viernes, 4 de julio de 2025

Motivos para la esperanza

El gobierno de los EEUU de América acaba de realizar una operación policial que se ha saldado con trescientas y pico personas en la cárcel. De esas trescientas, cien al menos son médicos. Y es que lo que se ha puesto al descubierto es un fraude por valor de muchos miles de millones de dólares al sistema público de salud. Me imagino que los periódicos y televisiones no darán noticia de ello porque la mafia médico-farmacéutica está entre las más poderosas, si no la que más. En cualquier caso, ahí están las redes sociales para que el que quiera pueda despertar. 

La foto que les muestro hoy es la del Dr. John Campbell, un héroe de la resistencia. Tiene un portal en YouTube con tres millones y pico de suscriptores. En la mejor tradición británica, el Dr. Campbell nos ha estado informando de todo lo relativo a lo del asunto Covid desde que se cayó del caballo al comprobar que las vacunas salvadoras eran un fraude muy peligroso para la salud. Porque, no había pasado ni un mes del comienzo de las inoculaciones, y las noticias de efectos secundarios ya eran alarmantes entre los círculos profesionales no adscritos a esa mafia que antes los mentaba. Porque esa es la cuestión, que, aunque parezca imposible, todavía hay médicos que arriesgando su integridad profesional se mantienen al margen de esa  mafia. 

Toda la información que da el Dr. Campbell se apoya en trabajos científicos independientes, es decir, realizados sin financiación farmacéutica y publicados en revistas en las que tampoco mete cuchara esa industria. Parece imposible que eso exista, pero existe porque en el mundo siempre queda un resquicio de pureza que es de donde, a la postre, surge el ángel vengador. También, por el portal del Dr. Campbell han pasado muchos de los que estuvieron entre los más prestigiosos profesionales a escala mundial hasta que con la famosa pandemia fueron arrumbados por exigir a los poderes en curso contrate de pareceres. Porque, ¿cómo va a poderse hablar de ciencia sin ese contraste?  Precisamente, la obsesión de los poderes por evitar ese contraste fue la prueba incontestable de que todo aquel asunto era un fraude. 

En realidad, todo lo relacionado con la medicina oficial es un fraude. Empezando por el mantra de que todo el mundo tiene derecho a asistencia médica gratuita por el hecho de existir. El coste por individuo en el sistema público de salud es casi el doble de lo que se paga a las mutuas. ¿Quién paga ese sobrecoste? Los ricos, por supuesto. Ya saben, mientras paguen los ricos, el pueblo, feliz. Luego, siguen con el mantra de que las mutuas tienen que recurrir a la sanidad pública cuando la cosa se pone fea. Otra mentira más en la que no voy a entrar porque con fanáticos es imposible entenderse. A continuación, viene la trampa saducea del más vale prevenir que curar, lo cual algo tiene de verdad siempre y cuando la prevención no tenga nada que ver con el sistema público de salud y sus interminables pruebas diagnósticas, y sí mucho que ver con formas de vida más saludables... menos socialización y más introspección. 

En la esquina superior izquierda de la foto del Dr. Campbell, hay una leyenda que dice: "La vacuna contra la gripe causa gripe". Hay trabajos contrastados que demuestran que los que se vacunan tienen el doble de probabilidades de agarrarla. Y los que se vacunan del covid, cuatro veces más. Ya sé que la gente no se lo va a creer porque a nadie le gusta pensar que se la han metido doblada, pero las cosas son como son y mi experiencia lo confirma: desde que dejé de vacunarme de la gripe, hace ya seis o siete años, no he vuelto a saber del asunto. Y del covid, exactamente lo mismo; nunca, a Dios Gracias, tuve nada que ver con esa entidad nosológica que, según decía Luc Montagnier, ni chicha ni limonada: menos que un vulgar catarro. 

A D.G., parece que el tuerto está empezando a enderezarse con la llegada de Trump al poder, que no ha sido por casualidad, sino porque las tropelías sin cuento cometidas por las mafias del poder han acabado por despertar a muchos millones de personas que no están deseando otra cosa que ver rodar las cabezas de los mafiosos por las plazas públicas. De momento, como ya les dije, trescientos y pico han ido "pa lante", como ahora se dice cuando a alguien le ponen a la sombra por una larga temporada. Y, sin duda, eso no ha sido más que el comienzo, porque el pueblo americano, el más despierto de todos, está sediento de justicia y nadie que no les calme esa sed se va a poder mantener en el poder. 

En fin, ya veremos, pero empieza a haber motivos para la esperanza. 

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