lunes, 13 de enero de 2025

¡Mujeres!

Hay unos vídeos en YouTube que han conseguido interesarme siquiera mínimamente a pesar de no tener nada que ver con mis aficiones preferidas; se trata de algo tan simple como que alguien va grabando a medida que camina por una calle concurrida de una ciudad cualquiera: Kabul, Teherán, Bagdad, Torremolinos. Uno nunca se puede fiar de lo que le enseñan porque siempre llevará el sesgo que le quiera dar el enseñante, aunque en este caso los intentos de manipulación no parece que sean muchos: solo es una cámara que avanza sin detenerse en nada concreto. 

Lo que más me ha chocado es lo referente al papel de la mujer en el paisaje urbano. Por ejemplo, en el video de Kabul solo se ve a una pareja de mujeres mayores y con todos los velos habidos y por haber; el resto son hombres, vestidos todos a la usanza del país. Ni por asomo se ve uno digamos que occidentalizado, lo cual no quita para que entre las tiendas que se ven menudeen las mismas franquicias que hay en cualquier ciudad del mundo. Yo no me explico cómo los hombres pueden soportar una realidad tan lúgubre. En un paisaje así, ¿de dónde pueden sacar materia para la vida fantasmática? Por muy atribulado que vaya uno por la vida, si se le pone delante de los ojos un buen culo, muy enfermo hay que estar para que el sentimiento no cambie de inmediato. 

En Teherán, se ven muchas mujeres, casi siempre con el pelo cubierto, aunque las más jóvenes, por cierto, guapísimas,  parecen tomárselo a risa. La calle está llena de terrazas en las que se ven sobre todo familias cenando. Pero también grupos de jóvenes; raramente mezclados hombres y mujeres. A juzgar por las tiendas que flanquean la calle enseñada, da la impresión de que corre la pasta de lo lindo. Sin embargo, por muy occidentalizada que parezca la gente, se nota como una circunspección próxima a la tristeza. En Bagdad, más o menos lo mismo, aunque no es infrecuente ver mujeres, solas o en grupo, que en poco, si es que en algo, se diferencian de las que se ven por aquí. 

Lo de Torremolinos es el despelote. Mujeres en bikini por la calle. Bellísimas todas, por supuesto. Las menos agraciadas, es de suponer que estarían acogidas al camuflaje de un centro cultural o cosa por el estilo. Me imagino lo que tiene que ser para un afgano apearse del avión en Málaga y ponerse de inmediato a pasear por una calle de Torremolinos. Al respecto, recuerdo que en Barcelona era frecuente ver grupos de pakistaníes, con pinta de recién llegados, apostados en la barandilla que separaba el paseo marítimo de la playa nudista. Seguramente no traían en la cabeza otra cosa que esa visita. 

En fin, ¡mujeres! No hay forma de sacárselas de la cabeza. Damos la vida si hace falta con tal de que nos dejen jugar un rato con su mando a distancia.   

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