbata. Es un superhombre. Y, como lo de la banda de rock de Trump, cualquier otra cosa de cualquier otro tipo. Así es que la propaganda ha adquirido tales grados de perfección que, ya, lo apropiado es retirarte del juego. Porque todo lo que te venden es más fake que nunca gracias a los buenos oficios de eso que llaman inteligencia artificial. La realidad y la ficción son indistinguibles hasta para los más avezados. 

El otro día escuchaba que en los EEUU de América hay una asociación de nombre Heritage -algo así como patrimonio-, que promueve la organización social en pequeñas comunidades. Por lo visto tiene un éxito increíble, lo cual no me extraña nada, porque ya solo puedes confiar en lo que conoces de primera mano, por el trato cercano. Es, dicen algunos, como si se estuviese volviendo a la Edad Media. Lo que pasa en el valle de al lado, no me interesa más allá de lo que comercio con él; yo lo que quiero es que mi valle funcione bien. Que aquí mande por una temporada corta alguien que sepamos, por trato directo, que es trigo limpio. Y por supuesto, armados hasta los dientes para disuadir a los bárbaros de pasar por aquí cuando vayan camino de Roma, o Washington, para saquearla. Porque, inevitablemente, ese es el destino de todos los grandes poderes, el ser saqueado por los bárbaros.

jueves, 22 de agosto de 2024

El rito y la norma

Confucio es un conservador y como tal sabe que en el mundo hay dos tipos de personas perfectamente diferenciadas: las que se rigen por la razón, digamos que los caballeros, y las que se rigen por el instinto, digamos que el pueblo llano. Los caballeros tienden a practicar de una forma natural la contención y el pueblo llano de una manera no menos natural el despelote, que no de otra propensión es que le vengan todos esos apelativos con tintes denigratorios que existen en todos los idiomas: chusma, foule, moob... por citar solo unos pocos. 

Desde el origen de los tiempos, las clases dominantes tuvieron claro que a la chusma, foule, moob, etc., hay que atarla en corto si se quiere tener la fiesta en paz. Pero, claro, atar en corto por la fuerza es indudablemente efectivo, pero tremendamente costoso. Por eso hubo que inventar algún procedimiento más sutil que, aparte de barato, no ofendiese la susceptibilidad del populus que, como cualquier estudioso sabe, es muy abultada. Así fue como surgieron las religiones. Una serie de normas y ritos que agradaban a una entidad sobrenatural que todo lo controlaba desde las alturas celestiales. Si no se cumplía con esas normas y ritos la entidad se cabreaba y te mandaba toda clase de males. En definitiva, las religiones no son otra cosa que echar mano del miedo como recurso de sujeción.

Claro que, me dirán, la norma se entiende, pero, ¿por qué esa insistencia en el rito? Concretamente Confucio insiste más en el rito que la norma como mecanismo de control. Santi se tiró ayer un buen rato especulando sobre este aspecto  de las religiones tan, en principio, poco práctico.  De hecho, los taoistas, tan pronto como ganaron la batalla cultural lo primero que hicieron fue suprimir los ritos. Bien, para que nos entendamos, si los confucianistas son el equivalente a los conservadores, los taoístas, lo serían a los anarquistas -todos los hombres son iguales-. Sin embargo, a la hora de la verdad, hasta los anarquistas ritualizan la vida. Como aquellos de Salamanca, que tal día del año, a tal hora, asaban sardinas en la calle. Para que todo el mundo supiese, vía olfativa, que allí estaban ellos. El rito, qué duda cabe, estructura la existencia, lo cual, es paso previo a la aceptación de la norma. 

Digamos que todas las religiones son así, a la norma por el rito. Claro que, es mucho suponer. Una especie de ingenuidad. Siempre hubo y habrá, y Confucio lo sabía, listillos que se esconden tras el rito para saltarse la norma. Los hipócritas que les dicen. Pero a Confucio no le importaba, porque también sabía que la hipocresía es un homenaje que el vicio hace a la virtud. 

En fin, en cualquier caso, esto de las razones del rito da para muchas especulaciones. 

miércoles, 21 de agosto de 2024

Piltrafas

El caso es que las circunstancias de la vida me han llevado a andar, estos días que corren, interesado por las enseñanzas de Confucio. Y la verdad es que todo lo que le escucho ya se lo escuché a otros. Estamos en lo de siempre, al ser humano que no le enseñaron de niño a responsabilizarse de sus actos, y a sacrificarse por los demás, y a conseguirlo todo con esfuerzo, le convirtieron en una piltrafa de por vida. Y así, con esos principios básicos, funciono siempre el mundo hasta que unos pensadores, alemanes por más señas, se pusieron a vender la idea ideal, es decir, lo que se ha venido conociendo como idealismo. Una utopía en definitiva. El ser humano, dijeron, todo lo puede con su mente, así que à quoi bon seguir necesitando a Dios. Pienso que de todas las tentaciones del demonio ninguna tan destructiva como la de ese idealismo. Lo podemos prever todo. Nosotros vemos las cosas tal y como son hasta en sus más íntimos detalles. Por eso las podemos ordenar a nuestro gusto para que funcionen como la seda. Y pusieron manos a lo obra y aquí tenemos los resultados: una sociedad en persecución permanente de lo fácil de lo fácil. Piltrafas amontonadas, para que nos entendamos.

Pero claro, todo en la vida pasa, aunque a veces cueste. Y es que sacar a la gente de perseguir solo lo más fácil de lo fácil, no es en absoluto fácil. Por eso palabras como responsabilidad, sacrificio, esfuerzo, etc, han sido catalogadas como fachas, o sea, que conmigo no cuentes... que yo me lo sé montar sin necesidad de pegar clavo. Claro que hay que partir del principio de que las piltrafas, por definición, son antisocráticas, es decir, imposibilitadas para conocerse a sí mismas. 

Pero, ya digo, todo pasa y, ahora, por poner un ejemplo, hay una corriente en los EEUU de América que reivindica para sí esas palabras malditas que, a la postre, lo que representan no es otra cosa que el Dios de la Biblia. Y lo curioso del caso es que esa corriente se esta haciendo impetuosa y todo parece indicar que, si no acabar, se va a llevar por delante mucha piltrafa. Al final la humanidad siempre se salva volviendo a descubrir el Mediterráneo. O a Confucio, lo que viene a ser lo mismo 

martes, 20 de agosto de 2024

Arcadio

Me envía Santi una entrevista que le hacen a Arcadio Espada en un medio de nombre TheObjective. Entre otras muchas cosas, viene a decir:

"... en el campo, donde también me gusta pasear como por la playa, pero hay el peligro de encontrarte siempre una bestia, un animal de esos horribles. Ahora en la ciudad también porque las mascotas son un peligro horrible, una cosa que debería ser exterminada.

