lunes, 10 de febrero de 2025

Ya toca pagar

Pudiera ser que ya hubiese llegado Paco con la rebaja. Tardará en llegar a las provincias, pero parece ser que en la capital del imperio ya han empezado los recortes. La comisión de festejos está que trina. Claro, en cualquier familia que quiere poner orden se empieza por suprimir los festejos. Y es que los festejos son los que convierten en limpiabotas a los que iban para artistas. Porque, vamos a ver, ¿de dónde saca la gente motivos para tanto festejo? Uno festeja que ha culminado la difícil tarea con éxito. Las fiestas después de la siega, por ejemplo. O la graduación en los estudios. Pero, así, porque sí, es imposible alegrarse si no se recurre a las sustancias embriagantes. Como en Sodoma y Gomorra.  

La realidad es que resulta muy desagradable vivir sintiendo el aliento de de los acreedores en la nuca. No hay día que en mis excursiones por YouTube no me tope con media docena de titulares que hacen referencia al fraude de las pensiones. Es una espada de Damocles con la que vivimos amenazados todos los viejos. Cualquier día, el hilo se rompe y, ¡zas!, batacazo. Como pasó en Rusia hace treinta años. ¡Ya, pero es que aquello..!, dice la gente. Aquello de entonces en Rusia, digo yo, es como esto de aquí ahora: una mafia política que vive como Dios, ajena a que cada vez hay más limpiabotas. No, no es agradable, vivir en un sitio así.  Lo primero es parar las fiestas; lo segundo, pagar las deudas. 

Sí, algo se está cociendo en las alturas. No hay más que ver el precio que están alcanzando el oro y el bitcoin. El ahorro huye de la deuda; se va a los valores refugio. Y a la mafia política no le queda ya otro recurso que dar más vueltas a la manivela de imprimir papel moneda. Luego manipulan las estadísticas en un intento inútil de tapar el agujero. Es el típico argumento de la comedia antes de convertirse en tragedia: tapar una mentira con otra más gorda. 

Sea como sea, cada vez disfruto más leyendo las noticias que dan en el canal World Doctor Alliance. Pieza a pieza se va desmontando todo el fraude de la famosa salud pública. En definitiva, promover el miedo a la muerte como herramienta de poder. ¡Es tan fácil! Pero se les fue la mano y se descubrió el pastel. La gente, ahora, pide cuentas, y los juzgados no dan abasto. Y, por consiguiente, la mafia anda con el culo prieto. Saben que su tiempo ha pasado ya. 

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