domingo, 31 de diciembre de 2023

El sustrato cultural

 "Puche dice:

-Hija mía, hija mía: la vida es triste, el dolor es eterno, el mal es implacable. En el ansioso afán del mundo, la inquietud del momento futuro nos consume. Y por él son los rencores, las ambiciones devoradoras, la hipocresía lisonjera, el anhelante ir y venir de la humanidad sobre la tierra. Jesús ha dicho: <<Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan, ni allegan en trojes; y vuestro Padre celestial las alimenta...>>. La humanidad perece en sus propias inquietudes. La ciencia la contrista; el anhelo de riquezas la enardece. Y así, triste y exasperada, gime en perdurables amarguras.

 Justina murmura en voz opaca:

-El cuidado del día de mañana nos hace taciturnos." 

Puche es un cura y Justina su no se sabe qué. Porque las mujeres que viven con los curas suelen ser sus hermanas, pero también sus sobrinas, léase barraganas. Azorín pasa por alto estos detalles. Solo le interesa describir el escenario y poner en él a los personajes para que filosofen sobre las cosas de la vida. Hoy es en casa del cura, mañana en la del abogado que lee a Shopenhauer. Siempre con la música de fondo de las campanas, de las herrerías y los vendedores callejeros. Está uno en Yecla en los comienzos del siglo XX. No creo que exista lugar en el mundo que haya sido inmortalizado, o congelado en el tiempo, con tanta belleza como ese pueblo del altiplano murciano. 

La Voluntad, esa novela, o lo que sea, que me había pasado desapercibida. Me está pareciendo que es demasiado buena como para que le guste a cualquier principiante. Ya lo decía Baroja, que, en realidad, el que sabe escribir es Azorín. La extrema precisión de la sencillez. Conoce los nombres de las cosas porque en casa de sus padres llamaban a las cosas por sus nombres. En muy pocas casas pasa eso. Y por eso muy poca gente sabe describir lo que tiene delante. La mayoría nunca aprendimos a distinguir los detalles que configuran el conjunto. Es un handicap que nos acompaña a lo largo de la vida sin que seamos conscientes de él. Como una especie de ceguera del entendimiento que nos obliga a limitarnos a las frases hechas. O lugares comunes. 

"Cerca de la puerta del patio, en lo hondo, brilla en sus primorosos arabescos, azules, verdes, amarillos, rojos, el alizar del tinajero. La tinaja, empotrada en el ancho resalto, deja ver el recio reborde bermejo de su boca. Y el sol, que por el montante de la cerrada puerta penetra en leve cinta, refulge en los platos vidriados, en los panzudos jarros, en las blancas jofainas, en las garrafas verdosas."

Yo sabía de Yecla porque una vez vi en alguna televisión que hay allí una asociación de amigos de la música que para sí la quisiera cualquier ciudad con pretensiones. En realidad, son las bandas del levante español. Vienen de lejos y nos dice del sustrato cultural sobre el que nos asentamos. Desde luego que si consideramos a España desde la perspectiva de ese sustrato no podemos hacer otra cosa que estar contentos por haber nacido aquí.  

sábado, 30 de diciembre de 2023

Hecatombes

Me he topado con una vecina que debió de ser muy mona cuando merecía. Aún hoy, que debe andar cerca de los noventa, se le nota un aire pícaro a lo Sirley MacLaine. En el breve intervalo de su salida del ascensor y mi entrada en él, le ha dado tiempo para despacharse a gusto sobre lo sinvergüenza que es el presidente del gobierno y lo insegura que es la calle. Luego ha añadido que no va a celebrar la noche vieja, y eso que siempre me gustó, ha puntualizado, porque hoy día todo es mucho peor. Peor para nosotros, desde luego, he pensado, pero puede que también peor para todo el mundo, porque qué sentido tiene la noche vieja si tal y como está el patio se diría que todas las noches son noche vieja. Por lo menos todas las noches de los fines de semana que se pone la calle que parece que se va a acabar el mundo. Pero, en fin, allá cada cual con sus historias, que el que mucho celebra tiene todas las papeletas para acabar de limpiabotas. Porque, ¿celebrar qué? ¿Acaso alguien tiene motivos para tanta celebración? Nada más triste que estar celebrando sin saber lo que se celebra. A eso se debía referir la vecina cuando me decía que hoy día todo es mucho peor. 

Por lo demás, cuenta Azorín en su novela La Voluntad cómo los habitantes de Yecla, allá, mediado el siglo XVIII, decidieron que con la vieja iglesia renacentista no tenían bastante para todo el pueblo. Entonces fue que decidieron hacer una gran basílica. Un proyecto ilusionante para un pueblo. Les llevó más de un siglo verla terminada. El caso es que todo lo referente a la obra está apuntado en una especie de cuaderno de bitácora. Porque un siglo da para muchas vicisitudes, y lo que cuenta sobre todo lo demás en este caso es la voluntad, que me imagino que fue de ahí de donde sacó el título de la novela. Porque hay que echarle mucha voluntad para levantar un templo de esas características a expensas de los vecinos. Y en una época poco boyante, por cierto. 

Lo de levantar templos a la divinidad ha sido una constante de todos los tiempos y todas las culturas. Ahora, por lo menos en esto que llamamos occidente se consideraría una horterada. Y los que levantaron nuestros ancestros con tanta ilusión y esfuerzo los conservamos mayormente con la finalidad de tener entretenidos a los turistas el tiempo que va del desayuno a la comida. Con una catedral y un museo de pintura hacen la mañana y, también, ganas de comer. Pero el objetivo de la adoración de la divinidad, más bien se la suda a todo el mundo. La divinidad, ¿qué chorrada es esa? Si hoy día todos somos dioses. Con un teléfono eres omnisciente y, con un coche, ubicuo, o omnipresente. O sea, ¿en qué te diferencias de un dios?  

Bueno, quizá tenga razón mi vecina en eso de que hoy día todo es mucho peor. Y es que sin dioses a los que adorar ya me dirás tú qué sentido van a tener las hecatombes.  

viernes, 29 de diciembre de 2023

Despejar el terreno

En el cine hay escenas de guerra para dar y tomar. Y los directores se han tenido que esforzar para que cada vez fuesen más crudas so pena de dejar al púbico indiferente. Porque el horror o va en crescendo o se apaga su efecto. Supongo que son las limitaciones que tiene el cine. Sin embargo, sospecho que con la literatura no es lo mismo. Mil veces que leas la batalla entre teucros y aqueos que se relata en la Ilíada y mil veces que te impresionará. Son personas concretas, con padres y abuelos y una historia por detrás, a las que la lanza les entra por un lado y le sale por otro dejándoles cosidos con el suelo. La sangre chorrea hasta por los ejes de los carros. La impresión de carnicería es apabullante. Es la fuerza, o cercanía, de la poesía que, seguramente, es la máxima consecución del espíritu humano y, por tal, privilegio de unos pocos que la posteridad venerará poco menos que a dioses. ¿Díganme, si no, quién ha perdurado en la memoria a través de los milenios como lo ha hecho Homero?

Y todo por un quítame allá esas pajas. ¡Ya me dirán, por unos cuernos de mierda! Oye, si la tía se fue con otro, en su derecho estaba. Porque nadie ha sido nunca de nadie por más que el entendimiento cegado por la pasión quiera hacer pensar que es lo contrario. Porque por eso son todas las guerras, por el entendimiento cegado por las pasiones. Con la cabeza despejada nadie iría al matadero. Siempre se encontrarían fórmulas para el entendimiento. Pero ese es el caso, que la cabeza fría no existe. Ni siquiera en el caso de los dioses. El honor, la dignidad, el orgullo... todo excusas para poder matarse unos a otros y dejar el terreno despejado.

¡Qué poco vale una vida! Cuando vivía en Salamanca solía ir a pasear por el teso de Arapiles. Me sentaba en cualquier piedra y contemplaba el paisaje. El mismo que un día se tiñó de rojo porque había que parar los pies a los franceses. En un teso estaba Wellington y en el de enfrente Marmont. Daban órdenes, el uno y otro, para que los miles de soldados que ocupaban la llanura se matasen unos a otros de la forma más eficaz. Del lado de Wellington hubo cinco mil doscientas bajas. Del de Marmont, doce mil quinientas. Casi dieciocho mil de una tacada. No creo que la Salamanca de entonces tuviese tanta población. Y como si nada. Al día siguiente, la vida siguió como si nada hubiera pasado. 

Así es la historia de la humanidad, un continuo despejar el terreno. Porque si no se despeja se vive mal. Nos estorbamos tanto los unos a los otros que solo vemos remedio en el exterminio. Todo lo demás es un sucedáneo que nos hace vivir envenenados, es decir, cultivando las pulsiones suicidas. No hay más que mirar alrededor para darse cuenta. 

jueves, 28 de diciembre de 2023

Los moteros

Casanova, que a la sazón tiene treintaiocho años, ha salido de casa con dos pistolones en el bolsillo y se ha dirigido al puente de la Torre de Londres con la determinación de acabar allí con su vida. El motivo de su desesperación es que por primera vez en su vida una mujer se le resiste y juega con él como si fuese un pelele. De nada le están sirviendo las ingentes cantidades de dinero que dilapida en la empresa. No puede entenderlo y se comporta como un malcriado al que la vida le coloca en su sitio. Es tal la humillación que siente que solo el suicidio puede lavar la afrenta. 

No es extraño en la mitología griega que los dioses favorezcan con sus dones a este o aquel mortal, pero lo que nunca hacen es incluir entre esos dones el de la juventud eterna. Por eso el poeta dijo: divino tesoro, ya te vas para no volver. Es una perogrullada, pero, a lo que se ve, a aquellos a los que los dioses favorecieron con el don de la belleza se les hace muy cuesta arriba el natural marchitarse de todo lo que vive. Porque la belleza facilita muchas cosas, entre ellas, y no pequeña a efectos de autoestima, la de trasmitir los genes. Y claro, uno se acostumbra a lo bueno y acaba creyéndose que todo el monte es orégano. Por eso suele ser tan patético el envejecer de los guapos y, no digo ya, de las guapas. Aunque tampoco hace falta para la aparición del patetismo haber sido favorecido en lo que a belleza hace, basta la falta de inteligencia para percibir la pérdida de facultades. De hecho, diría yo que la mayoría de los hombres hacen un montón de tonterías con tal de hurtarse a la conciencia de su decadencia. Se compran motos potentes e infantilismos por el estilo.  

El asunto incuestionable de todo esto es que los dioses donde quitan ponen y viceversa. La suerte de la fea la guapa la desea, dice el refrán. Gracián dedica en su Criticón muy enjundiosas páginas a la suerte de la guapa. Las pobres se acostumbran a tenerlo todo por su cara bonita y no cultivan el esfuerzo y la frustración. Así, su mayoría de edad suele ser un infierno. 