P.- Entiendo que no tiene mascota.

R.- No, y me parece que toda la historia de la humanidad puede describirse perfectamente como un intento exitoso del hombre de separarse de los animales. Es decir, el campesino de hace dos siglos hacía el amor con los animales al lado de la señora. El proceso de civilización es un proceso de apartarse de los animales, pero claro, la historia de la humanidad está llena de paradojas, de idas y vueltas, y ahora tenemos que soportar estos sucios habitantes de nuestras ciudades que lo único que hacen es ensuciar, peligros, virus de todo tipo que evidentemente nunca se ponen en evidencia porque atenta contra lo políticamente correcto, pero que evidentemente son causantes de plagas innumerables."

Afortunadamente para Arcadio, a ese medio, TheObjetive, no le conoce ni el tato, porque si esto lo llega a decir en El País, o El Mundo, o El ABC, le cae encima todo el peso de la humana estupidez. Afortunadamente ya tenemos ahí a los directores de esos periódicos para que las verdades molestas nunca salgan a la luz. Por lo demás, ya va para muchos años que profeso admiración al maestro Espada. Recuerdo cuando le seguía como un fan cualquiera por aquellos mítines que daba en el cinturón industrial de Barcelona cuando andaba en funciones de partero del partido político Ciudadanos. Aquello fue fantástico porque generó una esperanza inusitada que desgraciadamente se vio frustrada por exceso de ambición. Si el proyecto se hubiese limitado a Cataluña es muy probable que hubiese seguido adelante, pero los alumnos de aquellos maestros fundadores no estuvieron a la altura y pensaron que si se extendían por toda España se podían forrar. No sé si quedará algo de ellos, me imagino que no.

Eso que Arcadio dice de las mascotas, y mucho más, lo he dicho yo en mis sucesivos blogs. Para mí no es más que uno de los muchos síntomas de la decadencia galopante en la que nos estamos columpiando. Personas con sobrepeso, tatuaje y arrastrando el carrito del perro es la norma por el paseo del barrio. Luego sacan el perro del carro, se lo ponen en los brazos y se sientan en banco con la mirada perdida en sabe Dios qué horizontes. Y así permanecen arrobados por horas, con la ilusión de que los bichos han salido de sus entrañas. 

Por lo demás, a Arcadio, como a cualquiera persona que admiro, no me dolieron prendas en ponerle unos cuantos perinquinosos peros. Se los hice saber, y a veces me contestó, en los comentarios de aquel blog tan exitoso que tenía y que no sé si seguirá teniendo. Me parecía que pecaba de ingenuo. Como si nunca hubiese leído la Teogonía de Hesíodo y por tanto desconociese que el fuego no se les roba a los dioses con impunidad. En otro orden de cosas, también me parecía que pecaba de exceso de pequeñas preferencias, es decir, como que presumía de gusto exquisito. Bueno, esto es algo que yo diría que delata una mala digestión del haber venido a más. Digamos que no suele ser pecado de los señoritos de toda la vida. En fin, chorradas. 

lunes, 19 de agosto de 2024

Ítaca.

Entre las cosas que tengo entre manos, hay dos en las que estoy encontrando unas afinidades sorprendentes. Una es la lectura de la Odisea y la otra la revisión del dietario que escribí por los tiempos en los que andaba por la Cataluña profunda, en una pequeña aldea de la Serralada Central en donde justo confluyen tres provincias. ¡Esencias para parar un tren!

Ulises, siempre atrapado y viéndose forzado a poner todo su ingenio a prueba para escapar. De los lotófagos que, para mí que eran comedores de opio. De Polifemo, de las Sirenas, de Circe, de Calipso... ¿era el destino cruel el que le metía en aquellas trampas o su ingenuidad?  Porque esa es la cuestión, que por muy inteligente, astuto, hábil y demás dones del cielo que uno posea, nadie está libre de padecer destellos de ingenuidad que hacen caer en las sucesivas trampas que nos va poniendo la vida. Y ahí es en donde reside toda la enjundia de la existencia, en poder o no poder escapar de esas trampas en las que continuamente estamos quedando atrapados. 

Me pregunto si habrá alguien tan cuerdo, o hábil, que nunca cayó en trampa alguna. Más bien, por lo que observo, diría que cayeron y llegaron a sentirse tan gusto en ellas, con la seguridad que les daban las cadenas, que ni por asomo sintieron la necesidad de escapar. Seguramente porque ese era el destino que los dioses habían preparado para ellos. Yo, les llegué a envidiar, pero solo cuando vivía inmerso en las angustias de la fuga. Una vez fugado, y en tanto me volvía a sentir atrapado, me daba pena toda esa gente de la que solo veía las cadenas que arrastraban. 

En fin, no sé, porque tan pronto pienso que cada vida es una Odisea como me parece que todo el ruido del mundo es producido por las cadenas que arrastramos. En cualquier caso, mi Odisea particular, ya está en la fase de los hombres feacios, esperando a que, a cambio de mis historias, boten un barco para trasladarme a la ansiada Ítaca. 

domingo, 18 de agosto de 2024

Solón

Y ahora toca la viruela del mono. Ya se sabe que la principal artimaña de los psicópatas es tapar una mentira con otra. Claro, ellos ven a la gente en las terrazas, las playas, en los diversos corrales para que nos entendamos, y comprenden que lo tienen chupado. No tengo más que mirar a mi alrededor para darme cuenta de que están en lo cierto. A nadie le interesa una mierda los miles, por no decir millones, de personan que han muerto o quedado discapacitados por las dichosas vacunas "safe and effectives". "Pues a mí no me ha pasado nada por ponérmela", dicen los polluelos orgullosos de su ala cortada. "Si fuese verdad que son peligrosas el gobierno nos lo hubiera hecho saber", continúan con su perorata. "¡Ah, el Dr. John Campbell, ese, de la cascara amarga! Y todos esos colegas que entrevista, no importa lo prestigiosos que hayan sido hasta ahora, les ciega el ansia de fama". Así son los razonamientos que escucho a mi alrededor. 

Así todo, pienso que el problema es mío por no saber rodearme de gente que conserva las dos alas. Porque hay por ahí mucha más gente capaz de volar que la que a primera vista pudiera parecer. Prueba de ello es los millones de suscriptores que tiene el Dr. Campbell. Y eso por no hablar de los muchos más millones de admiradores que tiene el cómico Jim Breuer. Yo les recomiendo que vean videos suyos para enterarse en que consiste el ser un corderito. 

