La parte de la Biblia conocida como los Macabeos relata, fundamentalmente, la resistencia de los judíos, o una parte de los judíos, a la helenización. Son los tiempos, ya próximos a nuestra era, en los que el Oriente Medio está dividido en los reinos que se formaron al morir Alejandro. Palestina pertenece a los seléucidas. Y los seléucidas, como todas las dinastías reinantes, buscan armonía cultural entre sus súbditos. Y los judíos, con su obstinado monoteísmo, obviamente, dan mucho cante en un entorno politeísta.
Y ¿por qué esa obstinación? Pues, supongo que se podrán dar muy variados argumentos, a gusto del consumidor; yo tengo el mío: porque los judíos constatan palmariamente que con su religión, costumbres, "cultura", o como lo quieran llamar, les va mucho mejor en la vida que a todos sus vecinos. Y así hasta hoy día. ¡Oye, si te va bien, por qué vas a cambiar! ¡Buena gana!
Eso de que te vaya mejor que a tus vecinos no es algo inocente. Y no por nada, sino porque existe una cosa que se llama envidia. ¿Quién está libre de envidiar al que te supera, sobre todo si es vecino? Claro, me dirán que también hay una envidia sana que sería el motor de la emulación. Sí, qué duda cabe. En eso estamos todos. O debiéramos estar, porque no siempre es sencillo. Y es que hay emulaciones que exigen del emulador grandes sacrificios, lo cual, en la mayoría de los casos es sumamente frustrante porque para los grandes sacrificios de lejos te tiene que venir el garbanzo al pico: si no has sido sometido desde niño a una estricta disciplina, apaga y vámonos.
Y ahí tenemos otra pieza del argumento: cuando la envidia no puede ser motor de emulación por cuestiones estructurales, tiende a virar al odio: si yo no lo puedo alcanzar voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que mi vecino no lo alcance. No quiero tener delante de mi vista algo que denuncia mi incompetencia o inferioridad. Eso es insoportable.
Pues sí, señoras y señores, a los judíos no es que les vaya bien porque son el pueblo elegido de Dios. Les va mejor que a la mayoría porque se sacrifican más que la mayoría. Al respecto, no hay otra ciencia en este mundo: tanto te sacrificas, tanto alcanzas. En fin, que qué mal tienen los judíos lo de ser queridos por el respetable. Los palestinos, sin embargo, lo tienen chupado. ¡Ustedes mismos!
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