jueves, 27 de febrero de 2025

Convicción y desengaño

Sigo con la lectura de Pensamiento y Poesía de Zambrano y, también, con las conversaciones mañaneras sobre el particular. Y, entre unas cosas y otras, uno va teniendo destellos de comprensión de la realidad que bien pudiera ser que solo fuesen ilusiones. En cualquier caso, veo similitudes entre la condena a muerte de Sócrates y la infatigable saña con la que la humanidad en general ha venido persiguiendo a los judíos a lo largo de la historia. Y es que tanto el uno como los otros han puesto delante de los ojos de la humanidad la más insufrible de todas las verdades, que la razón es una herramienta muy limitada y de la que hay que desconfiar por sistema. 

Esto del sistema es muy curioso: se achaca a los españoles el no haber sabido pensar con sistema y, de ahí, esa imposibilidad de subirse al tren del progreso arrollador que recorrió la Europa de los siglos XVIII y XIX. Seguramente hay algo de verdad en eso, pero no menos verdad es que las grandes tragedias que han asolado Europa, y por extensión a todo el mundo, en el siglo XX, han sido la consecuencia de ese pensar con sistema del que tan ufanos se sentían los europeos del norte. Todas las ideologías nefastas, el nazismo, el comunismo, fueron hijas del sistemático pensar, es decir, de la entronización de la razón como Dios absoluto. Justo de lo que siempre desconfió por sistema el pensamiento español. Quizá porque estaba infiltrado de judaísmo, ¡vete tú a saber!

A la postre, lo de la pretensión de pensar con sistema no es otra cosa que la soberbia de Lucifer que Dios no pudo sufrir. O quizá, también, el fuego que Prometeo robó a los dioses con las consecuencias de todos conocidas. Ahí es donde pienso que pudiera residir toda la enjundia de este asunto, en creerse dioses o preferir, como Sócrates, los judíos, o quizá los españoles, temerles. Digamos que es lo que va de la soberbia a la humildad; dos maneras de la condición humana de difícil convivencia... no por nada, sino porque la soberbia es convicción y, la humildad, desengaño. La convicción de los europeos frente al desengaño español... es, quizá, lo que nos quiere decir la Zambrano.  

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