En fin, ¡pobre Casanova! No sé cómo va a salir de esta rabieta en la que está, pero me lo puedo imaginar porque, cada uno a su medida, todos hemos pasado por situaciones similares que son la prueba del nueve de nuestra inteligencia. O bien, aceptas la realidad y te retiras a tus cuarteles a reconsiderarte en lo que eres o corres a un concesionario de motos potentes a agenciarte una. ¡Qué gracia me hacen los moteros!  

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Expectativas al azar

Hace unos días soleados y fríos y el centro de la ciudad es un hervidero. Yo diría que es desagradable andar por las aceras, pero eso solo es una impresión personal. La de un fóbico social, concretamente. De hecho, si no fuese por la necesidad no me pescarían en medio del tráfago. Tengo aquí al lado todo el muelle del pesquero que se ve que a la gente le cae a trasmano. Y que dure. Aunque, no creo que nos vaya a caer esa breva dada la calidad del entorno. Cualquier día, por un interés u otro, se pondrá de moda y se joderá el invento. 

Esto de las modas, que es amontonamiento, y por tanto peste, tiene que ver con las expectativas. No podemos vivir sin ellas. La gente se echa a la calle con la tonta ilusión de que, así, algo agradable le va a pasar. Va a ver algo, se va a encontrar con alguien... son expectativas al azar. Lo mismo que toda esa gente que hace cola frente a las administraciones de lotería para comprar un boleto. La vida, a la postre, de la inmensa mayoría se compone, en esencia, de expectativas al azar. Es tremendo, pero es así. Porque azar y frustración son tan inseparables como el alcohol y la resaca. 

No albergo la menor duda de que las cosas son como son porque no pueden ser de otra manera. Digamos que es porque así lo tiene dispuesto la divinidad. Pero lo que no me trago ni de lejos es lo que se tragaba Panglós, es decir, que este es el mejor de los mundos posibles. A mí, así, tal y como funcionan las cosas me da mucha pena. Porque respiro esa que so capa de fingida alegría no es más que frustración ambiental, es decir, la madre del consumismo. 

Por Dios Bendito, con lo fácil que sería todo esto si la clave de bóveda de la educación infantil fuesen las expectativas trabajadas. O, lo que es lo mismo, la posposición de los deseos. Entonces, irías por ahí un día cualquiera de Navidad y la gente por el único sitio que merodearía sería alrededor de los templos a donde habrían ido a dar gracias porque otra vez se produjo el milagro de la renovación. Sin fe en los dioses, que es tanto como decir en el sacrificio, se está condenado irremisiblemente a la frustración permanente... es decir, a pasarse la vida en los bares o en las consultas de los médicos, Tal para cual. 

martes, 26 de diciembre de 2023

Las migajas

Haciendo de tripas corazón sigo con la lectura de las memorias de Casanova. Me he propuesto acabarlas si es que ellas no acaban antes conmigo. Está en Londres pillado por una puta perversa que le hace gastar cantidades ingentes de dinero y energías sin dejarle mojar el churro. Y eso que la zurra. El tipo anda ya rozando los cuarenta y no es muy consciente de que ha perdido atractivos. Tal y como se describe a sí mismo, es un genuino representante de la clase ociosa. Siempre con la diversión como meta. Sin embargo, dada la cultura que tiene y los escritos que dejó, es evidente que tuvo que dedicar muchas horas a los trabajos del espíritu. Así que, infiero yo que mucho de esas memorias tiene que ser pura invención, o sea ficción con una  intencionalidad moralizadora: estas son las penalidades a que se ve sometido un idiota que no piensa en otra cosa que en meterla donde no debe. 

En realidad, si a la literatura de ficción le quitásemos los devaneos de la clase ociosa se quedaría en muy poco por no decir nada. Porque lo de ociosa es en realidad un eufemismo de viciosa. Y los vicios de los otros ya saben lo que dan de sí para comentar. Y aprender si eres listo, por supuesto... aunque sobre esto de ser listo habría mucho que decir, porque la experiencia demuestra que el que es listo para una cosa es tonto a rabiar para otras, y viceversa. 

Así es que uno ya no sabe qué hacer con las migajas de vida que le quedan. Desde luego que tocar la guitarra es lo que más me tira. Tocar de corrido una  bourrée de Bach es a lo más que he llegado. O ponerme a flamenquear con la cadencia andaluza. El caso es estar fuera de este mundo por un rato. Luego, cuando vuelves a él, piensas que, aquí me las den todas. Si puedo hacer estas cosas es, sencillamente, porque no lo tiré todo por la borda. Fui necio, sí, a rabiar, pero no del todo. Y eso es un gran consuelo. 

lunes, 25 de diciembre de 2023

La paridera

La familia Martín, de Torre Don Miguel estaba anoche celebrando la Noche Buena en plena paridera. Comían algo y contaban alguna historia siempre con la mente puesta en que su verdadero lugar estaba debajo, en las cuadras, donde las ovejas se habían puesto de acuerdo para parir todas al mismo tiempo. Se les veía felices, a Feli el padre, Fati, la madre y Nazaret, la hija. Da mucha alegría ver nacer, decía Feli, con un recién nacido en sus manos.  Es curiosa esta familia de granjeros porque es como si se les notase que la felicidad que suelen exhibir les viene no solo de que les gusta su trabajo sino de la oportunidad que la tecnología les brinda de vivir en el escaparate. Filman todo lo que hacen en relación con su oficio. Y también las merendolas que se pegan. Sin entrar nunca en intimidades. Así es que tienen una aceptación enorme, supongo que, como explica Nazaret, porque representan la nostalgia de esos ancestros campesinos que todos llevamos dentro. La verdad es que lo hacen muy bien. Por cierto que, Nazaret, nos explicó un día que ella es la alcalde de su pueblo y, que, por supuesto, no cobra nada por ello. Lo es al margen de partidos y elecciones: los vecinos se lo han pedido por unanimidad y ella ha accedido. Como ven, al más puro estilo suizo. 

Pero, a lo que quería ir es a eso que decía Feli de que da mucha alegría ver nacer. Desde luego que es la garantía de que la vida sigue, cosa que no está muy claro que a todo el mundo le dé la misma alegría. Incluso, se diría que a algunos les produce tristeza. Porque parece como si una oleada de nihilismo señoreara el mundo: que se vaya todo al carajo cuanto antes mejor. ¡Muera el sacrificio, viva la diversión! Así es el lema suicida que se afanan en divulgar las instituciones que en teoría rigen el destino del mundo. Y tiene un éxito rotundo como lo demuestran todas las estadísticas sobre tasas de reposición: aquí en España, de seguir así, en dos o tres generaciones nos habremos plantado en los diez millones... y todos contentos. 

Bueno, por ahí anda Elon Musk advirtiendo de lo que se viene encima si no nacen niños. De hecho, él, debe tener unos cuantos. Predica con el ejemplo. Pero, pensando en estas cosas, he caído en la cuenta de en dónde reside la enjundia de una novela que escribí hace ya casi treinta años y se me ocurrió publicar hace unos meses tras haberla releído y encontrado interesante. Resulta que en esa novela, que rezuma nihilismo por los cuatro costados, hay un dato que me había pasado por alto y que, sin duda, fue el producto de un deseo inconsciente que tuve al escribirla: ninguno de los personajes de esa novela tiene hijos. Su única preocupación, entonces, es divertirse. Es como una lógica fatídica: como la vida no tiene sentido, destruyámosla por el procedimiento más infalible que existe: no perpetuando la especie. En fin, en cualquier caso cada vez entiendo mejor el porqué de que esa novela no le haya interesado a nadie. Una de mis hijas me lo ha dicho: a nadie le agrada que le recuerdes de una forma tan cruda lo mierda que es.  

Pues sí, Feli, tienes toda la razón del mundo y te debieras poner en contacto con Elon Musk para sumar fuerzas. Ver nacer es lo que da sentido a la vida, y si son hijos, sentido y medio, ¡qué lo sepan todos! Aunque tampoco hay que olvidar que, la Naturaleza, que viene a ser Dios, tiene sus particulares procedimientos de escribir recto con renglones torcidos. En fin. 

domingo, 24 de diciembre de 2023

La bota de María

Sigo con mi pausado paseo por las tierras de Ilión. Verso a verso, no me quiero perder nada. Y me digo que si empezase ahora la vida no tendría nada mejor que hacer que aprender griego para poder leer esos versos en su lengua original. En cualquier caso, tiene razón Santi cuando me insiste en que en la Ilíada está todo. A veces pienso, que incluso más que en la Biblia. Quizá de otra forma más seductora. Ando ahora por donde los teucros tienen acorralados a los argivos junto a sus cóncavas naves. La mayoría solo piensa en huir antes de que se las quemen. Así es que andan toda la noche de asamblea para ver qué se decide. Ya han agotado todos los argumentos para convencer a Aquiles de que deponga su cólera y entre en combate. Todo en vano. Ya lo tiene decidido: cuando apunte la de los rosados dedos se montará en su cóncava y negra nave y se irá a su patria a sembrar los campos. Ha decidido cambiar gloria por una larga vida. Desde luego que ha habido pocos asuntos en la historia de la humanidad que hayan dato tanta tela para cortar como el de la cólera de Aquiles. Y es que la forma de reaccionar de cada cual cuando es víctima de una injusticia es algo que define, como pocas cosas lo hacen, la personalidad del individuo. Pasas, te lo tomas a pecho... en cualquier caso siempre elaborarás más o menos alambicadas teorías que justifiquen tu actitud. 

Son las pasiones humanas y, éstas, el juguete predilecto de los dioses, Los dioses, genuinos representantes de lo que se ha dado en llamar la leisure class -la clase ociosa-. Se aburren allí, en el Olimpo y, entonces, se ponen a jugar con nosotros lo mismo que hacen los niños con los muñequitos, que, no sé por qué será, pero lo que más les gusta es poner a dos a pelearse. Las pasiones en conflicto es lo que da tensión espiritual, sin la cual, apaga y vamos. O vámonos, que es lo que tiene decidido la mayoría de los argivos, porque, argumentan, si Zeus se ha puesto del lado de los teucros, qué coño pintamos nosotros aquí. 

Resumiendo, que esta noche es Noche Buena y mañana Navidad y, entonces, el pueblo llano, que pocas, pero a veces acierta de lleno, va y dice: dame la bota María que me voy a emborrachar. ¿Es que piensan ustedes que hay otra forma posible de soportar este desideratum consumista en el que se ha convertido el asunto? Como bien apuntaba, no recuerdo ya quién, unas navidades sin alcohol es como una intervención quirúrgica sin anestesia. O sea que... lo dicho, qué coño pintamos aquí sobrios. 

sábado, 23 de diciembre de 2023

Las Posadas

 Ramón es un coetáneo de mi pueblo que de joven se lío la manta a la cabeza y se fue a México a emprender negocios lácteos. Le fue bien y se vino para aquí dejando sus negocios en buenas manos. Y aquí vive cómodamente instalado sin dejar por ello, y a pesar de la edad, de seguir siendo productivo. Siempre es muy amable conmigo y no deja pasar Navidades sin acordarse de mí. Ayer me mandó un vídeo de las Posadas Mexicanas. Las Posadas es un novenario en el que se pretende hacer el recorrido que hicieron José y María desde Nazaret a Belén, cada uno de los nueve días en una posada. Con tan fausto motivo se hacen unos conciertos multitudinarios con danzas folklóricas y toda la parafernalia necesaria para que los espectadores flipen en colores.  

