miércoles, 8 de enero de 2025

Acerca de la libertad

 El dueño de Facebook salió ayer a la palestra para decir que acababa de pegar una patada en el culo a las agencias de verificación. ¿Qué quiere decir esto? Pues que se ha dado cuenta que desde que Elon Musk hizo eso mismo en la antigua Twitter, actual X, han mejorado mucho los resultados comerciales. Es decir, que la libertad es rentable para el negocio, algo que, por cierto, es de sobra conocido desde la noche de los tiempos. 

¡La libertad! ¿Qué cosa es la libertad? Es difícil saberlo porque cada persona tiene su propia idea del concepto. Por ejemplo, me cansé de escuchar durante mi rebelde juventud como los comunistas se autodenominaban luchadores por la libertad. O sea, como si los lobos anduviesen por ahí blasonando de vegetarianos. Así es que, hay que andarse con cuidado cuando se opina al respecto. Yo solo puedo decir lo que es para mí: libre circulación de personas, ideas y bienes, respetando siempre las leyes no escritas del cielo. 

¿Leyes no escritas del cielo? Sí, no hace falta que Moisés suba al monte a hablar con Dios para que se las explique porque van de soi. Todo el mundo sabe por intuición que el límite a su libertad es la libertad del vecino. De ahí que sea tan importante ejercitarse en la autocontención. 

En definitiva, la libertad es algo sumamente personal, por más que lo personal esté inevitablemente imbricado en lo colectivo. Por eso es que siempre hayan andado los humanos a la búsqueda del mejor procedimiento para organizar lo colectivo de forma y manera que se inmiscuya lo menos posible en lo particular. A la postre, lo que se ha venido a demostrar es que esa pretensión es un imposible metafísico. Y lo es porque los animales llevamos algo en el ADN que nos impulsa a acrecentar nuestra libertad a costa de disminuir la del vecino. Estamos hechos así y no hay vuelta atrás. A lo único que podemos aspirar es a camuflar lo mejor posible ese robo al vecino por medio de sofisticadas retóricas cual pudieran ser eso que llamamos constituciones. Como la que redactó Solón para los atenienses, para que nos entendamos.

Una milonga, en definitiva, que solo sirve para tapar las vergüenzas a los ojos de los cobardes. Todos esos que siguen creyendo que el que te encierren en casa tres meses y te obliguen a inyectarte una pócima venenosa es algo que tienes que agradecer a los gobernantes por más que el tribunal encargado de dilucidar sobre la idoneidad de tales medidas haya llegado a la conclusión de que fueron injustas. ¿Ha tenido alguna consecuencia negativa para los gobernantes tal conclusión? Ninguna que yo sepa. Ahí siguen intentando restringir cada día que pasa un poco más el ámbito de nuestra libertad. Otra cosa es que lo consigan, que, ahí, si que cuenta la predisposición personal a hacerse cargo de la propia vida. 

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos... el problema es que los cobardes siempre prefirieron creer en los mastines del pastor antes que en los cielos.   

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