El otro día les comentaba acerca de la polémica sobre las raíces entre Matemáticas con Juan y el Profesor Alex. Pero me equivocaba porque en vez de profesor Alex tendría que haber dicho Julio Profe. Una polémica sin duda importante dado el número de gente a la que va a llegar, en su inmensa mayoría jóvenes. Juan tiene 1,3 millones de suscriptores y Julio casi cinco. Juan le ha sacado los colores a Julio porque ha dicho en uno de sus vídeos que la raíz cuatro de dieciséis tiene dos soluciones: más y menos dos. La realidad es, dos a secas. Pero hay mucha confusión en eso porque la mayoría de los profesores de matemáticas, como la mayoría de los médicos, como la mayoría de todas las profesiones, suelen ser unos chisgarabises que van por la vida con el poco más o menos y cultivando el arte del eufemismo.
Y todo eso, Juan no lo puede soportar. Y por eso se erige en quijote que arremete contra los molinos que son los chisgarabises asociados. Porque esa es otra de las características que adornan a los chisgarabises, su incapacidad para ser individuos constituidos como tales. No, el chisgarabís tiene una tendencia irresistible a llamar amigos a los simples conocidos -uno de los eufemismos más letales- y, por ende, a refugiarse en la masa de los débiles para defender sus equivocados puntos de vista. ¡Ay, el orgullo de los chisgarabises! ¡Dios, te libre!
Resumiendo, que Juan ha hecho de una cuestión que pareciera irrelevante, pero que en absoluto lo es para un profesor de matemáticas, el leitmotiv de su particular cruzada contra los enemigos de la libertad. No contra los detentadores del poder, que eso va de soi, sino contra los chisgarabises del común que, para él, como para cualquiera con dos dedos de frente, son los verdaderos enemigos. Porque es que, si algo no soporta el chisgarabís es al que va por libre; el que no va a los bares, para que nos entendamos, que es el lugar en el que los chisgarabises se cuecen en su propia salsa. Porque en los bares, sí, se bebe vino, pero, eso, pecata minuta, el verdadero opio de los bares son los tópicos que circulan entre la concurrencia generando una cohesión engañosa que acaba por destruirlo todo.
Yo comprendo perfectamente a Juan. Y también a Julio Profe. Porque no todos nacemos con los mismos dones. Julio Profe, por ejemplo, es infinitamente más meticuloso que Juan cuando escribe sobre el encerado. En realidad, siempre fue así: cultivar la imagen para tapar las carencias. A Juan, sin embargo, le da igual borrar con el borrador que con la mano; va desarrollando sus tesis trufándolas de aparentes chascarrillos que son cargas de profundidad. Porque sus videos no son solo de matemáticas. También, digamos que de filosofía. Filosofía para jóvenes. Y al final siempre remata pidiendo su aquiescencia a Einstein. Es una gracia, como otra cualquiera para retener la atención... al estilo de Walter Lewing, para que nos entendamos.
En fin, por si quieren entretenerse un rato, aquí está la enjundia del asunto:
YouTube. Matemáticas con Juan. JULIO PROFE. Propiedades de la Radicación. Reacción a su directo
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