miércoles, 28 de agosto de 2024

Tiempos para la astucia

El mundo que cuenta, o sea, el pequeño porcentaje de personas con la suficiente instrucción para pensar con fundamento, anda estos días un tanto conmocionado por la reciente detención en Francia del fundador y dueño de Telegram, Pavel Durov. No es para menos, porque ésta va a ser una importante batalla de la guerra cultural en curso. La libertad de información es la colina que quieren tomar los Estados. A la ciudadanía le va la vida en impedírselo. Personalmente, apuesto por la ciudadanía. Estoy convencido de que esta batalla no es más que el batirse en retirada de los Estados. Su tiempo ya pasó. Lo que que queda de ellos hoy día no es más que un esperpento. 

A propósito de estos asuntos escuchaba esta mañana a un youtuber que me ha dejado turulato. Un chico joven de impecable dicción que ha empleado su conocimiento de Tucídides para apuntalar sus argumentos. El video tiene por título: Cómo Bitcoin solucionó el problema de Telegram. Sin duda Pavel Durov no ha leído a Tucídides, concretamente lo relativo al episodio de los milios, y por eso es que que se ha dejado pillar. Sin embargo, Satoshi Nakamoto, ​el creador de Bitcoin, seguro que se conoce el diálogo de los atenienses con los milios y por eso es que ahora sea imposible echarle el guante. Y mira que se han hecho intentos, pero nada, no hay forma. Porque ni siquiera se sabe si existirá o no. 

La cosa va de poder y justicia. La justicia, por supuesto, existe, pero solo entre poderes iguales. Entre poderes desiguales, la justicia es una milonga que nos cantan para adormecernos. Así que, al poderoso solo se le puede combatir con astucia, como hacían los escitas con el ejército de Jerjes, abriéndole mil frentes y escurriéndose por entre los matorrales cuando iban a por ellos. Es lo que pasa con Bitcoin, que los parlamentarios se tiran horas debatiendo sobre la mejor manera de combatirlo y, a la hora de la verdad, no hacen más que dar palos de ciego. Ya ven, una cosa que en año 2008 valía un dólar, ahora vale alrededor de 60.000. Imagínense lo seguro que lo deben ver los inversores para que así sea. 

El caso es que puede que acaben con Telegram, pero será una victoria de chiste. En cuatro días habrá una nueva mensajería igual de libre, pero sin un Durov al que puedan pillar. Y si lo prohíben en un país, pues no pasa nada porque en el mundo de la informática son tantos los subterfugios que se pueden utilizar para sortear las prohibiciones que lo único que se consigue con ellas es hacer el ridículo.

Durov, como los milios, quiso convencer al poderoso con bellos razonamientos, pero como dijeron los atenienses a los milios, a bellos razonamientos no nos vais a ganar y, además, esto de lo que va es de fuerza. Lo mismo que le han dicho los franceses a Durov. Pero no se lo han podido decir a Nakamoto, porque Nakamoto suple con creces con astucia la fuerza que no tiene.

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