domingo, 19 de enero de 2025

Catarsis

 



Hay un partido político en Alemania al que todos a una se obstinan en calificar de extrema derecha. O sea, que tratan de demonizarle. En realidad no es más que una corriente ideológica que arrasa el continente consecuencia directa del clásico juego acción/reacción: cuando tú más de lo uno, yo más lo otro. Se viene jugando ya hace demasiados años a matar a Dios y la gente ya se aburre y quiere volver a la Misa Mayor de los domingos por la mañana. Hay hartazgo y hay nostalgia. Así es que esto que llaman extrema derecha no es más que  el clásico conservadurismo un tanto cargado de tintes nacionalistas... la nostra identitat, que diría un catalán, que esos sí que saben del asunto. 

El conservadurismo es, como digo, sobre todo una nostalgia: los viejos valores. Como Don Quijote. Fundamentalmente la libertad individual con su inevitable contrapartida de responsabilizarse de las propias acciones. Y es que el comunismo que nos viene señoreando de hace un siglo para acá ha ido arrasando con todo eso. En fin, sea como sea, ese partido alemán, AfD, que no para de crecer en las encuestas de intención de voto, tiene una lideresa, de aspecto muy ario, por cierto, que no se corta un pelo a la hora de hablar. Ha ido a lo de Elon Musk -Space X- con el que, por cierto, se entiende de maravilla, y ha dicho cosas que ha puesto de punta los pelos de la clase política. Tan así ha sido, que algunos de esos políticos se han apresurado a decir que si la tal señora aria, amiga de Musk, gana las elecciones, pues se anulan y aquí no ha pasado nada. Como si Alemania fuese Rumanía, donde las han anulado sin mayores consecuencias al parecer.   

Para empezar, la lideresa, Alice Weidel, ha jurado por lo más sagrado que si gana las lecciones va a trincar a todos los responsables de las políticas que se hicieron cuando lo de la falsemia y les va a hacer pagar por sus atrocidades. ¿Se dan cuenta del alcance de tal proposición? Imagínense, en Alemania, donde todavía la policía va a casa de los médicos que contradicen el relato oficial de la falsemia -salvamos millones de vidas-. La cosa desde luego es grave, porque tiene unos tintes de enfrentamiento civil que no se puede aguantar. 

Solo AfD puede salvar a Alemania, ha dicho Elon Musk. Elon Musk que representa en este caso el triunfo de la iniciativa privada frente al poder omnímodo del Estado. Ya digo, la cosa es grave porque no se suelen dar vuelcos ideológicos, así, por las buenas. El paso del liberalismo del siglo XIX al estatismo del XX necesitó dos guerras atroces. Por cierto que, como suele pasar, los que perdieron en el campo de batalla ganaron en campo cultural. Hayek explica esto de maravilla en su libro Camino de Servidumbre: el liberalismo anglosajón no tardó en ser desplazado por el idealismo alemán; la libertad individual, por la disolución en la masa. 

En fin, vamos a ver. En mi opinión, lo he dicho ya mil veces, nada se solucionará sin la necesaria catarsis colectiva. El pueblo, una vez más, necesita ir a las plazas públicas a ver como cortan la cabeza a los aristócratas. Es decir, lo que está proponiendo esta señora, que no por otro motivo es que se esté haciendo tan popular con los unos y tan odiada por los otros.

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