De todas formas, no creo que se atrevan a exigirnos ahora, por lo del mono, las mismas atrocidades que nos exigieron cuando lo del pangolín. Porque hasta los ala cortada puede que por lo bajo anden mosqueados. Hay mucho mar de fondo. Solo en el Reino Unido hay cuarenta mil expedientes encima de la mesa esperando ser resueltos. Gente que quedó para el arrastre y que los médicos secuaces del gobierno dicen que nada que ver con la vacuna. Me recuerda a aquellos que había en mis años mozos en Asturias retorciendo los informes para que los mineros no cobrasen pensión por silicosis. Ya saben, las mafias del poder y sus repugnantes sicarios. 

En fin, ya se verá, los que lo vean, cómo quedan las cosas porque, unas veces antes y otras después, la cordura siempre acaba por aparecer de la mano de la verdad. Aparecer para hacer justicia, claro está. Es  la lógica de la Historia, como bien se lo hizo saber el sabio Solón al autócrata Polícrates... perdonen mi asquerosa erudición. En cualquier caso, Solón dio en el clavo y Polícrates pasó a peor vida.   

sábado, 17 de agosto de 2024

El retorno

Me contaban mis hijas, que son gente de mundo, que el otro día habían quedado con unos conocidos londinenses que, como ellas, andan por aquí. Él, un ingeniero informático, les comentaba con extrañeza el modo de vida que lleva aquí la gente. Venía a decir lo de aquella canción: de dónde sacan para tanto como destacan, porque, según él, España ya no es lo que era en lo que a los precios se refiere. También en eso somos europeos ya.  

Personalmente, desde que conocí, siquiera someramente,  las teorías de la Escuela Austriaca de Economía y, sobre todo, escuche las conferencias del profesor Bastos, entiendo perfectamente de que va la cosa: este estilo de vida no es otra cosa que una forma sibilina de servidumbre. Toda esa pobre gente que se amontona en playas, terrazas y demás apriscos, ha sido desposeída por el adoctrinamiento que es la educación pública de todo deseo de trascendencia. Es gente que sin darse cuenta de ello está en la granja orweliana. Vigilada por los mastines para preservarlos de los lobos que podrían venir a pervertirlos. 

¿Por qué coño hay que estar siempre tomando algo? Como las gallinas en el gallinero que no cesan de picotear de puro aburrimiento. Cuando era niño, allí en el pueblo, a los polluelos, tan pronto alcanzaban consistencia, les cortaban las plumas de un ala para que no pudiesen saltar la valla de tela metálica. Porque su tendencia natural era escapar hacia una vida llena de peligros, pero en libertad. Mi impresión es que todo lo que vive es por naturaleza valiente hasta que viene alguien y le corta un ala. Entonces, discapacitado ya, nadie quiere salir del gallinero. O de la terraza. O de la playa. O del crucero. O de cualquiera de las mil formas de consumo cutre que vienen a marcar el límite de las posibilidades: la tela metálica del gallinero. 

A D. G., se ve por ahí un lento despertar. Juraría que la seguridad del corral va perdiendo atractivo entre los jóvenes  frente a inseguridad de la selva. ¡Aunque vete tú a saber! Porque el whisfull thinking nos juega malas pasadas.

viernes, 16 de agosto de 2024

¡Gloria a Demódoco!

Odiseo, después de días a la deriva agarrado a un tablón, ha sido arrojado por el mar a una playa de las costas feacias. Allí estaba Nausica, la hija de Alcino, que le auxilia y le lleva a casa de su padre. Lo que sigue es una bella historia de hospitalidad. Agasajos de todo tipo sin necesidad de saber quién es el que ha venido de afuera. Basta con que haya venido para sentirse obligado con él. Claro que a la costa de los feacios llegaba un extranjero de Pascuas a Ramos; así, cualquiera siente curiosidad. El de los feacios no era un pueblo guerrero. Les distinguía de otros su habilidad para navegar, para correr, para cantar y bailar. Su rey es Alcino, pero el papel central se diría que lo juega Demódoco, el aedo. Acompañado de su lira canta las historias de los dioses y las glorias de los hombres aqueos que arrasaron Ilión. 

Dice Odiseo, o Ulises, si así quieren llamarle: 

"Toma  heraldo esta carne y que coma Demódoco de ella que, aunque estoy afligido, yo quiero también obsequiarle. Porque en toda la tierra al aedo los hombres otorgan reverencia y honor, pues la Musa les ha concedido conocer los secretos del canto, y a todos estima."

Comieron todos y cuando estuvieron saciados volvió a hablar el ingenioso Odiseo:

"Más a ti que a otro hombre mortal yo te alabo, Demódoco, pues la Musa, la hija de Zeus, te ha enseñado, o Apolo, porque cantas muy bien el azar de los hombres aqueos, sus desdichas, hazañas, y cuantos reveses tuvieron, cual si lo hubieses visto tú mismo o por ellos sabido."

Me identifico al cien por cien con Odiseo en lo de que "más a ti que a cualquier otro mortal yo te alabo". Toda la vida me ha consolado el escuchar a los aedos y, ahora, en las postrimerías ya, ellos son los únicos que son capaces de calmar mi espíritu atribulado por los ominosos recuerdos que el cansancio vespertino se complace en traerme a la mente. Al atardecer, antes de retirarme a descansar, paso las horas muertas escuchándoles. Con reverencia, como diría Manolo Berrocal, aedo él, también, donde los haya. 

No me cabe la menor duda al respecto, ellos son los amados por los dioses por encima de todos los demás mortales. ¡Gloria a Demódoco!


jueves, 15 de agosto de 2024

Cosas veredes

Veo a Juan, el de Matemáticas con Juan, con la cabeza metida en un pollo al estilo Mr. Bean. El titular dice así: Resolver ecuaciones como un pollo (sin cabeza). El vídeo forma parte de la guerra particular que viene sosteniendo Juan a propósito de las ecuaciones irracionales. En éste enseña un libro de matemáticas de la editorial Santillana -del grupo Prisa- en el que hay un error garrafal respecto de las citadas ecuaciones. Bueno, me he dicho, siendo del grupo Prisa, ¿qué tiene de particular que haya errores? ¿No es todo ese grupo un error en sí? Pero, en fin, dejemos eso porque a lo que quería ir es a que, justo al lado del vídeo de Juan había otro de título: Mujer cuenta su experiencia con su perro. Así que he sucumbido a la curiosidad y he hecho clik encima. 

Una señora por los cuarenta o así cuenta en un plató de televisión que no se puede comparar el placer que experimenta al hacerlo con su perro con el que siente al hacerlo con su marido. Por supuesto, el perro gana por goleada. Entonces la presentadora del programa hace unas consideraciones de tipo moral muy al uso que en absoluto arredran a la interpelada que, firme en sus convicciones, argumenta: Si usted no lo ha hecho nunca, ¿cómo puede opinar? Hágalo y luego hablamos. Y la presentadora: Ya, pero es que eso es inmoral. Y la otra:  ¿Por qué es inmoral? ¿A quién hago daño con ello? Y la presentadora: al perro. Y la otra: pues al perro parece que le gusta.  Etc.

