jueves, 29 de agosto de 2024

El purgador purgado

Sigue la guerra. A la cultural me refiero. Mark Zuckerberg ha cantado la palinodia. Ha escrito una larga carta al mundo explicándole que se equivocó cuando se sometió al mandado del gobierno para censurar todos los mensajes que cuestionaban la doctrina oficial respecto de la dichosa pandemia. Alguien podría pensar que ¡a buenas horas mangas verdes!, pero no, no es a buenas horas, son, simplemente, los ritmos que suelen llevar las cosas de las guerras. Y más, cuando las guerras son decisivas. A la salida de ésta, barrunto, va a quedar el mundo que no lo va a conocer ni su madre. 

El bueno de Mark se huele que, si no toma posiciones, la probable victoria de Trump le pudiera traer serios quebraderos de cabeza. Porque el nuevo socio de Trump, el Sr. Kennedy, viene muy dispuesto a airear los trapos sucios respecto de todo aquel asunto de marras que el populus se tragó de puro adoctrinado que le tienen. 

¿Y qué va a pasar cuando el Sr. Kennedy obligue al populus a despertar de su letargo? Sin duda algo muy interesante. Personalmente, cuando veo a esta casta política, toda ufana y con la mano metida en el bolsillo del adormecido populus, me recuerda mucho a aquella aristocracia francesa de finales del XVIII que vivía totalmente ajena a una realidad que, a la postre, no fue otra que la del rodar sus cabezas por las plazas públicas ante la mirada extasiada del populus. En este caso, usando la lógica de Boadella, diremos que el purgado populus pasó al tomar el papel de purgador de los antiguos purgadores. 

En fin, que la cosa se pone interesante por momentos. Ya nos lo decía mi madre, que lo que no quieras que se sepa, mejor no lo hagas. Y ese es el problema, que la han hecho, y muy gorda. 

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