No es que uno a estas alturas se vaya a creer cualquier cosa que le dicen, pero escuchando la entrevista que Tuker Carlson le hace a Pavel Durov, con un poco de imaginación, se podría pensar que estamos ante una imagen actualizada de los caballeros andantes medievales. Gente que cabalga en solitario sin otro objetivo que el de defender a la humanidad de las fuerzas del mal representadas en este caso, mayormente, por las burocracias estatales.
Les recomiendo encarecidamente que vean esa entrevista. Hay una magnífica versión en español en el portal de Valdig TG.
En el mundo siempre todo ha tendido a equilibrarse y por mucho que ahora se pudiera tener la sensación de que todas estas mafias de mariquitas y bolleras tienen un poder omnímodo e inquebrantable por los siglos de los siglos, nada más lejos de la realidad. Cuanto más pecho sacan, más se les ve su condición de trampantojo. No son nada frente al río de la historia que cada vez viene más crecido. Los muy cretinos han detenido a Durov en Francia pensando que habían realizado yo qué sé qué hazaña. A los tres días le han tenido que soltar bajo fianza de cinco millones de euros. Ya ven, cinco, a un señor que confiesa que tiene varios cientos de millones con los que no sabe qué hacer. Porque es que se da el caso de que tener cosas no le interesa nada. Lo alquila cuando lo necesita y punto. Ni vacaciones ni cosas de esas, ¡por Dios! ¡Qué horterada! A él lo que le va es liberar del control de los Estados a los que quieren ser liberados que, por cierto, cada vez son más: ya va por los mil millones, o sea, una de cada siete personas de las que circulan por el mundo; las mejores, sin duda.
Es la libertad, amigo Sancho. Lo demás, por añadidura. Durov, ese Don Quijote redivivo que ha venido al mundo para espolear las conciencias de los aborregados. Con un par. En San Francisco, donde alguna vez pensó instalarse huyendo de la tiranía rusa, le intentaron quitar el teléfono tres tiarrones que salieron con el rabo entre las patas. También pensó instalarse en la Comunidad Europea, pero pronto cayó en la cuenta de que esta era tierra de capones. Al final optó por Dubai. Y de momento piensa que no se equivocó. Curioso. En fin, vean la entrevista si quieren enterarse un poco de cómo viene el río de la historia.
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