sábado, 8 de febrero de 2025

La correa





No hay escapatoria, todos son Sánchez. Eso es lo que nos viene a decir Rallo. Y lo razona hasta la extenuación para que solo a los enfermos mentales les pueda quedar algún resquicio de esperanza al respecto. Tienen a sus sicarios apostados, metralleta en mano, en cada esquina para que nadie decida por su cuenta. Es la eterna religión del "prohibido pensar". Ya nos lo advirtió Chumy Chúmez en sus chistes y fuimos tan ingenuos que nos creímos que se estaba refiriendo a Franco. ¡Otros vendrán que te harán bueno! ¡Y vaya que si han venido!

Y la gente les adora. Está escrito que los secuestrados acaban siempre adorando a sus secuestradores. Son cosas de la psicología humana. De ahí esa identificación con los perros. ¡Son mejores que los humanos!, va gritando la gente por la calle. Les castras, los tienes encadenados, les das de comer mierda y, sin embargo, se dejan matar por defenderte. Bueno, hay que recogerles las caquitas, pero ¿qué es eso para alguien que profesa el socialismo?

O ellos o el caos, te dicen convencidos los castrados . Y esperan con ansiedad el día de ir a renovar la correa con la que te sacan a pasear. Te dan opción a escoger correa; la que te parezca más bonita. Pero todas sujetan igual e, incluso las hay que, si te soliviantas un poco, te sueltan una descarga eléctrica. Está todo muy pensado.  

Señoras y señores, ¿tiene deseos alguno de ustedes de soltarse de la correa? ¿A qué correa se refiere usted?, porque yo no siento ninguna correa. Claro, esa es la primera treta del trato, no reflexionar sobre la religión que profesas. Que es que ya lo advirtió el sabio, que religión que razona, religión muerta. 

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