Aquí, en Europa, es de un buen gusto que te cagas, hacer estas celebraciones interpretando, también multitudinariamente, el Mesías de Hendel. No hay color y, desde luego, para flipar con este Mesías hay que estar muy revenido. Es lo que va del Nuevo al Viejo mundo. Lo que está creciendo y lo que se apaga. Lo comentaba hace años con un chaval de Valladolid que viajaba a mi lado hacia Madrid en donde iba a tomar un avión para Brasil. Desempeñaba allí un cargo técnico en una gran explotación agrícola. Estaba entusiasmado con aquel país y pensaba que trayéndose a Castilla medio millón de brasileños en cuatro días serían más ricos que Suiza. Le comentaba yo que había estado viendo la retransmisión del concierto de Año Nuevo celebrado en la ciudad de San Paulo. Y lo comparaba con el que todos los años retrasmiten desde Viena. Claro, los Strauss están muy bien, pero les comparas con Villalobos, Guimaraes, Ginastera, ect., y es inevitable tener la impresión de que estás en misa, que tampoco es que esté mal, pero ya no es lo que era. Porque a misa ya no va nadie a ligar como pasaba cuando la representación estaba en el apogeo de su gloria. 

Pues sí, la Posadas Mexicanas son dignas de verse; es difícil imaginar una explosión mayor de alegría. La alegría que produce lo que nace. La mitología cristiana lo supo hacer bien al poner un niño, que además es Dios, en el centro de la celebración. Así todo, la celebración orgiástica en su conjunto en poco difiere de las saturnales romanas que también bebían como los peces en el río, se  intercambiaban regalos y comían hasta reventar... aunque en este caso la alegría viniese de que se viesen aumentar las horas de luz. En fin, sea como sea y por lo que sea, la ritualización de la vida es inevitable. Y el solsticio de invierno es un punto de inflexión que es imposible que pase desapercibido. Aunque ya todo esto de las saturnales se haya puesto un poco cansino. Sin embargo, lo de Las Posadas sí que me parece que va a tener futuro, más que nada porque lo tienen los mexicanos que son algo así como el mestizaje de culturas llevado a su máxima expresión por medio de la música. Por cierto, ya casi puedo tocar de corrido Estrellita de Ponce. ¡Qué maravilla!

viernes, 22 de diciembre de 2023

Los ríos

"Oh what a tangled web we weave when we practice to deceive" 

!Oh, qué enmarañada red tejemos cuando practicamos el engaño!

Nunca, a mi juicio, hubo quién supiese sintetizar la realidad circundante en frases contundentes como lo hiciera William Shakespeare. Cualquiera de sus obras es como si Diana disparara sus dardos certeros con una metralleta. Por eso su lectura es extenuante. No puede caber más sabiduría en un texto. Pero, bueno, a lo que quería ir es lo de la enmarañada red que tejes cuando practicas el engaño. 

No sé si sabrán, y si no lo saben se lo digo yo, que en Nueva Zelanda una cineasta ha realizado un documental titulado "River of Freedom" en el que se ha pretendido poner negro sobre blanco todo lo relativo al espinoso asunto de la que se dio en llamar pandemia. Pues bien, el documental, no por más boicoteado por todas las grandes cadenas de distribución, ha dejado de llegar a la inmensa mayoría de la población con un éxito inusitado. Tanto, que ha puesto de los nervios a los villanos de esta historia que se han apresurado a enmarañar un poco más la red que tejieran con sus engaños. 

Y así ha sido que el ministro de relaciones laborales y seguridad, un tal Michael Wood, ha dicho que detrás del río de libertad lo que hay es un río de inmundicia, un río de violencias y amenazas, un río de antisemitismo... y un río de islamofobia. Y después, como para poner la guinda al pastel, ha añadido, un río de genuino fascismo. 

O sea, la cantinela que venimos escuchando a los mentirosos desde hace tres años para acá, y que ahora arrecía porque han aparecido por el horizonte las orejas del lobo. Ya no saben los pobres por donde salir, y si tuviesen un par de neuronas funcionantes, irían zumbando a sacar un billete para un país con el que no tuviesen convenio de extradición. Porque por mucho que se haya enmarañado la red siempre se acaba por desenmarañarla por la sencilla razón de que se necesita para pescar. 

Al final, la parte buena de todo esto es que se ha tomado conciencia de en qué manos hemos caído. El primer paso necesario en todo proceso de regeneración. La verdad de las cosas es por si sola motor de vida. Y River of Freedom es la pura verdad de lo que ha pasado y así lo han interpretado la inmensa mayoría de los neozelandeses. Tengan en cuenta que en Nueva Zelanda gobernaba a la sazón una loca que se pasó cantidad de vueltas. Ahora, la pobre, está muy desmejorada. 

En fin, los ríos. Fuente de vida y sabiduría. A veces pienso que todo lo que sé, si es que es algo, lo aprendí jugando de niño en el río que cruzaba el pueblo en el que nací. Claro que tuve la inmensa suerte de que era una época en la que el mundo todavía no se había amariconado. Lo de las varitas mágicas era para los cuentos de niñas, Los, para niños, eran todos a base de hostias. 

En cualquier caso, no se dejen engañar una vez más con esa milonga de que el que ríe el último es el que mejor ríe. El que ríe el último es, sencillamente, porque no entendió el chiste. 
"He who laughs last did not understand the joke"

jueves, 21 de diciembre de 2023

Deber moral

Si, como ciudadanos, tenemos un deber moral por encima de todos los demás, ese es el de procurar por todos los medios no pagar impuestos. Piensen un poco y no les costará llegar a la conclusión de que pagar impuestos es la madre de todas las desgracias. Porque es poner ingentes cantidades de dinero en manos de psicópatas. Psicópatas que, como su propio nombre indica, son gente que padece una enfermedad del espíritu consistente en odiar a la humanidad. Quieren acabar con ella y por eso les parece lo más natural del mundo manipular los virus para que ganen función, es decir, que sean más letales. ¿Es que ustedes no saben que con los impuestos que están pagando se financian laboratorios en los que la casta de los psicópatas se dedican ese tipo de jueguecitos?  Toda su obsesión es descubrir procedimientos cada vez más sofisticados para acabar con la humanidad. Y todo ello, no lo olviden, lo pueden hacer porque ustedes, en su suicida inocencia, creen que su obligación es pagar. Claro, se dicen, así hay sanidad y enseñanza para todos; la milonga de la redistribución. Como si el ser humano no hubiera redistribuido la riqueza desde siempre. Es algo que está en nuestro ADN, no soportar la visión del sufrimiento ajeno... a no ser que seas de la casta de los psicópatas.

Sí, convénzanse, en el origen de todos los males de la humanidad están los impuestos. Son los cuatro jinetes. La guerra, las hambrunas, la peste... cómo se habrían de financiar las guerras si no hubiera impuestos. A lo más que se llegaría, entonces, sería a peleas de taberna. Y las hambrunas, lo mismo, porque los impuestos están en el origen de los cracks financieros que siempre preceden a las hambrunas y las pestes. Lean un poco de historia y lo comprobarán.   

Ya, me dirán, pero como evadirlos si cada vez que compras algo pagas el correspondiente impuesto. ¡Pues claro, hombre! ¿Por qué, si no, esa insistencia por fomentar el consumo?  ¡Consume mamón! Que así yo luego tengo para hacer que los virus ganen en función o que los misiles sean más precisos. Si, convénzanse, la única redención posible pasa por reducir el consumo a la mínima expresión y, también, en procurar hacer ese consumo en negro para que no les llegue un céntimo a los psicópatas que gobiernan. 

En fin, que por soñar... 

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Mascotas

La guerra que íbamos a ganar. Venga a enviar armas y dinero. Y hoy las tropas rusas han entrado en Kiev. La gente se agolpa en los andenes de las estaciones. Lo de siempre en estas situaciones. Lo nuevo, y sobre todo sorprendente, es que la gente huye con sus mascotas. Parecen más preocupados por ellas que por los niños. El perro tiene miedo, dice una a preguntas del periodista. Toda una declaración de principios. Gente idiota que se creyó la milonga de occidente. Milonga que, por supuesto, canta a las mascotas. Porque estar en el recto camino pasa, desde luego, por tener una mascota que hace monerías. Ya sean los Simpsons, ya sea  cualesquiera serie o viñetas de referencia, no pueden faltar las monerías del perro. Como si fuese lo que da sentido a todo el conjunto. 

Porque mira que hay que ser tonto todo el rato para haber pensado que Ucrania iba a derrotar a Rusia. Para empezar si Ucrania derrotase a Rusia se derrotaría a sí misma porque Ucrania es Rusia. Siempre lo fue. O ¿dónde se creen que estaba aquella escalinata por la que rodaba el cochecito de niño? Justo en Ucrania, en Odesa, donde pasó todo aquello del Potenkim que tanta trascendencia tuvo para el futuro de toda la nación rusa. Sí, nunca debiera haber existido Ucrania como nación independiente, cualquier cosa que eso sea, y nos hubiéramos evitado así muchos problemas. 

La obsesión por debilitar a Rusia, una quimera porque a la hora de la verdad todos acuden allí a por sus materias primas. Aunque sea de tapadillo para que la historia cuadre. Rusia es tan rica y tiene gente tan preparada en todos los aspectos de la vida que es inevitable que sea una gran potencia a la que habrá que, no solo respetar, sino, también, bailar el agua. Además que, a la hora de la verdad, puede que sean más de fiar que todos estos demócratas de toda la vida que nos han sorbido el seso con su propaganda envenenada: nos han sumido a todos en la peor de las esclavitudes, la de las necesidades absurdas. ¡Ale, a recoger cacas de perro por las calles! Aunque esa faceta de las mascotas se suele pasar por alto en las películas de Hollywood. No, te los pintan como seres espirituales, de una pureza sublime, que te ponen en contacto con la divinidad. Por eso será que los ucranianos estén ahora en los andenes carcomidos por la angustia. ¡Pobres mascotas! ¿Qué va a ser de ellas?

martes, 19 de diciembre de 2023

Snowboard

Llamaron a la puerta un par de chavales con la intención de venderme unas papeletas para una rifa con la que pretendían financiarse un viaje a Andorra. Eran estudiantes de primero de bachillerato. Por supuesto que no se las compré, pero es que, además, les recité de carrerilla el manifiesto libertario de Rothbard.  Los pobres, querían hacer snowboard y mariconadas por el estilo. Les dije que se dejasen de leches y se apuntasen al tiro. Luego, me di cuenta de que se me había olvidado recomendarles que viesen Boyhood, más que nada por lo de la biblia y el rifle. 