Así corre el mundo. Ya me parecía que tenía que haber algo oculto que justificase esos amores perrunos. El otro día fue el Veterinario Gratis el que me desvelo algunas claves -el aumento exponencial de las enfermedades venéreas de origen animal-, pero lo de esta señora es definitivo: la intimidad siempre lleva a lo mismo, a buscar el orgasmo. ¡Oye! Si Dios nos puso ahí esa bicoca porque no utilizarla a su mayor gloria. En fin, cosas veredes...  

miércoles, 14 de agosto de 2024

Hundimiento total.

Vaya por delante que a estas alturas de la vida si me fuera a sorprender, y no digo, ya, indignar, por las cosas que pasan, sería la prueba irrefutable de que ya estaba de vuelta en la niñez, como es propio de los viejos cuando tienen perdida la chaveta. La historia de la humanidad es una continua lucha por el prevalecer los unos sobre los otros. Es un trastorno que traemos de fábrica, supongo que por estar imposibilitados para sentirnos seguros, lo cual, en la inmensa mayoría, no es más que una cruz que se arrastra por la vida con resinación. Pero, luego, está esa minoría psicopática que cree que imponiéndose a los demás puede torcer el brazo a la naturaleza y, por eso, actúan como si nunca se fuesen a morir. El problema se agrava porque, por lo general, la naturaleza se complace en dotar a los psicópatas con un alto poder de persuasión y otros diversos encantos. Fijándose en ellos es como el mundo inventó la figura del diablo. Otros lo llaman Moriati. Otros, Fumanchú. Otros, Mabuse. El ser humano ha inventado infinitos nombres para la representación del mal en estado puro. Y es que, no es para menos, porque los psicópatas son pocos, pero se las apañan con una facilidad sorprendente para hacerse omnipresentes. 

Pero como la naturaleza tiende a equilibrarse por tal de no perecer, a esa minoría psicopática se le opone otra minoría, quizá psicopática también, pero de signo, por así decirlo, contrario. Son los caballeros andantes de la Edad Media, con un desprecio absoluto de la muerte, y por tanto con una coraza que les hace insensibles al miedo. Cualquiera que viva con una permanente consciencia de que aquí estamos de paso ya lleva puesta esa coraza. Por no morir no merece la pena en absoluto el dejarse avasallar por los malvados. Porque ese el asunto, que los malvados avasallan, es decir, que quieren que seas su vasallo, le rindas pleitesía, le limpies el culo, y todas esas humillaciones que la inmensa mayoría soporta con tanta resignación que ni siquiera es consciente de que las soporta. 

Personalmente, después de haber visto lo que he visto durante lo que han llamado pandemia, estoy convencido de que el mundo atraviesa una etapa en la que los malvados están ganando por goleada a los caballeros andantes. Y eso es lo bueno, que cuando alguien se acostumbra a ganar por goleada está firmando su capitulación. Porque nada debilita tanto como sentirse poderoso. Y no es que diga esto porque soy lector asiduo de la Biblia, que también, sino porque mi ya dilatada experiencia así me lo atestigua. 

Prueba fehaciente de todo esto que estoy diciendo es el cómico contencioso que los mandamases de la Comunidad Europea se traen en estos días que corren con el magnate Elon Musk. Esa chusmilla se ha acostumbrado tanto a que nadie le tosa que tiene totalmente perdido el juicio y, por eso están empeñados en poner puertas al campo. Y Elon, que se ha curtido combatiendo, se ríe de ellos. Ahora le piden que censure en Europa la entrevista que viene de hacerle al candidato republicano a la presidencia de los EEUU. Ya digo, tienen completamente perdido el juicio. Como si ese señor, el tal Trump, no tuviese muchas papeletas para convertirse de aquí a cuatro días en el emperador del Imperio del que la Comunidad Europea forma parte. ¿Por qué entonces no quiere esa chusmilla gobernante que los ciudadanos se enteren de lo que piensa el muy posible futuro emperador? No veo otra explicación que la dicha: completa pérdida del juicio. O sea, a dos pasos de su hundimiento total. 

martes, 13 de agosto de 2024

Lo Que Dios Quiere

 El candidato a presidente, y expresidente, Donald Trump, tiene un hijo muy guapo y muy joven que se llama Barron Willian. Parece ser que los asesores de imagen de su padre han creído que podría ser rentable que el niño eche una mano. Y así es que, ahora a la que te descuidas, te aparece en YouTube un video en el que aparece el tal Barron cantando, como si fuese un robot, una canción patriótica que usa como leitmotiv Made  Great America Again. ¿Se acuerdan ustedes de aquella película en la que unos jovencitos bellísimos se apean de un camión junto a un merendero y se ponen a cantar canciones patrióticas? En aquel caso era Made Alemania Great Again. ¡Y vaya que si la hicieron grande! Ya va para más de ochenta años de aquello y Alemania sigue siendo una nación ocupada por tropas extranjeras. La verdad, no es que Trump me cayese ni bien ni mal -uno más de la serie, me decía-, pero desde que he visto a este chaval siendo utilizado de mala manera, ya no las tengo todas conmigo. Los niños lo que tienen que hacer es jugar, como con tanto acierto decía aquella bella canción de Santana: Let the Children Play.

Porque eso es lo que estoy viendo por todas partes, que no dejan jugar a los niños. Los mayores les quieren utilizar para sus turbios afanes. ¡Hay tanto aburrimiento! El padre de todos los vicios, como dijo ya no recuerdo quién. Y el ocio, la madre. Y es que el ocio forma con el aburrimiento un matrimonio indisoluble. A la que falta el negocio el ser humano se pervierte. Ahí tengo a unos vecinos, una pareja por los treintaitantos, siempre con la ventana abierta para que los veamos tumbados en la cama fumando porros y mirando el móvil entre polvo y polvo -y menos mal que todavía les que un resto de pudor para entornar la ventana cuando se disponen a consumar el rito-. Él con sobrepeso y ella sobretatuada, para que no falte nada. A su modo, ellos también quieren Made Spain Great Again. 

