domingo, 30 de marzo de 2025

Fraude

Post-Covid Jab Neuro-Zombie Apocalypse?


Suele haber en las películas del oeste un personaje muy gracioso que va por los pueblos en un carromato vendiendo la pócima milagrosa. Instala su chiringuito en la plaza pública y la gente se arremolina a su alrededor para escucharle la sarta de mentiras y, al final, muchos son los que pican. Claro, aquellos eran otros tiempos, te dices: la ignorancia, la inocencia... 

Pues no, no eran otros tiempos; eran como estos, plenos de ignorancia e inocencia. Y, si no, que me lo digan a mí que me las doy de espabilado. Porque resulta que estuve tres o cuatro años seguidos comprando la pócima milagrosa al hombre del carromato. Los años anteriores a lo del famoso covid, iba a cualquier farmacia, compraba una vacuna contra la gripe y me la inyectaba. No es que me sintiese muy seguro con ello, pero algo me tranquilizaba. Al fin y al cabo, era confiar en la ciencia. ¡Acabáramos!

Estaba siendo víctima de la típica pereza mental que te lleva a confiar, pues eso, del hombre del carromato. Porque ya por entonces se daba el caso de que había mucha literatura advirtiendo del engaño. Llegó lo del covid y el engaño fue tan burdo que ni siquiera la pereza mental sirvió para pasarlo por alto. Empecé a informarme y me enteré no solo de lo del fraude de las vacunas para el covid, sino de las vacunas en general y de las de la gripe en particular. Al fin y al cabo, no era más que más de lo mismo dentro del inmenso negocio farmacéutico... el más fraudulento entre todos los negocios fraudulentos que son unos cuantos. 

En realidad, es muy fácil vivir del fraude o, lo que viene a ser lo mismo, de vender ilusiones. Casi nada de lo que compramos, que no sea la comida y el abrigo, sirve para lo que los vendedores nos dicen que sirve. Y en eso las medicinas se llevan la palma, lo cual nada tiene de excepcional ya que cuando andan por el medio el dolor y la muerte, hasta a los más valientes se les agua el cerebro. 

En fin, cosas de la condición humana. Quizá sea imposible vivir sin dejarse engañar en algo. Porque es el engaño el que fabrica las ilusiones tan necesarias para tirar hacia delante. Aunque, tampoco conviene pasarse so pena de pegarse el batacazo. 

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