Esto es lo que les enseñan en las escuelas, el camino hacia la servidumbre. ¿Qué necesidad tienen unos chavales de quince o dieciséis años de ir a Andorra en pleno curso lectivo a hacer snowboard, cualquier cosa que eso sea?  Las escuela socialista no enseña otra cosa que no sea las delicias del consumo. Eso es el capitalismo les dicen los muy ladinos. Así consumiendo, movéis la economía. Lo digo, porque eso fue lo que me argumentaron los chavales. Pero es que eso también me lo argumentaron este verano en una reunión de gentes mayores  y serias. Es una idea muy cuajada en la sociedad. Consumo, sinónimo de democracia y libertad. Es tal el destrozo que ha hecho la educación socialista que es imposible que quepa en los cerebros de las buenas gentes que no hay mayor esclavitud que la de las necesidades estúpidas. O sea, casi todas. 

Sí, desde luego que va a ser muy ardua esa batalla de las ideas en ciernes, Porque nunca el pensamiento había sido tan monolítico. No quiero ni pensar en la de veces que me habrán tratado de convencer de lo importante que es socializar. O sea, andar siempre por ahí de jarana. Porque es que, además, todo está preparado para facilitar el invento. Socializar, o sea, ser socialista. Antes se decía relacionarse, que era más ambiguo. Tiene unas connotaciones digamos que comerciales, de interés mutuo. Sin embargo, lo de socializar es relacionarse con la única finalidad del buen rollito. Todos de acuerdo en lo esencial, es decir, que fuera del socialismo no hay salvación. 

En fin, allá cada cual, que lo que es yo bastante cruz arrastro por no haberme sabido caer del caballo a su debido tiempo. Porque eso de que nunca es tarde...


lunes, 18 de diciembre de 2023

Pesadillas

Las cosas de la mente humana son indescifrables. Y por eso es que haya millones de personas viviendo del cuento de que ellos si son capaces de descifrarlas. En los textos clásicos ya hacen su presencia este tipo de embaucadores. Porque siempre se pretendió  que los sueños tienen significado, por así decirlo, premonitorio. Es decir, anuncian algo que el jeta de turno se encargará de desvelar. Bien es verdad que muchos de estos jetas acabaron con el gaznate rebanado para aplacar las iras de un poderoso al que el desvelamiento no le cuadró con sus planes. Porque, como todas las creencias, lo son hasta cierto punto. Y, a la postre, tienen que ver más con los rituales que con las convicciones, o sea, que la convicción acaba en el ritual. Siempre pasa igual cuando se anda perdido. 

Les cuento esto porque anoche me fui a la cama temprano por estar aquejado de uno de esos alifafes propios de la estación. Tosecillas y mierdas de esas. Más ruido que nueces. Aunque estaba cansado me costó Dios y ayuda dormirme. Y cuando lo conseguí fue en forma de pesadilla. Justo antes de ir a la cama me había estado entreteniendo con un problema de geometría bastante bonito, de esos que tienes que combinar media docena de teoremas, que es que hay que ver todo lo que llegaron a descubrir nuestros antepasados, sobre todo griegos, en lo que a resolver problemas geométricos hace. Así que todos esos teoremas me aparecían en forma de obsesión tan pronto me quedaba transpuesto. Una verdadera tortura. Esto de los sueños obsesivos me pasa siempre que comienzo a aprender algo medianamente complicado. Y es que, claro, la vida sin estar aprendiendo algo, es, según reza un proverbio chino, igual que estar muerto. Y bien que me lo creo yo y por eso infiero que solo tratamos de aprender algo para hacernos la ilusión de que seguimos vivos.   

Así que, nada, voy a ver si hoy consigo trasponerme en el ikea reclinable, que nada hay más terapéutico que el sueño. Con el sueño, como no se cansa de repetir la Ilíada, se relajan todos los músculos, que no otra es la madre de todas las reparaciones. Por eso, cuando los dioses te quieren castigar, lo primero que hacen es impedirte el sueño. ¡Dios, qué difícil es merecer la benevolencia de los dioses! A la que te descuidas ya les estas molestando. Y es que son tan sensibles... o nosotros tan torpes. 

domingo, 17 de diciembre de 2023

Iván el Terrible

Hay un personaje en la vida pública española por el que siento cierta curiosidad. Se había estado dedicando a la política, pero hace unos meses anunció que la dejaba: seguramente por asqueamiento. Ayer apareció por ahí y aseguró al que le entrevistaba que no iba a volver a la política, pero que se iba a dedicar a la batalla de las ideas. Se trata de Iván Espinosa de los Monteros, el único político al que yo había visto participar en algún debate de Instituto Juan de Mariana... toda una declaración de principios. 

Ya les he contado alguna vez que Rothbard, el gran gurú del anarcocapitalismo, en su Historia de las Ideas Económicas, le dedica más de diez páginas a Juan de Mariana. Según él, Juan de Mariana le da sopas con ondas a Adam Smith. Una opinión que argumenta pormenorizadamente sin dejar muchas opciones a los oponentes que no son otros que los que vienen mandando en el mundo el último siglo y medio, es decir, los socialistas de todos los partidos. 

Pues bien, me he alegrado de que Iván se quiera dedicar a la batalla de las ideas. No le van a faltar aliados, porque es mucha la gente que está que ya no puede más de tanto comunismo camuflado tras un muro de eufemismos. Ya hace tiempo que unos pocos andaban luchando para desvelar el engaño, pero ya, cuando lo de la zafia psycopandemia, se produjo un impulso morrocotudo al número de gentes que optaron por despertar. Que no por otra cosa es que en Argentina haya pasado lo que ha pasado. Se venía sembrando hace tiempo y solo se han precisado unas condiciones climáticas favorables para que se haya producido la cosecha portentosa. Claro, ahora, los socialistas de todos los partidos están que trinan. Anunciando el caos y echando mano de lo mejor de su repertorio de insultos y maledicencias... que hay que reconocer que nunca hubo nadie que les ganase en eso. 

Sea como sea, el tiro de salida ya está disparado. Por todo el mundo se están produciendo cosas muy raras. La que los socialistas de todos los partidos llama extrema derecha se está haciendo con el poder. Y, vaya por Dios, ahora se empieza a reconocer que el multiculturalismo, el feminismo, y demás ismos a los que tan aficionados son los dichosos socialistas de marras, no son tan recomendables como nos habían hecho creer. Un país de gente tan torpe como puede ser Dinamarca, ha decidido que se acabaron las enriquecedoras diversidades. El que quiera vivir allí tendrá que pasar por el aro de las costumbres locales. 

Es muy curioso todo esto que está pasando y lo único que podemos hacer es rezar a los dioses y pedirles que el asunto no acabe a tiros. Porque esa es otra, las batallas de ideas no es raro que acaben violentamente. Son muchos millones de personas, los parásitos del sistema, viendo peligrar su cómodo modus vivendi. En fin, vamos a ver, porque, en cualquier caso, ver combatir a Iván Espinosa de los Monteros siempre es estimulante. 

sábado, 16 de diciembre de 2023

Cray me a river

Suelo pasar las soirées leyendo algo relajante, ahora ando con Azorín, antes, con Baroja y, al cabo de un rato, cuando los ojos cansados por todo un día de actividad empiezan a decirme que ya estuvo bien, me paso a la música. Anoche le tocó a Diana Krall. Es una diosa sobre el escenario. Si no ando equivocado, Diana es hermana gemela de Apolo, dios entre otras cosas de la música. Es natural que se le pegue algo. Diana, la de los dardos certeros. Sus acompañamientos con el piano son para quitar el hipo. Su voz aterciopelada, te envuelve. Cray me a river. No me canso de escucharla mientras, a lo mejor, hago algún solitario. Por cierto, que tiene un video, Autumn in New York, que se lo recomiendo. En blanco y negro; mucho mejor, diría yo, que el Manhattan de Woody Allen. En uno de los vídeos estaba acompañada por su marido Elvis Costello. Se me ocurrió mirar su biografía. Lo normal de cualquier músico inglés de éxito. Hay un montón. Lo que me llamó un poco la atención fue que en el apartado familiar ponía: cónyuge, Diana Krall; pareja, fulanito de tal. Curioso mundo éste. Como lo más natural. Pel davant i pel darrera, que diría un catalán. Al tipo no le basta con tener a esa diosa en casa. Claro que, por otra parte, es sabido que el que ve a Diana desnuda se queda de piedra. 

En fin, en cualquier caso,  antes estas cosas, que siempre han existido, acuérdense de Isabel II, se procuraban mantener en secreto. Hoy, por contra, se exhiben con orgullo. Libres de prejuicios. Gente abierta, desacomplejada, tolerante, etc., etc.. Recuerda mucho a aquellos personajes del siglo segundo del imperio que describen Petronio, Apuleyo, Juvenal... el caso era satisfacer los apetitos sin pararse en mientes. Bueno, vete tú a saber, porque extraer conclusiones de las similitudes históricas es muy aventurado. Por otra parte, los dioses lo son precisamente por eso, porque no se tienen que privar de nada. Ni siquiera del exhibicionismo. Ahí mismo, a la salida del apeadero de la Alamedilla, en Salamanca, lo primero que ves es a Zeus disfrazado de toro llevando a Europa al hombro como aquel fraile llevaba una puta porque decía que todo servía para el convento. 

En otro orden de cosas, ayer estuve de tertulia. Hacía tanto que no practicaba que quedé con un agradable sabor de boca. Con un cinéfilo y un cineasta. Así que el cine fue el centro de la conversación prácticamente todo el rato. Y es que el cine fue, mayormente, el encargado de hacer la educación sentimental de nuestra generación. Por eso es una fuente de referencias inagotable. No hay circunstancia de la condición humana que no te lleve de inmediato a aquella película que viste en un cine de la calle Panaderos cuando andabas de estudiante por Valladolid. O a aquella otra en el cine Carretas de Madrid una mañana que habías decidido no ir a clase. El cine y las novelas, se nos llevaron media vida por lo menos. Es natural que nunca nos cansemos de hablar de ellas. Son un punto de apoyo inestimable cuando tratamos de explicarnos, tanto el mundo que nos rodea como a nosotros mismos. 

Parece ser que hoy va a ser un día soleado. Procuraré aprovecharlo para hacer un poco de vitamina D que es que con la racha que llevamos tengo los depósitos a cero. ¡Y luego dicen en Palencia que en Santander ya no llueve! ¡Ya te digo, también son ganas de acertar! Porque es que todos los palentinos se han comprado una casa por aquí. Medio Santander es suyo. 

viernes, 15 de diciembre de 2023

Cuatro paredes

Reparto el día entre la lectura, la guitarra y algún fugaz paseo -el clima imperante no da para más-. Azorín, a quien acabo de descubrir, está en París, huyendo de la guerra, como lo están los personajes con los que se relaciona o, al menos, de los que habla. Azorín es de esos escritores que irradia conocimiento sin la menor pedantería. Los clásicos son para él como de la familia. Los mete en sus relatos como podría meter a un amigo o a su abuelo. Siendo profundo en sus apreciaciones no cuesta seguirle, cosa que digo muy a la ligera, porque por algo tiene que ser el que sea un autor con tan poca penetración en el mercado literario. A lo mejor es porque no se hizo la miel para la boca del asno... que, por cierto, no creo que sea muy afortunada la sentencia porque según todos los indicios el asno es un animal inteligente donde los haya. Pero, en fin, da igual, porque se entiende a la perfección lo que se quiere significar. 