En fin, buenas ganas de darle vueltas si de sobra es sabido que, a la postre, siempre es Lo Que Dios Quiere.

lunes, 12 de agosto de 2024

Criados

Seguramente no hay síntoma que mejor denuncie el fin de una época que los intentos de los poderes en curso de limitar la libertad de expresión. Por lo visto, el actual gobierno del Reino Unido anda en ello. Manda allí un tipo que cuando lo de la famosa pandemia exhortaba al gobierno desde la oposición a dictar leyes más severas para castigar a los díscolos. Un talibán, en definitiva, al que los ingleses han elegido pensando que era el mal menor. No ha tardado el tipo ni un mes desde que trincó el cetro en sacar una ley para meter en la cárcel a cualquiera que diga algo que a él no le gusta. ¡Y nosotros que creíamos que en Inglaterra una cosa así era impensable! Pues ya ven, lo es. Y por eso fue que ayer se hiciese viral en las redes el discurso de Mr. Bean a propósito de la libertad de expresión. Y Ann Widdecombe y otras tantas vacas sagradas que dijeron la suya con gran repercusión entre la gente joven, sobre todo, que es la que escapa al doctrinarismo de los medios de comunicación tradicionales, controlados todos ellos por el gobierno vía publicidad institucional.  

La situación es triste. Los gobiernos han fomentado una inmigración masiva porque la gente autóctona necesitaba criados y, como decía mi madre, los criados, por la propia naturaleza de las cosas, son todos comunistas. Ahora, una vez asentados y afianzados en sus costumbres ancestrales, vete tú a echarles un galgo. Se están apoderando de todo y tratando de imponer su particular visión de la jugada que no es otra que la que les obligó a abandonar sus países después de haberlos arruinado. Claro, toda esa pobre gente, venida de la miseria, suele tener una tendencia natural hacia las leyes represivas. Es lo que trata de explicar la biblia con lo de los cuarenta años que Yahvé tuvo a los israelitas vagando por el desierto para preparar su entrada en la tierra prometida. Y es que en menos de cuarenta años es imposible sacarse la mugre acumulada por generaciones de esclavitud. 

Así que, lo que habría que decir a la gente sería: ¿no queríais criados? Pues ahí los tenéis. Ahora apechugar con las consecuencias. Por lo tanto, lo que tienes que hacer es, coger tu perrito, comértelo y, luego, ponerte a trabajar. Porque el necesitar que te limpien el culo siempre ha salido muy caro. Sí, es evidente que estamos metidos en un gran lío como consecuencia del haber demasiada gente que no sabe ni limpiarse el culo. 

En fin, esperar para ver... al que le quede tiempo. 

domingo, 11 de agosto de 2024

Carpanta

Hoy, lo suyo va a ser encerrarse en casa a cal y canto. Anuncian temperaturas de casi cuarenta grados, aunque hacia las seis de la tarde habrá una degringolade que las pondrá por los veintitantos; nunca son muchas las pulgas en casa del rico. Llevamos todo el verano con temperaturas que raramente sobrepasan los veinticinco grados, lo cual, por contraste con lo que hay a unos pocos kilómetros al sur es una bicoca. Así es que no es extraño que estemos invadidos. Es tanta la gente que nos vemos precisados a acomodar que apenas queda espacio para deambular. Ya hay que ir por las aceras de canto; es para lo que da el espacio dejado entre la pared de la casa y la pertinente terraza de los bares o cafeterías que jalonan las calles sin solución de continuidad. De esta, como decía el otro, nos forramos. 

Una ciudad para el hedonismo. Como Herculano y Pompeya. De momento no sabemos muy bien cuál es el Vesubio que nos acecha. Pero seguro que hay alguno, porque sabido es que a los dioses no les agrada que la gente de un día quiera parecérseles. En cualquier caso, uno, se sienta en un banco de cualquier paseo y se entretiene viendo pasar a la gente ociosa que va de un bar a un restaurante y, de ahí, a una cafetería. Y así se cierra el círculo, porque de la cafetería, se vuelve inevitablemente al bar. Lo cual, como que está en intrínseca armonía con el exceso de gente oronda que se aprecia por doquier. Ya, sí, de acuerdo, pero ¿y lo que ha disfrutado toda esa gente llenando la endorga hasta los topes?

En fin, cosas de los tiempos. En mis años infantiles nos hacía gracia ver a Carpanta soñando siempre con pollos asados que nunca llegaba a catar. La diferencia con los carpantas de hoy día es que los sueños se cumplen. La gente sale de casa soñando con pinchos, tapas, raciones y cazuelitas, y raro es que no colme con creces todos sus anhelos. Tiempos, estos, prodigiosos, en los que nos está vedado luchar para satisfacer los deseos. Bueno, ya digo, somos como dioses. Ahora solo queda por ver hasta dónde van a tolerar los verdaderos antes de ponernos firmes.

sábado, 10 de agosto de 2024

Ciorán

"No olvide decirles que solo soy un marginal, un marginal que escribe para hacer despertar. Repítaselo, mis libros pueden hacer despertar." Así termina la conversación mantenida por Cioran y Savater que esta colgada en YouTube con el título: Escribir para despertar. Como es de suponer, cualquier reflexión sobre el hecho de escribir tiene que interesar, y mucho, a cualquiera que haya hecho de la escritura uno de los aliviaderos por donde intenta que se vayan sus angustias existenciales. Nunca se podrá saber porque se escoge, precisamente, ese tipo de aliviadero, pero el hecho es que se da en ello y ahí está, primero para intentar despertarse a uno mismo, y, después, una vez crees haber conseguido, al menos en parte, ese soñado objetivo, para trasmitir la buena nueva a los demás. Porque el escribir siempre tiene algo de mesiánico. 

Muy al comienzo de esa conversación, Cioran hace referencia, dándole una importancia decisiva, a su infancia feliz en un pueblo de los Cárpatos rumanos. Viene a decir, que una infancia feliz tiene sus consecuencias de tipo psicológico a todo lo largo de la vida. Y es que una infancia feliz hace de la vida una continua sensación de ir a menos; de hastío en cierto modo. 

¿Qué quiere decir una infancia feliz? Seguramente, recuerdos de algo que te empeñas en idealizar. A mí me pasó y traté de dejar constancia de ello en un libro que publiqué en su día y que acabo de colgar en Amazon con el título de "La alargada sombra de la Peña Pelada". Quizá el que un buen día me diese por ponerme a escribir no fuese por otra causa que por haberme fallado todos los otros intentos que hice de desprenderme del hastío que me provocaban aquellos recuerdos idealizados. Pero, vaya usted a saber.

En cualquier caso, escribir, quiero pensar, me ha ayudado a ser un poco menos tonto. Quizá a eso es a lo que Cioran llama despertar. Porque mira que se hacen tonterías cuando estás dormido.  

viernes, 9 de agosto de 2024

Los orígenes

Por circunstancia de la vida, ayer me vi en la tesitura de tener que ir a comer por ahí. Cada vez estoy más renuente a ese tipo de obligaciones por razones diversas, pero nobleza obliga y uno sabe apechugar con las consecuencias. En principio habíamos quedado en que comeríamos en el Hotel Bahía, un lugar con cierto cache de toda la vida, pero ayer, sin reservar imposible y, además, estaba de bote en bote sin tener nada que envidiar a la peor taberna de la ciudad. Gentes venidas de fuera amontonadas alrededor de la barra tomando aperitivos y gritando para entenderse: una delicia a todos los efectos. 

