domingo, 8 de junio de 2025

Discapacitados

Fernando Díaz Villanueva es un youtuber de lo que podríamos denominar la cuerda liberal. Muy ligado al Instituto Juan de Mariana y cosas así. Antaño vi algunos vídeos suyos de cariz histórico que me gustaron. Después me olvidé de su existencia. ¡Hay tanto dónde escoger! Pero el otro día mi mirada cayó sobre un video suyo que se planteaba un interrogante: ¿por qué están los bares llenos? Lo miré un poco y pude comprobar que solo se limitaba a constatar el hecho y pedir a los posibles lectores que hiciesen el favor de dejar en la sección de comentarios su particular visión de la jugada. Me hubiera gustado participar, pero mi opinión al respecto es tan alambicada que no me atreví a dejar constancia de ella. El caso es que hoy veo otro video suyo con otro interrogante: ¿por qué los españoles se "meten" más rayas que nadie? También en este video se limita a constatar el hecho, acreditado por las estadísticas de los organismos internacionales, y a pedir opiniones a la posible clientela. 

El caso es que, saliéndome de mi estricta disciplina de música y matemáticas he mirado esos dos videos porque esos dos interrogantes me los he planteado muchas veces. ¿Por qué tanto lo uno como lo otro? En lo de los bares, creo recordar haber escuchado a algún político de campanillas que forma parte de nuestra "cultura". ¡Con la cultura hemos topado! Todo es cultura para la chusma a la que ni por asomo se le pasa por la cabeza que también existe una cosa que se llama incultura o barbarismo. Que no es que yo quiera decir que los de los bares sea incultura o barbarismo, pero sí que me choca tanta efervescencia. Trescientos mil bares dicen que hay en España y, a lo que se ve, todos pitan; al mediodía y al atardecer raro es el que no está de bote en bote. Socializando, empatizando y todos esos simpáticos inventos de los sociosicólogos que personalmente prefiero englobar dentro de la categoría draculiana o vampírica. O ya puestos, báquica; culto a Dionisos, para que nos entendamos. Quizá fuera necesario leer La Bacantes de Eurípides para hacerse una idea de lo que todo esto pudiera significar. 

Lo de la cocaína, más de lo mismo elevado a la cuarta potencia. Una vez la probé y no se me ocurrió repetir. Da una sensación de poderío que por fuerza te tiene que destruir. Y es que el poder es una cosa muy seria que necesita de sólidos fundamentos para poder ser digerido. El que lo adquiere en dos patadas tiende a creerse Dios que es exactamente lo mismo que le pasó a Lucifer. Por eso es que algunos llaman a la cocaína droga luciferina... y, si no, se lo llamo yo. 

Todos estos fenómenos sociales, en el fondo, pienso, no son más que una rotura del equilibrio que debiera reinar en el culto que se da a los dioses Dionisos y Apolo. Sacrificar a uno o a otro no es lo mismo en lo que a esfuerzo se refiere. Y esa es la cuestión que me parece percibir por doquier, que el esfuerzo está muy desprestigiado... consecuencia natural, supongo, del haber inventado tanto cachivache facilitador. Al final, ya se sabe, las ortopedias acaban fabricando discapacitados.  

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