miércoles, 5 de febrero de 2025

En las mismas

Supongo que el mundo, como las personas, con el paso del tiempo va acumulando experiencia y, con ello, experimentando cambios que tratan de corregir disfuncionalidades que son la causa de sufrimientos inútiles. Hasta aquí, todo muy lógico. A partir de aquí, todo muy frustrante. ¿A ustedes les sirve de algo la propia experiencia? A mí, desde luego, de servirme algo, es bien poco. Apenas he sacado la pata de un sitio ya la estoy metiendo en otro. Y vuelta al sufrimiento inútil. Y en eso se va la vida, como bien nos dejó explicado Schopenhauer, perdonen la pedantería.

Hombre, sí, la experiencia del mundo ha servido para que, en vez de comernos entre nosotros, criemos animales como fuente de proteínas. Sin embargo, mi impresión es que a menos antropofagia más vampirismo, lo que, a la postre, vendría a ser estar en las mismas, si no es que es peor, porque al antropófago se le ve venir de lejos, pero el vampiro se te cuela por la ventana y ni te enteras.

Así es que uno cree haber aprendido que es pieza fundamental del sosiego mantener las ventanas cerradas, cosa con la que hay que tener cuidado porque sin ventilación el aire se llena de miasmas. ¿Qué hacer entonces? Me temo que no queda otro remedio que recurrir a los ajos y a las cruces. 

Por cierto, hoy, mientras estaba ventilando, se me ha colado por la ventana un mensaje en el que se me hacía saber que un tal Abascal, político de postín, ha dicho que a los ladrones se les podrá disparar. ¡Vaya, me he dicho, por fin consigo estar de acuerdo en algo con un político! Y es que, si no disparas a los ladrones, ¿para qué coño hemos inventado, entonces, las pistolas? Porque para disparar a los vampiros no sirven ya que con los vampiros solo funciona la estaca clavada en el corazón. 

Resumiendo, que hagamos lo que hagamos siempre estamos en las mismas. 

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