viernes, 7 de marzo de 2025

¡Vivir para ver!

 « Les élites bureaucratiques vont être balayées par l'Histoire ! » - Charles Gave.


Las élites burocráticas van a ser barridas por la Historia, asegura Charles Gave, un tipo que ha puesto la fortuna que ha amasado con las finanzas al servicio de la causa liberal conservadora. Para empezar, ha creado el Instituto de las Libertades con la sana intención de clarificar qué cosa es esa que llamamos libertad. Y es que no hay tarea más urgente en el mundo que la de limpiar toda esa mugre que el marxismo cultural ha arrojado sobre el lenguaje. Después de un siglo de imperio de esa nefasta ideología todas las palabras importantes han olvidado su etimología y han acomodado su significado a los intereses de esas élites burocráticas. Por eso es imposible entenderse con toda esa chusma, porque hablan un idioma incomprensible. 

El problema de esas élites es que, cada vez que Charles anuncia que va a dar una charla por internet, dos millones de personas se apuntan de inmediato. Y la marea no cesa de subir. En realidad, lo que está haciendo Charles es ayudar a la gente a reencontrarse con sus raíces cristianas. El cristianismo es, asegura, libertad individual, porque, si las personas no fuesen libres, no tendría sentido el que al final de su vida fuesen a ser juzgados por lo que hicieron. Y éste es el quid, que conjuga la libertad con la responsabilidad: la justicia divina. O el derecho natural, si mejor quieren. Así es que, ser cristiano es ser libre, pero, sobre todo, responsable. 

Para ser responsable lo primero es ser individuo que es, exactamente, lo que el marxismo cultural ha intentado destruir por todos los medios a su alcance, empezando por la entronización del Estado como único Dios al que se debe adorar. Tú, lo único que tienes que hacer, te dicen, es obedecer; para pensar ya estamos nosotros. Por eso no eres responsable si te equivocas, porque tu equivocación no es tuya, sino del sistema. Y, así, ¡viva la Pepa!

El problema, sigue argumentando Charles, es que la competencia se compagina mal con la obediencia. Al competente le cuesta obedecer. Y cada vez hay más competentes. Por eso es inevitable la guerra entre competentes y obedientes. Y en ello es en lo estamos; tratando de descubrir si lo que hacemos es de motu propio o por simple obediencia. Para eso nos sirve, fundamentalmente, la competencia, para obedecer cada vez menos.  

<<Y, por mi fe cristiana, tengo claro que no debo amoldarme a lo que me dicen los demás, porque yo no me debo a ellos, no busco su aprobación, no persigo el aplauso de quien no aporta nada>>, remata Charles. Ya ven, ahora resulta que lo verdaderamente revolucionario es la fe cristiana. ¡Vivir para ver! 

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