sábado, 21 de junio de 2025

Marxismo cultural en vena

 


El "creativo" que hizo el anuncio se inspiró en la canción mexicana Cielito Lindo:

Ay, ay, ay, ay, / Canta y no llores

Solo tuvo que cambiar la Y griega por la I latina y le quedó AI, Artificial Intelligence, Inteligencia Artificial para los profanos. 

Deja que la inteligencia artificial trabaje para ti; o sea, que todo el día tumbado en el sofá con la chorba en plan picotazo y al alero. Y para reponerte miras vídeos de tik tok en el móvil. Es una bella proposición; digamos que el cumplimiento de las promesas del marxismo cultural: el paraíso en la tierra. 

De todos los sueños de este mundo el más estúpido es, sin lugar a ninguna duda, el de vivir sin trabajar. ¿Cuánto tiempo va a resistir esa pareja en el sofá antes de descender a los infiernos? ¡Como si la energía sexual fuese infinita! Por muy joven que seas, a los cuatro polvos ya estás para el arrastre y no sabes que inventarte para salir zumbando. Ya lo dice el proverbio chino: si quieres ser feliz un día, emborráchate; si quieres serlo una semana, cásate; si quieres serlo toda la vida, cultiva un jardín. Es decir, que los chinos tienen claro que no hay otra posibilidad de redención que no sea por medio del trabajo. Esa es la realidad que en absoluto tiene por qué ser triste como nos quieren dar a entender los del marxismo cultural. Es muy ladina esa gente: primero te impiden hacer aquello para lo que tienes predisposición natural y, después, cuando ya estas enfrascado en lo que sea, te recuerdan a todas las horas que lo que haces es una mierda de la que podrás librarte si les sigues... o sea, si aprendes a odiar. 

En cualquier caso, todo es vanidad. Con inteligencia artificial o sin ella, el destino del hombre nunca es otro que el de acumular vergüenza de sí mismo a medida que pasan los años. Todo el transcurrir es una interminable sucesión de equivocaciones y utilizar la inteligencia artificial, como el coche, o cualquier otro invento, para subir al cielo, no es más que más de lo mismo. En definitiva, que  el dichoso jardín solo soporta herramientas rudimentarias; a la que las sofisticas la cagas porque no te ayudan a evadirte de ti que es de lo que se trata. 

En cualquier caso, el anuncio marxista, si no para otra cosa, sirve para que los perros meen.    

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