Casanova sigue por Londres. Después de haberse pasado un mes encerrado en casa con un solo juguete, Paulina, una aristócrata portuguesa, se integra en la vida y nos cuenta multitud de anécdotas curiosas de los ingleses. Por ejemplo, que cagan y mean en cualquier sitio. Al pasar junto al palacio de Buckingham ve que en unos arbustos que hay por allí hay varias personas cagando, eso sí, con el culo hacia los transeúntes porque lo único que les importa es que no se les vea la cara. También nos habla de las apuestas. Es una obsesión patológica que afecta a todo el mundo. Si matas a alguien en una pelea estarás libre de pena si antes de empezar los dos contendientes han depositado unas monedas en el suelo que serán para el ganador. Se puede decir, que todo lo que se hace por apuesta esta permitido. Incluso hay un club de apostadores al que pertenece toda la nobleza en el que se apuesta sobre lo imposible, como quien tiene razón sobre discusiones políticas o filosóficas. En resumidas cuentas, es una sociedad que ama el riesgo y, de ahí, supongo vendrá, la evolución que, desde los tiempos de Casanova, finales del XVIII, tiene Inglaterra, que es que se lo come todo. Por casi dos siglos. 

A los aqueos y teucros les tengo en tablas. La guerra no avanza. Un día ganan unos y al siguiente los otros. Lo único constante es la cosecha de muertos. Al llegar la noche, para el combate. Y se reúnen en asamblea. Hoy los teucros han llevado la delantera. Habla Héctor, el igual a los dioses, y les arenga para, ahora que tienen a los aqueos acorralados en la playa, junto a las cóncavas naves, hacer un un último esfuerzo para obligarles a embarcarse y huir hacia sus patrias. Los aqueos, por contra, hablan todos por turno. La democracia griega. Néstor, el más sabio por más viejo, increpa a Agamenón por haber ofendido a Aquiles cuando le quitó a Briseida, un legítimo botín de guerra. Mientras no se calme la cólera de Aquiles y decida volver al combate los aqueos no tendrán nada que hacer. Ya ven, siempre las mujeres, o el pelo de coño si mejor quieren, la salsa de todos los guisos. En realidad, las grandes protagonistas de la Ilíada son Helena y Briseida. Una desencadena la guerra, la otra hace que dure. 

Por lo demás, ya casi tengo a Estrellita en el bote. Como tengo tan interiorizada la melodía me está costando muy poco aprender la partitura. Y luego, la bourrée de Bach que es una gozada tocarla. Desde luego que no hay música que se pueda medir con la de Bach. Eso ténganlo por seguro. 

En fin, como dice Azorín cuando nos cuenta sobre un exilado español que se pasa la vida en la mansarda, el que no ha aprendido a pasarse el día entre cuatro paredes no ha aprendido nada. 

jueves, 14 de diciembre de 2023

Cinismo

Si Zeus estuviese hoy entre nosotros, los de la cultura woke, es decir, los socialistas de todos los partidos, no tardarían ni un minuto en meterle en la cárcel por discurso de odio hacia su mujer Hera. De perra impúdica para arriba todo lo que quieran. Porque es que ya está hasta el gorro de que se oponga a todo lo que dice. ¡Les suena! Y es que la vida en pareja es así a no ser que se respeten los roles, cosa, por otra parte, de difícil implementación ya que, como es sabido, tira más pelo de coño que soga de marinero. Zeus, de vez en cuando, no puede más y se disfraza de lo que sea para ir por ahí de incognito a apagar el fuego que le está quemando la entrepierna. Y Hera lo lleva fatal y por eso siempre está a la contra: tu blanco, pues yo negro. Una cuestión de falta de inteligencia, porque a ella que se le dan los devaneos de Él si la mantiene como una reina. ¡Y qué le vamos a hacer si la naturaleza tiene dispuesto que con la convivencia se agosten los deseos esenciales! Por eso es tan importante el papel social de las putas. Se imaginan lo que serían todas esas películas de temática bíblica que se conocen como del oeste sin las putas del salón. No hay en todas esas películas una sola puta a la que el guionista se haya atrevido a pintarla como malvada: siempre están del lado de la justicia y los buenos sentimientos. Por así decirlo son las bomberas encargadas de mantener los fuegos mortecinos. Y es que, en el trasfondo de todo esto puede que esté el mal diseño de la institución familiar... ¡uf, menudo asunto!

Pues sí, también este asunto quieren dejar niquelado con sus leyes los socialistas de todos los partidos. Legislan y legislan y legislan y, a la hora de la verdad, consejos vendo y para mí no tengo. Porque lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Ya me dirás tú, si no podían Zeus y Hera, qué vamos a poder nosotros, pobres mortales. Siempre con parches. Algunos lo llaman hipocresía, pero se equivocan: es cinismo puro y duro, la más elaborada de todas las filosofías que ayudan a sobrellevar las múltiples carencias de la condición humana. Y ahí es donde está el punto y la causa de todos los problemas, que el cinismo no está al alcance de todas las inteligencias, que si lo estuviese... el paraíso terrenal sería esto. 

Y es que los hay que se creen que dominan ese difícil arte y, sin darse cuenta, se les va la mano. Un cínico sin discreción es un imbécil que siempre acaba por cagarla. Y por pagarla. Al respecto, es muy indicativo lo que le está pasando al anterior ministro de sanidad de Italia, Signore Speranza, que está siendo investigado por homicidio. Si, parece ser que ya se abrió la veda; aquellos cínicos que hace tres años nos dieron pero que bien dados por el saco. Pues bien, Signore Speranza se sentía por entonces tan seguro en sus privilegios que sin cortarse un pelo mandó mensajes a sus subordinados ordenándoles silenciar los detestables efectos secundarios de las vacunas. No quería que nada le estropease la película que se había montado. Y ahora, una asociación que agrupa a varios miles de afectados, apoyándose en esos mensajes, le han llevado a los tribunales y los tribunales han aceptado la querella. A partir de aquí, digamos que ya se desataron las furias... que es lo que tiene el cinismo, que siempre está en un tris de desatarlas. En fin, Pilarín. 

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Cosas de la biología

Hoy hace un día de los de crujir las cuadernas. Arrecia el temporal y los enganches de los ventanales por muy perfectos que sean nunca lo son lo suficiente como para ser indiferentes a los elementos atmosféricos. Y aquí estoy, cinco de la mañana, frente al ordenador, tratando de agarrar al vuelo lo que me pasa por la cabeza que, mayormente, es desgana, o desistimiento, o desengaño. Como aquel poema de José Hierro titulado Nada que hizo tanta fortuna. Todo es nada, suena bonito. Y entonces pienso que eso son cosas de la decrépita senectud. Por supuesto que todo es nada cuando ya no hay futuro por delante. Solo necesitas estar en tus cabales para darte cuenta. Porque, si no... anteayer iba por la calle y me topé con un conocido, hombre notable, erguido como un chopo, elegante, rondando los noventa, que iba a tomar el tren para Madrid. Le acompañaba su amante, por los cuarenta, un poco gruesa, que anda por ahí contando intimidades. Lo que es la ilusión me dije. Y en absoluto sentí envidia. Mejor apegarse, pensé, a una bourrée de Bach o a la relectura de cualquiera de los clásicos que conservo en las estanterías. Por cierto, anoche leía una interpretación de Edipo que hace Azorín. Edipo y Antígona paseando por el Louvre y parándose ante el busto de Sófocles. Como Edipo no le puede ver, Antígona pregunta a un vigilante que andaba por allí -siempre hay vigilantes por todos los lados- si podría ser que Edipo palpase el busto para hacerse una idea. Y, el vigilante, lo de siempre, yo soy un mandao, iré a preguntar, pero, entre tanto, no lo toque, porque esas son las normas. Mejor nos vamos, le dice Edipo a Antígona, porque total... ya me dirás tú lo que le puede importar a Edipo cómo es la cara de su creador. O, mejor, su reinterpretador. Por cierto, para el que no lo sepa, Edipo era ciego porque el mismo se había arrancado los ojos para no tener que ver su propia obra en el mundo. Ya ven que cosas pasan. 

¿Cuántos reinterpretadores de Edipo habrá habido en el mundo? Ser expuesto a las fieras del bosque, matar a su padre, casarse con su madre, sacarse los ojos, tener una hija que le adora... como ven la cosa da para mucho. Hasta que llegó Freud y creyó poner negro sobre blanco. Y sí, algo de eso debemos llevar todos dentro y lo mejor es sacarse los ojos para no verlo. Se vive muy bien en la ignorancia. Y, ya, si te adaptas a las modas, que es doble ignorancia, ni te digo.

En otro orden de cosas, ya recuperé la bourrée de Bach que creía perdida. No me costó gran cosa, porque debe haber algo en el cerebro respecto de la música que hace que sobresalga sobre todos los recuerdos. Lo una vez aprendido nunca se olvida del todo y solo hay que tirar del hilo invisible para recuperarlo. Estoy contento porque esa pieza es sin duda lo más sofisticado que toco y la menos pegajosa. Porque con la música hay que tener mucho cuidado con la pegajosidad. El otro día se me ocurrió ponerme con La Zarzamora por bulerías y llevaba ya dos horas en la cama intentando dormirme y la Zarzamora me lo impedía. En fin, cosas de la biología. 

martes, 12 de diciembre de 2023

Alboreaba en la noche

 "No apuntaba aún la Aurora, más ya alboreaba en la noche", o "con su velo azafrán se extendió por la tierra la Aurora". Son versos de la Ilíada. No sé a ustedes, pero a mí me conmociona tanta potencia descriptiva. Y me pregunto que en qué es en lo que hemos progresado en estos casi tres mil años que han pasado desde que se escribieron esos versos. 

Sea como sea, Zeus está hasta el gorro de los jueguecitos que se traen los diosecillos apoyando a unos u otros en la cuestión de los cuernos que Helena con la ayuda de Paris le puso a Menelao. Así es que, gozándose en el rayo, reunió a las deidades en el ágora, sobre la cumbre mayor del Olimpo. Y les dijo: al que vuelva a mover un solo dedo en favor o en contra de cualquiera de los contendientes, me lo cargo; lo agarraré y lo lanzaré al oscurísimo Tártaro, lejos, en lo más hondo del báratro... ¡como para no hacerle caso! Luego, unció sus caballos y en menos de lo que se dice se plantó en las faldas del Ida y se sentó en una colina a contemplar cómo se mataban entre sí aqueos y teucros sobre la llanura a orillas del Escamandro. 