Al final encontramos una mesa en una terraza de la calle Rubio, cabe la biblioteca Menéndez Pelayo. También estaba de bote en bote, con familias numerosas dispuestas a esperar lo que les echasen encima. Comimos para salir del paso y a ritmo de tortuga. Espero que con esto se hayan acabado mis obligaciones por lo menos hasta el año que viene si es que todavía ando por aquí. 

Cuando yo era chaval, la frase que más repetían los de aquí en verano era: a ver cuándo se van los de fuera y nos quedamos los de casa. ¡Los pobres, tendrían que haber visto lo de ahora! 

No se hacen idea de cómo echo a faltar mis veranos castellanos. Me iba pedaleando tranquilamente por las riberas del Pisuerga hasta Aguilar y me instalaba en una mesa bajo los soportales de la plaza para comer. Sin el menor asomo de aglomeración. Luego me iba a cualquiera de los parques a echar la siesta en un banco, siempre arrullado por el susurro de las aguas. Y otras mil posibilidades, siempre sintiéndome caballero solitario en medio de la inmensidad. Pero, en fin, ya saben que es muy de algunas especies regresar a los orígenes cuando ven ya próximo su final. Como dicen que hacen los elefantes, aunque yo me identifico más con Ulises. Aquí, encerrado en mi palacio, dedicado a poner en orden los recuerdos -estoy a punto de colgarlos en Amazon-. 

Por lo demás, dando gracias a los dioses. 

jueves, 8 de agosto de 2024

Vivir en el escaparate

Me envía Nacho un vídeo en el que se ve a dos familias gitanas escenificando una petición de mano. Así, a primera vista, uno pensaría que se trata de uno de aquellos sketchs del grupo teatral La Cubana, que bordaban el realismo social convirtiéndolo en comedia. No sé qué habrá sido de los de La Cubana, pero, desde luego, aquel género que cultivaban ya, desde que la gente filma todo lo que hace y lo cuelga en YouTube, se ha quedado anticuado. La realidad le da cien vueltas al arte.   

En el caso que nos ocupa, la familia demandante, con su inevitable sobrepeso, se ve a las claras que son los que tienen la pasta. No hay más que ver la indumentaria del novio y el fino trabajo de "barber shop" que tiene en la cabeza. La madre, aparece un instante al final con un vistoso traje azul y bajándose la faja para realzar su figura escultural a lo Botero. El padre, con su oronda barriga, es el que echa el espiche. "Somos familias que nos conocemos, buena gente, etc.", lo que se dice en estos casos. La familia demandada es esbelta. La novia, un tipazo. El padre, parece entregarla de buena gana. No faltan los niños jugando por allí ajenos a la ceremonia. Todo tan natural y gracioso que es imposible que unos comediantes lo superen.

Lo de las peticiones de mano. Creo recordar haber asistido a la de alguna mis hermanas. Una disculpa para reunirse y tomar unos aperitivos. En aquel ambiente de mi juventud nunca se paraba de tomar aperitivos -del latín aperitibus: abrir el apetito-; cualquier excusa era buena. Hoy día parece que se va quedando en costumbre cutre, como de funcionarios y gente por el estilo. En cualquier caso, lo de las peticiones de mano en plan serio ya solo pueden darse en las etnias que guardan las esencias, es decir, que viven de trapichear. ¿Con qué trapicheará la familia demandante del caso que nos ocupa? Visto el oro que cuelga del cuello del novio me puedo temer lo peor. Desde luego que de mercadillo no es. En fin, allá ellos. El caso es que a la gente le ha dado por vivir en el escaparate y, así, se están cargando el arte de Talia, porque, ¿qué sentido tiene ir a ver la ficción de lo que puedes ver la realidad? Claro que la realidad que se exhibe siempre es superficial. ¿A quién le pudiera extrañar que esas dos familias del sketch comentado acabasen a puñaladas por un quítame allá esas pajas? Y seguro que también lo filmarían para colgarlo en YouTube. 

miércoles, 7 de agosto de 2024

La pretendí como esposa

Andaba ayer a vueltas con el Libro de la Sabiduría y me maravillaba la concisión con la que el autor explica la que a todas luces es la cuestión clave de la condición humana: la adquisición de conocimiento. Porque, ¿qué otra herramienta tienen los humanos para conservar su especie que no sea la adquisición de conocimiento? El conocimiento es nuestra esencia y nuestra fuerza. Por eso, una vida no puede ser cumplida si no está dedicada en cuerpo y alma a esa adquisición. Lo demás son mandangas. Quizá este libro sea, de entre todos los que componen la Biblia, el que más ha calado en el pueblo judío.  En cualquier caso, es el que mejor los define y, para confirmarlo, solo hay que remitirse a los hechos:

La pretendí como esposa

    »Gracias a ella alcanzaré la inmortalidad

y legaré a la posteridad un recuerdo imperecedero.

    »Gobernaré pueblos, someteré naciones;

soberanos temibles se asustarán al oír mi nombre;

con el pueblo me mostraré bueno y en la guerra valeroso.

    »Al volver a casa, descansaré a su lado, pues su trato  no desazona,

su intimidad no deprime, sino que regocija y alegra».


Se han parado a pensar la cantidad de judíos inmortales que hay. Suprimiésemos todo lo que han aportado al mundo y andaríamos unos cuantos siglos por detrás... aunque, tampoco podemos saber si eso sería contraproducente. Porque a veces parece que tanto adelanto no sirve para otra cosa que no sea tenernos encadenados a una roca del Cáucaso. Con el águila que viene todos los días a roernos los hígados, incluido. 


  

martes, 6 de agosto de 2024

Lunes negro

Observando a vuela pluma los titulares de los vídeos de YouTube no me queda más remedio que enterarme de que ayer fue un "lunes negro". Uno de tantos de los que he visto pasar sin pena ni gloria a lo largo de la vida. Al final, estos acontecimientos, que se resumen en que los jugadores de la bolsa de valores tienen una mala racha, para lo único que sirven es para que los agoreros saliven con fruición. ¡Ya lo decía yo!, gritan desaforados. Como si constatar una vez más la más tozuda de todas las leyes de la naturaleza, que todo lo que sube, baja, tuviese algún mérito. 

