La guerra que íbamos a ganar. Venga a enviar armas y dinero. Y hoy las tropas rusas han entrado en Kiev. La gente se agolpa en los andenes de las estaciones. Lo de siempre en estas situaciones. Lo nuevo, y sobre todo sorprendente, es que la gente huye con sus mascotas. Parecen más preocupados por ellas que por los niños. El perro tiene miedo, dice una a preguntas del periodista. Toda una declaración de principios. Gente idiota que se creyó la milonga de occidente. Milonga que, por supuesto, canta a las mascotas. Porque estar en el recto camino pasa, desde luego, por tener una mascota que hace monerías. Ya sean los Simpsons, ya sea cualesquiera serie o viñetas de referencia, no pueden faltar las monerías del perro. Como si fuese lo que da sentido a todo el conjunto.
Porque mira que hay que ser tonto todo el rato para haber pensado que Ucrania iba a derrotar a Rusia. Para empezar si Ucrania derrotase a Rusia se derrotaría a sí misma porque Ucrania es Rusia. Siempre lo fue. O ¿dónde se creen que estaba aquella escalinata por la que rodaba el cochecito de niño? Justo en Ucrania, en Odesa, donde pasó todo aquello del Potenkim que tanta trascendencia tuvo para el futuro de toda la nación rusa. Sí, nunca debiera haber existido Ucrania como nación independiente, cualquier cosa que eso sea, y nos hubiéramos evitado así muchos problemas.
La obsesión por debilitar a Rusia, una quimera porque a la hora de la verdad todos acuden allí a por sus materias primas. Aunque sea de tapadillo para que la historia cuadre. Rusia es tan rica y tiene gente tan preparada en todos los aspectos de la vida que es inevitable que sea una gran potencia a la que habrá que, no solo respetar, sino, también, bailar el agua. Además que, a la hora de la verdad, puede que sean más de fiar que todos estos demócratas de toda la vida que nos han sorbido el seso con su propaganda envenenada: nos han sumido a todos en la peor de las esclavitudes, la de las necesidades absurdas. ¡Ale, a recoger cacas de perro por las calles! Aunque esa faceta de las mascotas se suele pasar por alto en las películas de Hollywood. No, te los pintan como seres espirituales, de una pureza sublime, que te ponen en contacto con la divinidad. Por eso será que los ucranianos estén ahora en los andenes carcomidos por la angustia. ¡Pobres mascotas! ¿Qué va a ser de ellas?
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