Creo recordar que ya les he contado en alguna ocasión cual es mi particular visión de todo esto de la Ilíada. Vendría a ser para los griegos como todo aquel cine de Hollywood para los americanos: propaganda. Es decir, una artimaña para convencer al populacho de que sus ansias de conquista están justificadas. Porque a esos desalmados les invitamos a nuestras casas y nos robaron a las mujeres, argumentaron los griegos. O, porque los alemanes y japoneses, matan judíos o chinos, dijeron los americanos.  De resultas de lo cual, los griegos se hicieron con la llave de entrada al Ponto Euxino y los americanos con el control del mundo. Y justificadísimo y para bien de la humanidad en ambos casos. 

En el fondo de todo este asunto hay como una especie de ingenuidad. Todo el mundo, incluidos los más poderosos, quieren justificar sus actos detestables. Porque no quieren parecer malas personas. Entonces se inventan mentiras que toquen la fibra sensible de los que se tienen que tragar el embuste. Y en eso consiste toda la historia de la humanidad en mentiras y más mentiras llevadas en ocasiones a la cúspide del arte. Y todos contentos porque los unos se salen con la suya y los otros disfrutan de la selecta poesía. Luego, los efectos colaterales, pelillos a la mar. ¿Quién se acuerda a los cuatro días de  los perdedores de cualquier pandemia? Oye, no se les menciona en los telediarios y a efectos prácticos como si no existiesen. En fin, qué vida ésta. 

lunes, 11 de diciembre de 2023

Tanto pa nada

Sigo con lo de los pueblos de Azorín. Ahora le tengo por Andalucía, en Lebrija, concretamente, donde nació Nebrija, uno entre la media docena de verdaderamente notables que dio este país. Según nos cuenta al describir el pueblo, había en la plaza, entre palmeras y naranjos, un busto de él. Corrían los principios del siglo XX y aquello del campo andaluz era la madre de todos los despropósitos. Lo único que se cultivaba allí era el odio de los unos y el miedo de los otros. Era yesca seca a la espera de una chispa. Se reúne Azorín con un grupo de jornaleros y echan cuentas del mínimo vital para una familia. Mínimo de supervivencia para una familia con tres hijos, sin el menor extra, dos pesetas y pico al día. Los jornales no pasaban de sesenta céntimos. Así es que Azorín acompaña al médico a hacer las visitas domiciliarias y el espectáculo es dantesco. El médico lleva estadísticas meticulosas: todos los años mueren en el pueblo unas trescientas personas de las que cincuenta por lo menos son de tuberculosis y otras doscientas de diarreas. Es lo que tiene echarse a la boca cualquier porquería que se pilla por ahí. También se reúne en el casino con los terratenientes. Están paralizados por el miedo. Y a la espera de que alguien, el Estado, venga  poner solución. Porque a ellos no se les ocurre otra que más guardia civil. 

Este es el mismo Azorín que te describe el buen pasar de los pueblos levantinos o el elegante aburrimiento de la burguesía por los balnearios norteños. Uno se pregunta por qué esa dejadez nihilista en aquella Andalucía. Aquellos propietarios sin la menor iniciativa. Y aquellos jornaleros, lo mismo. Todo el día, los unos y los otros, pensando en la mejor manera de exterminar al contrario. No les daba para más el coco. El caso es que mira uno ahora en google map y ve que por la zona de Lebrija hay un emporio agrícola. Esos arrozales a perdida de vista que se siembran arrojando la semilla desde avionetas. Qué ha pasado en el transcurso de un siglo para que aquello haya cambiado tanto. Claro, por medio hubo una guerra en la que aquellos odios y miedos tuvieron su catarsis. Quizá es que no haya otra forma de solventar los conflictos. De aclarar las ideas. 

Por eso será, digo yo, que las guerras nunca cesan. Ahora tenemos esa de Ucrania que parece estar tocando a su fin y esa otra en Oriente Medio. ¿Es que acaso hubieran sido evitables las dos? Pues se ha visto que no. Se estorban los unos a los otros y, como dicen los nacionalistas catalanes, tan majos ellos, lo nuestro no se puede racionalizar porque es una cosa de sentimientos. Y los sentimientos, sobre todo cuando están en el bolsillo, no hay dios que los pueda controlar. Al decir de las malas lenguas, el trasfondo de lo que está pasando ahora en Gaza, son las bolsas de gas que se han descubierto en su frente marítimo. Vaya usted a saber porque la inventiva de las malas lenguas no se para en mientes. En fin, también esas malas lenguas dicen que en tres o cuatro años Ucrania volverá a ser territorio ruso. Ya ven, al final va a ser que tanto para nada. Como la vida misma. 

domingo, 10 de diciembre de 2023

Ribosomal frameshifting

Estoy buscando un vídeo tutorial de "Algo contigo" y, cuando lo encuentro, veo que tiene justo al lado  uno de Juan Ramón Rallo con el siguiente título: "Bloqueos e insultos: la imparable degradación política en España". Ni por asomo se me ocurriría escucharle. Soy mucho mayor que ese señor y por tanto tengo derecho a más experiencia. Y, hasta es probable que tenga muchas más lecturas que él. Antaño le escuchaba con gusto y hasta con admiración, pero luego vino lo de la psycopandemia y el tío se puso a pontificar sobre la cuestión y tuve que decirle que lo que estaba haciendo era igual que si yo me pusiese a hablar de economía, o sea, que ni puta idea. El caso es que ya no le escucho a no ser que aparezca en compañía de Anxo Bastos, que ese sí que tiene colmillo retorcido para dar y tomar. De todas formas, me he dado el gusto de escribir un comentario a ese titular que pienso da en el clavo de la cuestión: la degradación política en España es solo y exclusivamente, perdonen el pleonasmo, una cuestión de modus vivendi. Mientras los comentaristas políticos no comprendan esa pedestre realidad estaremos siempre en el mismo marear la perdiz. El otro día escuchaba a un chaval de origen español que hacía política en Suiza que, en ese país, solo cobran sueldo de la la política los siete ministros del gobierno y los diecisiete presidentes de los cantones. El resto lo hace por hobby en sus ratos libres. Y ¿han oído ustedes hablar de líos políticos en Suiza? Ni por asomo. Al no estar relacionada con el modus vivendi no hay motivos. 

La cosa, por más vueltas que se la dé es extremadamente sencilla: a nadie con capacidades para ganarse la vida honestamente se le ocurría tener la fatal arrogancia de pensar que está capacitado para organizar la vida de los demás. Porque cualquiera que se la gana honradamente sabe lo difícil que es organizar la propia, así que buenas ganas de ponerse a organizar la ajena. Solo un ignorante de la vida puede pretender semejante majadería. Porque eso es lo que son estos políticos al uso, unos perfectos majaderos que se creen muy listos y por tal es que son incapaces de darse cuenta de hasta qué punto de miseria moral han descendido. Así que la más lógica y natural salida a esos bloqueos e insultos a los que alude Juan Ramón Rallo en su vídeo es la llegada de cualquier Pisístrato que pone orden por unos años y saca del hoyo a las ovejitas. Digo Pisístrato porque es el original, pero pudiera haber aludido a Franco que fue la copia española.  

Por lo demás, de este hoyo en el que estamos no va a haber Pisístrato ni leches que nos vayan a sacar por las buenas. Porque la cosa pudiera ser mucho más seria de lo que ni los más pesimistas sueñan. Habrá que ver que es lo que pasa con eso de la “N1-methylpseudouridylation of mRNA causes +1 ribosomal frameshifting,” Porque es que aquí se ha cometido un acto de soberbia de tal calibre que los dioses del Olimpo están que trinan. ¿A quién que no sea un subnormal se le puede ocurrir ponerse a jugar con los elementos constitutivos esenciales? Pues bien, los resultados a la vista están para cualquiera que no prefiera estar ciego. A mí, desde luego, me quita el sueño por lo que me toca.

En fin, perdonen que me ponga tan lúgubre, pero es que tengo la desgracia de enterarme de cosas que me espeluznan.

sábado, 9 de diciembre de 2023

Devaneos

Paseaba ayer por el Barrio Pesquero a eso de las dos y era tal el galimatías del tráfico rodado que me costó cruzar las calles. Era todo gente buscando aparcamiento con el propósito supongo de comer después en los restaurantes de la zona. Y es que ayer se celebraba a la Conchitas. O a la concha de tu madre, como dicen los chilenos. Anyway,  es como si lo regalasen todo o se acercase el fin de los tiempos y nadie quisiera irse con los ahorros en el bolsillo. ¡Qué entusiasmo por las calles, señoras y señores! Y eso que el tiempo no es muy apacible. 

Por lo demás, sigo dedicándome a lo mío y con mi síndrome de evitación en fase aguda. He descubierto un camino por la ladera de la colina que bordea el lado norte de las vías del tren que es una delicia: no me encuentro un alma y tiene bancos soleados en los que me siento para seguir con lo de Casanova. No creo que haya habido en el mundo personaje al que le haya salido más caro el follar. ¡Y mira que, por lo general, le sale caro a todo el mundo! Aunque esta es otra historia que daría para mil libros. 

Luego, ya en casa, es la gloria, sobre todo cuando hay algo de sol que, por poco que sea, dada la extensión de los ventanales, parece que estás en el trópico. Me pongo entonces con las partituras y se me va el santo al cielo. Ya tengo lo de Estrellita bastante avanzado, pero, sin embargo, la bourré de Bach que tanto me costó aprender casi se me ha ido. Y eso no  lo puedo consentir. Y así sigo hasta que la gazuza me despierta. Me preparo algo, una ensalada por lo general, como y, después, agarro la Ilíada. Ese mundo en el que los personajes son meros instrumentos de las trifulcas que los dioses tienen entre ellos. Curiosamente, Afrodita y Apolo están del lado de los teucros, troyanos para que nos entendamos, y Hera y Atenea, del de los aqueos, es decir, los griegos. Zeus está en medio del batiburrillo intentando que no se le vaya de las manos la poca autoridad que le va quedando. Porque claro, aquí tenemos la eterna cuestión del adulterio. Paris y Helena son tan guapos que cuesta distinguirles de los dioses. Para Afrodita y Apolo, es natural que dos semidioses pasen por encima de las pequeñas convenciones humanas para satisfacer sus deseos. Sin embargo, Hera, harta de cuernos, y Atenea, a la que no se le conocen apenas cuestiones amorosas, se les llevan los demonios al observar los devaneos amorosos al margen de lo establecido. En definitiva, es el eterno asunto: ¿a quién no le ha tocado de más o menos cerca una cuestión de cuernos que ha provocado su correspondiente terremotillo en el entorno? Posicionamientos a favor de unos o de otros en función de las propias seguridades. O inseguridades. 