La bolsa, por un lado, Maduro que no acaba de caer por muy maduro que esté, los israelitas y los filisteos que andan a la greña por variar, las mafias de EEUU, una vez más, intentando resolver sus problemas a tiros, las fronteras del este europeo echando fuego para no perder la costumbre... lo de siempre, en definitiva, con pequeñas variaciones. 

Las grandes catástrofes, mi impresión es que siempre llegan por sorpresa. Leía, en no sé dónde, la que se armó hacia mediados del siglo VI cuando el cielo se cubrió de una espesa nube negra y estuvo tres o cuatro años sin poderse ver el sol. Lo más seguro, según dicen, es que fuese por una erupción volcánica, lo más probable en Islandia. Ni que decir tiene que de aquella el mundo se quedó en los huesos. A la imposibilidad de las cosechas le siguió la hambruna y, a continuación, como no podía ser de otra forma, la peste. Ya ven, una erupción volcánica que lo mismo puede pasar mañana que dentro de cien o mil años. Y todo a tomar por el saco. Porque ¿se imaginan lo que podría pasar si, ahora, de repente, nos quedásemos sin sol por cuatro años? Ponte a alimentar a siete mil millones de personas en esas condiciones. Sería un imposible metafísico. Ni aún comiéndonos a los perros íbamos a salir del paso. 

Así es que, olvídense de los agoreros. Los humanos vivimos a merced del capricho de los dioses y lo único que podemos hacer para calmar nuestras angustias es creernos que ofreciéndoles sacrificios nos van a ser propicios. Una ilusión, desde luego, pero, ¿a qué otra cosa nos podemos acoger para sosegar un poco?   

lunes, 5 de agosto de 2024

El pincho

Uno madruga porque la naturaleza se lo exige. A esas horas tempranas en las que me asomo a la ventana y veo regresar a los jóvenes que vienen de esnifar cocaína. ¡Juventud, divino tesoro! Y, ya que me he asomado, aprovecho para dejarlas abiertas de par en par para que la casa se refresque en previsión de lo que está por venir: están orientadas a poniente y hasta casi las diez de la tarde les pega el sol de plein fouet. Uno trata de adaptarse a las estaciones como a todo lo demás. Así es que, no ha pasado mucho tiempo de esa paz matinal cuando empiezan a asaltarme los aromas de la fritanga. Son las cinco y media y la ciudad se afana en producir tortillas de patata. Siempre dije que si a la bandera española le pusiesen en el centro una tortilla de patatas -como otros ponen un sol- todo el país se identificaría con ella. Porque no conozco a nadie que no le chifle. A media mañana, con un cafelito, deja al néctar y la ambrosía de los dioses en cosa de aprendices. 

Digo lo de los dioses porque ahora ando por cuando Zeus, a instancias de Atenea, manda a Hermes que se coloque los talares de oro y vaya a toda mecha a donde la diosa Calipso a decirle que suelte a Odiseo que, por aquel entonces, se pasaba el día en la playa llorando a moco tendido. ¡Imagínense, el héroe en ese plan! Así es que todo es llegar Hermes y, primero que nada, Calipso le da a comer el néctar y a beber la ambrosía. Es ésta una costumbre muy curiosa de aquellos tiempos; lo mismo humanos que dioses, antes de ponerse a hablar de lo que fuera que les concernía era preceptivo que llenasen la endorga. Una sabia medida, sin duda, porque sabido es lo bien que se encaja cualquier noticia, buena o mala, cuando uno tiene saciadas sus más perentorias necesidades. No hay más que darse una vuelta por la ciudad a media mañana y ver la harmonía que reina por doquier: todo el mundo en las terrazas en animada conversación mientras dan buena cuenta del pincho de tortilla y el mediano de café. Ahí se difuminan todas las ideologías y demás zarandajas del humano discurrir. 

Por lo demás, el mundo sigue su curso con sus dimes y diretes. El caso es, como siempre fue y será, no dejarse engañar por los vendedores de quimeras... que mira que es fácil que te la cuelen cuando te pillan con el pincho en la boca. 

domingo, 4 de agosto de 2024

El Libro de la Sabiduría

Me he puesto a revisar unos dietarios que escribí hace treinta años. Se componen, como suele pasar con este tipo de literatura, de una mezcla de presente y recuerdos. De un presente anodino y unos recuerdos que son los hitos de mi propia estupidez. Supongo que algunas cosas buenas habré hecho, pero no tan buenas como para que su recuerdo venga a neutralizar la vergüenza que me embarga cuando me asaltan, con inmisericorde frecuencia, los de esos hitos que les decía. Yo no sé si todas las vidas serán iguales y lo único que las diferencia es la autopercepcion de uno mismo. Porque, lo que es estupidez, hay tanta en el mundo que incluso ha habido quien que ha considerado conveniente escribir un libro elogiándola. 

En cualquier caso, ese es mi problema, el de una autopercepción, con todos los tonos oscuros de la paleta, que, pienso, se ajusta bastante bien a lo que ha sido mi vida. Es la venganza del Señor, procurarme una larga vida para que purgue todas mis estupideces. Lo dice en el libro de La Sabiduría: a los justos y sabios se los lleva prematuramente para que no sufran la maldad del mundo. 

"El justo, aunque muera prematuramente,  tendrá descanso;

vejez venerable no son los muchos días,

ni se mide por el número de años;

canas del hombre son la prudencia,

y edad avanzada una vida sin tacha.

Agradó a Dios, y Dios lo amó;

vivía entre pecadores, y Dios se lo llevó;"


En fin, voy a ver si acabo de una vez esa revisión y lo publico en Amazón. Será lo último que haga. Una especie de súplica de perdón a todos los que ofendí con mis estupideces. Porque eso es la estupidez, ir dejando un rastro de malestar por el mundo. 

 


sábado, 3 de agosto de 2024

Nuevo orden

YouTube vendría a ser un reflejo del mundo. En teoría ahí lo encuentras todo. Si, por ejemplo, piensas que no te estas rascando el culo adecuadamente, no tienes más que ir a ese portal y escribir: rascarse el culo. De inmediato empezarán a aparecer vídeos que te explican la manera perfecta de hacerlo. Ya saben lo que dijo aquel torero, que hay gente pa tó. Y ya no te digo nada para la política que es una plaga casi peor que la de los médicos velando por tu salud. En definitiva, morralla para parar un tren. Pero, como todo lo que se mantiene a flote necesita de un cierto equilibro, la morralla está contrarrestada por una cantidad equivalente de gemas... aunque eso de morralla y gemas es una cuestión de apreciación personal, que los humanos somos muy nuestros en esto de las valoraciones y cada cual alimenta su espíritu de la forma que le viene en gana, ya sea ejercitando su voluntad, ya tumbándose a la batola. A la postre, todo es entretenimiento. 

