Seguramente no hay síntoma que mejor denuncie el fin de una época que los intentos de los poderes en curso de limitar la libertad de expresión. Por lo visto, el actual gobierno del Reino Unido anda en ello. Manda allí un tipo que cuando lo de la famosa pandemia exhortaba al gobierno desde la oposición a dictar leyes más severas para castigar a los díscolos. Un talibán, en definitiva, al que los ingleses han elegido pensando que era el mal menor. No ha tardado el tipo ni un mes desde que trincó el cetro en sacar una ley para meter en la cárcel a cualquiera que diga algo que a él no le gusta. ¡Y nosotros que creíamos que en Inglaterra una cosa así era impensable! Pues ya ven, lo es. Y por eso fue que ayer se hiciese viral en las redes el discurso de Mr. Bean a propósito de la libertad de expresión. Y Ann Widdecombe y otras tantas vacas sagradas que dijeron la suya con gran repercusión entre la gente joven, sobre todo, que es la que escapa al doctrinarismo de los medios de comunicación tradicionales, controlados todos ellos por el gobierno vía publicidad institucional.
La situación es triste. Los gobiernos han fomentado una inmigración masiva porque la gente autóctona necesitaba criados y, como decía mi madre, los criados, por la propia naturaleza de las cosas, son todos comunistas. Ahora, una vez asentados y afianzados en sus costumbres ancestrales, vete tú a echarles un galgo. Se están apoderando de todo y tratando de imponer su particular visión de la jugada que no es otra que la que les obligó a abandonar sus países después de haberlos arruinado. Claro, toda esa pobre gente, venida de la miseria, suele tener una tendencia natural hacia las leyes represivas. Es lo que trata de explicar la biblia con lo de los cuarenta años que Yahvé tuvo a los israelitas vagando por el desierto para preparar su entrada en la tierra prometida. Y es que en menos de cuarenta años es imposible sacarse la mugre acumulada por generaciones de esclavitud.
Así que, lo que habría que decir a la gente sería: ¿no queríais criados? Pues ahí los tenéis. Ahora apechugar con las consecuencias. Por lo tanto, lo que tienes que hacer es, coger tu perrito, comértelo y, luego, ponerte a trabajar. Porque el necesitar que te limpien el culo siempre ha salido muy caro. Sí, es evidente que estamos metidos en un gran lío como consecuencia del haber demasiada gente que no sabe ni limpiarse el culo.
En fin, esperar para ver... al que le quede tiempo.
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