Había decidido parar por una temporada porque ya se me empieza a apelotonar en la cabeza el repertorio. Ayer me tuve que pasar un buen rato recuperando el Choro Nº 1 de Villalobos que en tiempos lejanos fue mi obra preferida. Y como el Choro, cada día tengo que andar tratando de sujetar alguna pieza que se me quiere escapar. Así todo, ayer por la noche no me pude contener y no paré hasta que encontré un tutorial que me pareció adecuado a mis capacidades de Estrellita de Ponce. Es una canción que la llevo dentro desde la niñez, como tantas otras del repertorio mexicano. Y es que, claro, esto de las canciones es algo muy personal, pero las mexicanas pienso que no tienen parangón. Los boleros, ¡por Dios!, si algo merece ser patrimonio de la humanidad y ser estudiados en las escuelas, eso es, los boleros. Sombras nada más, Si tu me dices ven, la lista es interminable, y Estrellita tiene, sin duda, un puesto de honor. ¿En cuantas películas no la habremos escuchado como música de fondo?
Por cierto, que esto de la música y la memoria es una de las cosas más curiosas de la biología humana. Hace ya años que me cuesta Dios y ayuda retener una nueva palabra en inglés. Como les decía, ando leyendo las memorias de Casanova en ese idioma y, como lo hago en el Kindle, tengo muy fácil recurrir al diccionario a la menor dificultad. Pues bien, hay palabras que ya las he mirado cien veces y como si nada; es una cerrazón de la memoria total. Sin embargo, durante el último año he añadido a mi repertorio más de una docena de piezas de cierta dificultad sin que ello me haya supuesto una gran dificultad. ¿Cómo explicar esa disparidad de la memoria reciente para unas cosas y otras? Misterios, sin duda, de la biología, que en lo que hace a las cosas del cerebro es como una página en la que apenas se ha escrito más que conjeturas... que no seré yo quien añada otra; simplemente me limito a constatar un hecho.
Por lo demás, ando pillándole el encanto a los escritos de Azorín. Debía ser un buen tipo de esos que cae bien en todas las partes. Un "easy going" que dicen los ingleses con esa facilidad que tienen para definir con cuatro sílabas. Sea como sea, la interpretación que hace de ese pasaje del Lazarillo en el que éste anda por Toledo al servicio de un hidalgo, me parece una obra maestra. Aunque parte de otra obra maestra, pues ese pasaje del hidalgo, a mi juicio, es el mejor del Lazarillo, superando con creces al del ciego. Bueno, quizá entre hidalgo y ciego esté retratada, si no al cien por cien, casi todo el espíritu nacional. Así somos todos, mezcla de hidalgo y ciego.
Y siguiendo con lo de los ingleses, ahora tengo a Casanova viviendo en Londres. No tiene desperdicio esa parte de las memorias en la que los líos amorosos han desaparecido como por ensalmo. Yo diría que la diferencia principal de ingleses con respecto a los europeos es su capacidad para el cinismo. Algo que muy probablemente tenga mucho que ver con la velocidad de crucero que tomaron a partir del siglo XVIII y que les puso a la cabeza del mundo durante un par de siglos. En cualquier caso, Casanova anda por allí, si no como un pardillo, sí como rebajado de autoestima... claro que no conoce el idioma. En fin, ya veremos en qué acaba la cosa.
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