"When I get to heaven
I'm gonna shake God's hand
Thank Him for more blessings than one man can stand
Then I'm gonna get a guitar
And start a rock-n-roll band
Check into a swell hotel
Ain't the afterlife grand?"
Thank Him for more blessings than one man can stand
Then I'm gonna get a guitar
And start a rock-n-roll band
Check into a swell hotel
Ain't the afterlife grand?"
(Cuando llego al cielo
Voy a estrechar las manos de Dios
A agradecerle que me conceda más bendiciones que las que se pueden aguantar
Después voy a por una guitarra
Y monto una banda de rock
Me instalo en un gran hotel
¿No es grande el más allá?)
Gracias a Nacho conozco a John Prine, un bardo al que no me canso de escuchar.
El caso es que esta mañana conversaba con Santi sobre las tragedias griegas, Antígona de Sófocles concretamente. La trama consiste en que Creonte se salta las leyes no escritas del cielo y castiga a su sobrina Antígona por cumplirlas. La ira de los dioses no tarda en precipitarse sobre él. Es, en definitiva, el gran misterio de la vida, es decir, la relación del hombre con lo divino. Está siempre ahí, en el inconsciente, hasta que, un día, te suena un click en el cerebro y dices: ¡ah. era eso! Y te haces consciente de que para poder sosegar no te queda otro remedio que el de ir al cielo a estrechar las manos de los dioses. Porque como te lleves mal con ellos, mejor apaga y vete.
Sí, señores, y señoras, entre Sófocles y Prine hay miles de años, pero, en lo que importa, están las mismas.

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