En cualquier caso, no podemos ignorar que la forma de entretenernos que escogemos tiene su importancia; incluso me atrevería a decir gran importancia, y no solo a nivel individual sino en lo que hace a las repercusiones sociales. No es lo mismo estar todo el día viendo vídeos sobre la salud -los más visitados, sin lugar a duda- o la política -los segundos en el ranking-, que si te demoras en los de matemáticas o música que, por cierto, a veces, como me paso anoche con un tutorial de Joe Pass, son difíciles de distinguir. 

Es evidente que ver vídeos sobre salud o política tiene la misma repercusión que el beber vasos de agua. A la media hora de haberlos visto tienes que correr a algún sitio privado para mearlos. No dejan nada dentro; si acaso una sensación de incomodidad en las vías urinarias subsecuente al uso abusivo que hay que hacer de ellas para desintoxicarte. Sin embargo los de música y matemáticas promueven una gradación progresiva de exigencia. Empiezas con Pitágoras y no puedes parar hasta llegar a Euler por lo menos. O con los acordes perfectos hasta llegar a los que tienen todas las notas alteradas. 

El asunto de la exigencia no es baladí. No creo que exista mayor motor de cambio en el mundo. Millones y millones de personas esforzándose cada día para alcanzar la meta de llegar a entender la Identidad de Euler es algo que tiene que hacer temblar a los tiranos que rigen el mundo. No por otra razón que esa exigencia es que el mundo se esté poniendo patas arriba. La exigencia convierte a los corderos en leones. O sea, que los pastores se olviden de los perros porque no sirven para nada frente a los leones. 

No lo duden, el nuevo orden se cae ya de maduro. 

viernes, 2 de agosto de 2024

Se cae de maduro

Me imagino que lo que está pasando en Venezuela tiene que ver con el petróleo que los venezolanos tienen bajo sus pies. La velocidad con la que Rusia y China han felicitado a Maduro es comprensible porque no quieren que ese petróleo caiga en manos enemigas. Se rompería el equilibrio de fuerzas. Si lo agarran los americanos y se ponen a explotarlo a toda máquina los precios podrían caer por los suelos y a tomar por el saco la ufanía de Putin. Incluso le podría costar el puesto. 

¡El dichoso petróleo! La peor maldición que le pudo caer al planeta. Con lo bien que estaríamos viajando a motor de alubias. Porque, ¿qué sacamos con ir de aquí para allá a toda mecha? Pero éste es otro asunto. Los demonios que tenemos encima se desataron el día que los gringos decidieron poner a Putin en un brete por medio de un golpe de estado en Ucrania. Siempre será igual; Napoleón, Hitler, se estrellaron contra el muro de hielo. Ahora le toca al amigo americano. Los elementos hacen a Rusia, con todas sus codiciadas riquezas,  inexpugnable. 

El mundo es una mierda porque los humanos somos una especie enferma: tengamos lo que tengamos nunca nos sentimos ahítos... o seguros, para ser más exactos. Eso impide que los vecinos puedan vivir en paz y colaborando. A la segunda transacción, una de las partes, inevitablemente, se siente perjudicada. Y ya la tenemos armada. No hay forma de entrar en razones. ¿Por qué los griegos no podían pasar por el Bósforo sin que los troyanos les exigiesen tributo? Una injusticia que dio lugar al poema épico que explica toda la historia de la humanidad. Todo lo de Helena, Paris, Menelao y demás, fue la mentira que siempre se inventa para dar a las guerras un aire romántico. La realidad fue bien distinta: suprimir las trabas para hacerse con las riquezas de los países a orillas del Mar Negro. Ya habían mandado previamente una nave exploradora, los argonautas, para ver lo que se podía arramplar por allá. Y se habían traído nada menos que el Vellocino de Oro. Todo un símbolo que todavía anda por ahí coleando. 

Fíjense lo que son las cosas, Maduro, en principio, un chófer de autobús, en el centro de todas angustias. Vamos a ver en qué acaba la cosa. En cualquier caso, no creo que vaya a dar para otro poema épico. Más bien bufo, por muchas vidas que se lleve por delante. Por cierto, en algunos países hispanos, cuando se ve ya la solución de un problema, se dice: se cae de maduro. A ver si se cumple.   

jueves, 1 de agosto de 2024

Caos

Maduro no se va porque tiene la sartén por el mango. ¿Y saben quiénes le ponen el mango de la sartén en la mano? Pues yo diría que a medias entre todos esos niñatos que salen por la noche a esnifar cocaína y esos políticos que se empeñan en mantener su comercio fuera de la ley. Todo el mundo sabe que Venezuela ha caído en poder de un cartel de la droga que paga sueldos millonarios a la cúpula militar y a los miembros de una parapolicía que tiene aterrorizada a la gente. Rusia y China lo saben y corren a felicitar a Maduro. Claro, donde las dan las toman. Tú estás dando apoyo a mis enemigos, pues yo se lo doy a los tuyos. El mundo siempre ha funcionado así. 

Pero no se crean que lo de Venezuela es algo extraordinario. Sin ir más lejos, aquí en Europa no ha habido forma de echar del poder a la Vanderleyen esa de los cojones. Una tipa que ha firmado un contrato secreto con la farmacéutica Pfizer por 4,6 billones de euros: once dosis de vacuna por habitante de la Unión. "Safe and effective" bien sure. Se da el caso curioso de que la Vonderleyen está casada con un tal Heiko que, por pura casualidad, es el director de ORGENESIS, una filial de Pfizer especializada en terapias genéticas y vacunas RNA contra el Covid. Y da igual que la corte suprema europea haya condenado a la Vonderleyen por los contratos secretos; eso a la Vonderleyen y sus secuaces como quien oye llover. 

Y eso, por no hablar, aquí, en España, donde las habas se cuecen a calderadas, gracias a lo cual la economía va como una moto. Aquí, con tener experiencia en gestionar saunas para mariquitas ya te hacen catedrático en la Complutense. Y es que esa experiencia no es cualquier cosa que hay que ver lo que en estos días que corren cuenta para todo el pink power. Tiene línea directa con Dionisos, experto donde los haya en escapar de la cárcel, que bien caro que le salió a  Penteo el no haber sabido con quién se las estaba jugando. 

Y de Dionisos va la cosa, que bien que se ha visto en esa ceremonia que han hecho en París para inaugurar los JJOO. Ya no se respeta nada, ni falta que hace. Aquí todo el mundo a bailar en las faldas del Citerón y al que proteste nos le comemos. Es lo típico del siglo segundo del Imperio: que no pare la fiesta y los bárbaros acechando desde el otro lado de la valla. En fin, para qué preocuparse si de sobra es sabido que el orden solo puede surgir del caos. Paco con la rebaja, que decimos aquí en España.