jueves, 8 de agosto de 2024

Vivir en el escaparate

Me envía Nacho un vídeo en el que se ve a dos familias gitanas escenificando una petición de mano. Así, a primera vista, uno pensaría que se trata de uno de aquellos sketchs del grupo teatral La Cubana, que bordaban el realismo social convirtiéndolo en comedia. No sé qué habrá sido de los de La Cubana, pero, desde luego, aquel género que cultivaban ya, desde que la gente filma todo lo que hace y lo cuelga en YouTube, se ha quedado anticuado. La realidad le da cien vueltas al arte.   

En el caso que nos ocupa, la familia demandante, con su inevitable sobrepeso, se ve a las claras que son los que tienen la pasta. No hay más que ver la indumentaria del novio y el fino trabajo de "barber shop" que tiene en la cabeza. La madre, aparece un instante al final con un vistoso traje azul y bajándose la faja para realzar su figura escultural a lo Botero. El padre, con su oronda barriga, es el que echa el espiche. "Somos familias que nos conocemos, buena gente, etc.", lo que se dice en estos casos. La familia demandada es esbelta. La novia, un tipazo. El padre, parece entregarla de buena gana. No faltan los niños jugando por allí ajenos a la ceremonia. Todo tan natural y gracioso que es imposible que unos comediantes lo superen.

Lo de las peticiones de mano. Creo recordar haber asistido a la de alguna mis hermanas. Una disculpa para reunirse y tomar unos aperitivos. En aquel ambiente de mi juventud nunca se paraba de tomar aperitivos -del latín aperitibus: abrir el apetito-; cualquier excusa era buena. Hoy día parece que se va quedando en costumbre cutre, como de funcionarios y gente por el estilo. En cualquier caso, lo de las peticiones de mano en plan serio ya solo pueden darse en las etnias que guardan las esencias, es decir, que viven de trapichear. ¿Con qué trapicheará la familia demandante del caso que nos ocupa? Visto el oro que cuelga del cuello del novio me puedo temer lo peor. Desde luego que de mercadillo no es. En fin, allá ellos. El caso es que a la gente le ha dado por vivir en el escaparate y, así, se están cargando el arte de Talia, porque, ¿qué sentido tiene ir a ver la ficción de lo que puedes ver la realidad? Claro que la realidad que se exhibe siempre es superficial. ¿A quién le pudiera extrañar que esas dos familias del sketch comentado acabasen a puñaladas por un quítame allá esas pajas? Y seguro que también lo filmarían para colgarlo en YouTube. 

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