En fin, luego por la noche, me pego a Azorín que viene a ser como tomarse una tila. Anda por los balnearios de la cornisa cantábrica entre señoritas que tocan el piano y cantan zorcicos. Así es que luego caigo en la cama y duermo como un niño. 

viernes, 8 de diciembre de 2023

Nunca vas a comprender... como lo hice

Rita Payés es hija de músicos, se crio entre músicos que vivían de la música, es decir, que mamó  el oficio. Sé lo que es eso, porque me pasó algo parecido con la medicina. Y aunque luego no me atrajese lo que se dice nada vivir de esa profesión, si sé lo poco que me costó aprenderla y la distancia que, mientras la ejercí, sentía que mantenía respecto de la mayoría de mis colegas. Porque yo sabía, como le pasa a Rita con la música, todo eso que ni viene en los libros ni se aprende en las academias: la esencia del oficio... sería muy complicado ponerse a explicar esto, aunque tampoco pienso que haga faltan porque lo de la esencia es de esas cosas que se saben por intuición o nunca se podrán saber por muchas lecciones al respecto que se reciban. Es algo como exotérico, o esotérico, que no sé, es decir, más allá de las palabras. 

Pero, lo de Rita ha sido añadir al oficio mamado una inteligencia fuera de lo común. Solo hay que oírla hablar para darse cuenta de la facilidad que tiene para hilar con precisión. Y luego, ya, si te pones a considerar las letras de las canciones que escribe, no te puede quedar la menor duda de la predilección que sienten los dioses por ella. Es como si la estuviesen utilizando para devolver a la música al lugar del que la sacaron todos aquellos doctrinarios que nos querían hacer comulgar con ruedas de molino: ¿se acuerdan de todos aquellos a los que se dio en llamar cantautores? ¡Qué purria, por Dios, vendedores todos de filosofía baratas! Baratas y equivocadas. 

Al principio de escuchar a Rita, pensé que estaba interpretando boleros mexicanos, eso sí, con una gracia y originalidad que la aproximaba a lo sublime. Y luego, cuando vi que aquel acompañamiento de guitarra lo hacía su madre, ya, me enamoré definitivamente de las dos. Pero no, no son boleros mexicanos, son tirando a jazz y, como los boleros, cantan al amor, mayormente en su versión desengaño... que, no nos engañemos, no hay melancolía más dulce que la desencadenada por un desengaño amoroso. ¡Y a ver quién es el que está libre de eso!

En resumidas cuentas, que las musas, como las liebres, saltan donde menos lo esperas. Y luego, cuando echan a correr, pareciera como que desafiaran las leyes de la física. Que es lo que tiene el enamoramiento, que uno sin darse cuenta cae en el ditirambo cantando al sujeto de tal enamoramiento. Así somos. 

jueves, 7 de diciembre de 2023

La Zarzamora

Ayer el día de la Constitución y mañana el de la Inmaculada Concepción. Y la gente va y viene de acá para allá aprovechando la circunstancia. Todo ello tiene que ver con la ritualización de la vida, una necesidad que a juzgar por lo arraigada que está desde la noche de los tiempos podríamos considerarla tan biológica como el comer o cosa por el estilo. Celebrar algo para consumir lo acumulado. Y vuelta a empezar. Esa es la esencia del primitivismo que no cesa. 

A mí, lo de la Constitución, ni fu ni fa. Como me leí todo aquello de Solón, y como las buenas intenciones no bastaron para impedir la llegada de Pisístrato, etc., etc., pienso que no sirven de mucho a no ser que tengan una cláusula, como la de los EEUU de América, por la cual el ciudadano tiene el derecho inalienable a poseer armas de fuego. Porque toda estabilidad se basa en el equilibrio de fuerzas y cuando, como es nuestro caso, la fuerza está monopolizada por el Estado y la delincuencia organizada, lo que viene a ser lo mismo, pues entonces, digo, pan y toros, o sea, que la constitución solo sirve para institucionalizar los privilegios de la casta dirigente y la esclavitud de la gente del común. Luego se  hace como que la celebran todos juntos un día al año y se da la sensación de  que se vive en el mejor de los mundos posibles. Y más, cuando se está ya a las puertas de las Navidades que es la madre de todos los buenos rollos. 

Lo de la Inmaculada Concepción, por contra, me parece que tiene mucha más enjundia. Como un rayo de sol pasa por un cristal sin romperle ni mancharle, que nos decía el Padre Astete. ¡Aquel catecismo, por Dios, qué joya! Recuerdo que en clase nos ponían a todos en circulo. Empezaba el primero a recitar el catecismo. Un párrafo o dos. Si acertaba, seguía el siguiente y, si no, perdía un puesto. Así con tal mecánica se iba formando una jerarquía, la de los mejores. De hecho, salíamos todos del colegio sabiendo el catecismo del padre Astete más o menos de carrerilla. Pregúntenle a un chaval de los de hoy cuáles son las virtudes teologales... te mirará como si fueras un marciano. El pobre no sabe que el marciano es él. 

Pues sí, lo de la Inmaculada Concepción seguramente viene a solucionar muchos problemas de orden psicológico ya que, de alguna manera, viene a desdramatizar las siempre problemáticas relaciones de los hijos con la madre y las hijas con el padre. Todos los hombres llevamos dentro un Edipo y todas las mujeres una Electra. Y es que todo eso de romper y manchar en el acto de la concepción, cuesta mucho aceptarlo por más que seamos completamente inconscientes de ello. ¡Ay, si fuésemos conscientes de todo lo que nos está pudriendo por dentro! 

En fin, pajeos mentales para una mañana de diciembre. Porque el caso es que todavía apenas empecé a estudiar la partitura de Estrellita y ya me bajé la de la Zarzamora. Tienen que escuchar la versión que de ella hace Sabicas. Personalmente me parece de una belleza aclaparadora. Por bulerías. Y no menos bella la versión de la versión de Sabicas que hace el Duo del Mar. Esas dos chicas que parecen dos   Nereidas, por lo menos... lo digo por lo del mar. Son de una gracia y elegancia que quitan la respiración. ¡Por Dios, que gente tan fantástica hay en este mundo!

miércoles, 6 de diciembre de 2023

El alumbramiento

Estoy mirando en YouTube lo de Rita Payes, Andrea Motis, Joan Chamorro y todo ese grupo de músicos excepcionales salidos de una escuela de Sant Andreu, uno de los barrios más emblemáticos de Barcelona. Y es que de vez en cuando, por circunstancias de la vida, querer de los dioses, o como ustedes quieran llamarlo, algo cuaja y sale del horno un producto fuera de serie. Bueno, de un poco más allá, muy cerca, salió Rosalía, otro prodigio. Ya ven, de esa Cataluña que si nos creyésemos lo que dicen los medios de comunicación oficiales solo podría salir miseria y desolación. Aunque bien es verdad que es casi siempre en los momentos convulsos cuando la producción artística es más sobresaliente. Solo hay que darse una vuelta por el diecisiete español cuando pareciera que los jinetes del apocalipsis anduviesen de gira por aquí. 

Digo que estoy mirando esos vídeos y no hago más que toparme con otros que llevan por titulo: Sumar rompe con Podemos. Debe ser algo muy importante porque los hay a cientos insistiendo en el evento. Porque eso también debe ser un evento. O eventosidad, que para el caso es lo mismo. Yo, no es que esté muy al tanto de todos esos intríngulis de la cosa política nacional, pero por las imágenes fugaces que me salen al paso cuando paseo la mirada distraída por aquí y por allá, diría yo que eso de Podemos y Sumar es algo del estilo de aquellas películas de Almodóvar en las que personajes sin oficio ni beneficio se buscaban la vida echando mano del relativismo moral, que es, no nos engañemos al respecto, algo que el pueblo llano adora, que no por otro motivo es que no haya pasaje tragicocómico más celebrado en todo el arte español que el del Patio de Monipodio en la novela ejemplar de Cervantes Rinconete y Cortadillo. Cuando de buscarse la vida se trata, todo sirve para el convento, que por eso era que aquel fraile llevase una puta al hombro. 

Eso sí, de lo que pasó hace dos días en el Reino Unido, ni palabra. Ni tampoco que el gobierno de Nueva Zelanda se ha apresurado a soltar al delator de la realidad sanitaria respecto de las vacunas del covid que pensaba tener en la trena por ocho años. Por lo visto, era tanto el revuelo que se había armado entre el pueblo llano por tamaña injusticia que los gobernantes se han cagado por la pata abajo. Y ahora el delator es la estrella nacional. Pero lo del Reino Unido es para alquilar cadiras: el lunes estuvieron el Dr. Yeadon, el Dr. Malone, y media docena más por el estilo, informando en el parlamento británico sobre la realidad de todo este patio de monipodio que es el asunto covid. Claro, a ustedes, todo eso de Yeadon, Malone y demás, seguro que no les dice nada. Buen cuidado han tenido las autoridades de que no trascendiese su categoría científica e intelectual. Pero, al final, han tenido que pasar por el aro y la verdad ya cabalga desbocada. ¿Y ahora qué? Permanezcan atentos a la pantalla porque no hay nada como el alumbramiento de una verdad incómoda para el advenimiento de la catarsis colectiva.

En definitiva, Andrea Motis acompañada a la guitarra por su madre Elisabeth Roma... es como estar de regreso a aquella Cataluña que yo adoraba, la del Celeste en el barrio de La Ribera, junto a Santa María del Mar, la iglesia gótica más bella que yo recuerde haber visto en mi vida. 

martes, 5 de diciembre de 2023

El cerco

Perdonen que insista, pero es que ciertas cosas que están pasando  me dan mala espina. Y no es que me importe mucho por mí, que como me dijeron el otro día por la calle, me quedan dos telediarios... yo les hubiera dicho que ninguno, pero no me dieron opción a la respuesta, porque lo último que se me ocurriría a estas alturas sería ponerme a ver un telediario. ¿Qué hubiese aprendido yo, entonces? Pero como tengo descendencia, todos esos niños y jóvenes que veo por la calle, me gustaría hacer algo que redundase en su beneficio, y por eso quiero sacar a la luz lo que la inmensa mayoría no sabe porque ni nadie les enseñó a informarse ni supieron ser autodidactas al respecto. Que no por otra causa fue que les clavasen esas malditas vacunas, que no sería por falta de información si hubieran sabido dónde hay que ir a buscarla. 

El caso es que Robert F. Kenndy Jr. que anda postulándose para presidente de los EEUU, y que según las encuestas tiene opciones, ha dicho que lo primero que haría, a los cinco minutos, caso de llegar a alcanzar la máxima magistratura, sería retirar la losa que pesa sobre Assange y perdonar a Snowden, aquel empleado de los servicios secretos que hizo públicas ciertas informaciones que el poder quería guardarse para sí. Porque para Kennedy, según asegura una y otra vez, la libertad de información es sagrada y es por su restauración por donde hay que empezar a recuperar la grandeza perdida. 

Viene a cuento esto porque sabido es que todo poder cuando empieza a perder pie lo primero que se le ocurre para recuperarlo es censurar la información. Y esa es la señal incuestionable de que no solo ha perdido pie sino también la cabeza. ¡Mira que hay que ser ingenuo! La información es como el agua, que si la quieres guardar en un cesto pasa lo que pasa: que escapa por millones de grietas. Y así ha sido en Nueva Zelanda, que un empleado del departamento de datos del ministerio de salud pública se ha topado con una información guardada bajo siete llaves y ha creído su obligación hacerla pública. Casualmente la información era sobre los efectos secundarios de las vacunas del covid, incluidas las cifras del número de muertos que han causado. Así que todo ha sido filtrar la información y antes de las veinticuatro horas presentarse en su casa una patrulla antiterrorista que con toda la parafernalia al uso se le ha llevado preso. Y dicen que le van caer siete años de prisión.  

Como ven, típica táctica de los poderes à bout de suffle, que diría un francés. Si con la filtración se hubieran enterado de lo que se quería ocultar un millón de personas, ahora, tras la detención y aprisionamiento del filtrador, serán diez millones o más los que se enteren. Es como si las autoridades se hubiesen convertido en propagandistas de los que están en su contra. Y así ha sido que todas las asociaciones disidentes hayan hecho piña alrededor del filtrador y dicha información, los muertos en Nueva Zelanda por la dichosa vacuna, está corriendo por el mundo como un reguero de pólvora.  

En fin, ustedes tranquilos, como si no estuviese pasando nada. Ya les llegará a su hora el resultado del trabajo que hacen otros, los que están estrechando el cerco. Porque no hay que engañarse al respecto, las autoridades que montaron el circo covidiano no pueden salir indemnes por la propia naturaleza de las cosas. Y no hay prueba que mejor demuestre que el cerco ya empieza a asfixiarles que el calibre de las tonterías que están haciendo para conseguir lo que no puede ser y además es imposible. 

lunes, 4 de diciembre de 2023

La memoria

Había decidido parar por una temporada porque ya se me empieza a apelotonar en la cabeza el repertorio. Ayer me tuve que pasar un buen rato recuperando el Choro Nº 1 de Villalobos que en tiempos lejanos fue mi obra preferida. Y como el Choro, cada día tengo que andar tratando de sujetar alguna pieza que se me quiere escapar. Así todo, ayer por la noche no me pude contener y no paré hasta que encontré un tutorial que me pareció adecuado a mis capacidades de Estrellita de Ponce. Es una canción que la llevo dentro desde la niñez, como tantas otras del repertorio mexicano. Y es que, claro, esto de las canciones es algo muy personal, pero las mexicanas pienso que no tienen parangón. Los boleros, ¡por Dios!, si algo merece ser patrimonio de la humanidad y ser estudiados en las escuelas, eso es, los boleros. Sombras nada más, Si tu me dices ven, la lista es interminable, y Estrellita tiene, sin duda, un puesto de honor. ¿En cuantas películas no la habremos escuchado como música de fondo?  

Por cierto, que esto de la música y la memoria es una de las cosas más curiosas de la biología humana. Hace ya años que me cuesta Dios y ayuda retener una nueva palabra en inglés. Como les decía, ando leyendo las memorias de Casanova en ese idioma y, como lo hago en el Kindle, tengo muy fácil recurrir al diccionario a la menor dificultad. Pues bien, hay palabras que ya las he mirado cien veces y como si nada; es una cerrazón de la memoria total.  Sin embargo, durante el último año he añadido a mi repertorio más de una docena de piezas de cierta dificultad sin que ello me haya supuesto una gran dificultad. ¿Cómo explicar esa disparidad de la memoria reciente para unas cosas y otras? Misterios, sin duda, de la biología, que en lo que hace a las cosas del cerebro es como una página en la que apenas se ha escrito más que conjeturas... que no seré yo quien añada otra; simplemente me limito a constatar un hecho. 

Por lo demás, ando pillándole el encanto a los escritos de Azorín. Debía ser un buen tipo de esos que cae bien en todas las partes. Un "easy going" que dicen los ingleses con esa facilidad que tienen para definir con cuatro sílabas. Sea como sea, la interpretación que hace de ese pasaje del Lazarillo en el que éste anda por Toledo al servicio de un hidalgo, me parece una obra maestra. Aunque parte de otra obra maestra, pues ese pasaje del hidalgo, a mi juicio, es el mejor del Lazarillo, superando con creces al del ciego. Bueno, quizá entre hidalgo y ciego esté retratada, si no al cien por cien, casi todo el espíritu nacional. Así somos todos, mezcla de hidalgo y ciego. 

Y siguiendo con lo de los ingleses, ahora tengo a Casanova viviendo en Londres. No tiene desperdicio esa parte de las memorias en la que los líos amorosos han desaparecido como por ensalmo. Yo diría que la diferencia principal de ingleses con respecto a los europeos es su capacidad para el cinismo. Algo que muy probablemente tenga mucho que ver con la velocidad de crucero que tomaron a partir del siglo XVIII y que les puso a la cabeza del mundo durante un par de siglos. En cualquier caso, Casanova anda por allí, si no como un pardillo, sí como rebajado de autoestima... claro que no conoce el idioma. En fin, ya veremos en qué acaba la cosa. 

domingo, 3 de diciembre de 2023

Scraping the barrel

Dice un periódico de esos que los británicos leen cuando van en el metro que, los así llamados "científicos", a fuerza de arañar el fondo del barril, scrapin de barrel que dicen ellos, han encontrado una escalofriante respuesta a la epidemia de muertes súbitas que se viene produciendo de un tiempo a esta parte: son los pedos comunes, señoras y señores. Por no se sabe que mecanismos son los responsables de los coágulos que taponan las arterias que, a su vez, son causa inmediata de esas muertes. O sea, que, todos tranquilos respecto a que la cosa tenga que ver con las medidas que se tomaron para combatir la ya casi olvidada psycopandemia  de los cojones. Aunque, claro, teniendo en cuenta la cantidad de pedos que nos vemos obligados a tirar cada día so pena de reventar, tampoco es que el hallazgo venga a traernos la paz de espíritu tan deseada. Y, ahora, me pregunto yo de qué sería que murió Josep Pujol, aquel insigne catalán, conocido como el Petoman en los ambientes nocturnos de París en donde se ganaba la vida interpretando piezas tan complicadas como la obertura de Tannhäuser y similares, utilizando el culo como instrumento. 

Arañar el fondo del barril. ¡Qué metáfora tan representativa del último recurso a la desesperada! En vez de tirar la toballa de una vez y reconocer que la hiciste gorda, nada, a sostenella y no enmendalla, como cualquier honrado y principal que se precie de tal. La cosa no deja de tener su gracia y, de hecho, si bien nos fijamos nos daremos cuenta de que buena parte de las comedias se construyen a base de arañar el fondo del barril. Porque así es como piensan los necios que van a salir del mal paso y siempre acaban rodando por la escalera. John Cleese lo borda en Fawlty Towers, una de las mejores, si no la mejor, serie cómica de la historia de la televisión, siempre, claro está, a mi nada humilde juicio. 

Sea como sea, ahí tenemos a los pedos otra vez como materia prima para chistes. De chistes para antes de cumplir los diez años. Luego, ya, se prefieren los de por delante. En fin, cómo somos los humanos. Por lo demás, la vida sigue su curso por los caminos inescrutables que marca el Señor. Y es inútil de toda inutilidad querer organizar el futuro con nuestros escasos recursos mentales. Y hay épocas en las que nos pasamos de soberbia y nos creemos capacitados para ello y, entonces, rodamos por las escaleras y los dioses se parten de risa allí arriba. Nada grave, en definitiva, porque a lo uno de un signo sigue lo otro del contrario. Y todos los años llega la Navidad y vamos por las calles y vemos luces de colores y nuestro ánimo se alegra porque sentimos que está a punto de producirse el gran milagro de la creación: el nacimiento del Niño Dios. Porque, yo, no sé ustedes, pero, en viendo niños, me pasa como a Santana, que agarra la guitarra y se pone a tocar  Let the Children Play. ¡Qué tiempos aquellos, cuando lo escuchábamos en Anoeta y el corazón se nos encogía de felicidad!

sábado, 2 de diciembre de 2023

Chisgarabises

El otro día les comentaba acerca de la polémica sobre las raíces entre Matemáticas con Juan y el Profesor Alex. Pero me equivocaba porque en vez de profesor Alex tendría que haber dicho Julio Profe. Una polémica sin duda importante dado el número de gente a la que va a llegar, en su inmensa mayoría jóvenes. Juan tiene 1,3 millones de suscriptores y Julio casi cinco. Juan le ha sacado los colores a Julio porque ha dicho en uno de sus vídeos que la raíz cuatro de dieciséis tiene dos soluciones: más y menos dos. La realidad es, dos a secas. Pero hay mucha confusión en eso porque la mayoría de los profesores de matemáticas, como la mayoría de los médicos, como la mayoría de todas las profesiones, suelen ser unos chisgarabises que van por la vida con el poco más o menos y cultivando el arte del eufemismo.

Y todo eso, Juan no lo puede soportar. Y por eso se erige en quijote que arremete contra los molinos que son los chisgarabises asociados. Porque esa es otra de las características que adornan a los chisgarabises, su incapacidad para ser individuos constituidos como tales. No, el chisgarabís tiene una tendencia irresistible a llamar amigos a los simples conocidos -uno de los eufemismos más letales- y, por ende, a refugiarse en la masa de los débiles para defender sus equivocados puntos de vista. ¡Ay, el orgullo de los chisgarabises! ¡Dios, te libre!

Resumiendo, que Juan ha hecho de una cuestión que pareciera irrelevante, pero que en absoluto lo es para un profesor de matemáticas, el leitmotiv de su particular cruzada contra los enemigos de la libertad. No contra los detentadores del poder, que eso va de soi, sino contra los chisgarabises del común que, para él, como para cualquiera con dos dedos de frente, son los verdaderos enemigos. Porque es que, si algo no soporta el chisgarabís es al que va por libre; el que no va a los bares, para que nos entendamos, que es el lugar en el que los chisgarabises se cuecen en su propia salsa. Porque en los bares, sí, se bebe vino, pero, eso, pecata minuta, el verdadero opio de los bares son los tópicos que circulan entre la concurrencia generando una cohesión engañosa que acaba por destruirlo todo. 

Yo comprendo perfectamente a Juan. Y también a Julio Profe. Porque no todos nacemos con los mismos dones. Julio Profe, por ejemplo, es infinitamente más meticuloso que Juan cuando escribe sobre el encerado. En realidad, siempre fue así: cultivar la imagen para tapar las carencias. A Juan, sin embargo, le da igual borrar con el borrador que con la mano; va desarrollando sus tesis trufándolas de aparentes chascarrillos que son cargas de profundidad. Porque sus videos no son solo de matemáticas. También, digamos que de filosofía. Filosofía para jóvenes. Y al final siempre remata pidiendo su aquiescencia a Einstein. Es una gracia, como otra cualquiera para retener la atención... al estilo de Walter Lewing, para que nos entendamos.  

En fin, por si quieren entretenerse un rato, aquí está la enjundia del asunto:  

YouTube. Matemáticas con Juan. JULIO PROFE. Propiedades de la Radicación. Reacción a su directo