martes, 29 de julio de 2025

Víctimas

 


Las víctimas no retienen rehenes


En uno de esos discursos que hace el Papa León XIV para ponernos en guardia contra demonios, vampiros y mediocres, nos pide que hagamos oídos sordos a las quejas de aquellos que son víctimas de los problemas que han creado ellos mismos. No sé si lo habrá dicho pensando en los palestinos, pero, en cualquier caso, la sentencia les va como anillo al dedo. Y ahí tenéis a todos esos millones de falsos indignados, echando mano de los niños -¡matan niños!-, para justificar su odio a los judíos. ¿Quién es el que está matando a los niños, alma de cántaro? Ni dos neuronas hacen falta para darse cuenta de quiénes son los culpables de todo el desaguisado. Pero claro, ya saben, ¡los judíos, esos malvados...!

Diría yo que hay pocos asuntos que mejor definan la condición humana que el odio secular a los judíos. Supongo que ese odio, como casi todos los odios, nacerá de la envidia: los judíos tienen lo que yo deseo, pero nunca podré tener. ¿Y qué es lo que tienen? Bueno, ahí en Palestina hay siete millones de judíos rodeados por mil ochocientos millones de musulmanes que se los quieren merendar y no pueden. ¿Por qué será? Pues muy sencillo, lo primero, porque son valientes. Lo siguiente porque son disciplinados. Y, para colmo, el principal objetivo de sus vidas es cultivar el intelecto. Las tres características más odiadas por deseadas e inalcanzables de toda la chusma mundial de todos los tiempos. 

Sí, odiar a los judíos, ha sido, es y será, por siempre jamás, el deporte preferido de todos los que tuvieron la desgracia de no haber sido educados desde el primer día de su vida en el santo temor de Dios. Sin esa exigencia la vida se desvaloriza mucho y luego pasa lo que pasa, que necesitas del combustible de la envidia para poder seguir arrastrando por el mundo tu miserable condición. ¡Es que hay que estar ciegos para no verlo!  

En fin, uno mal que bien, tuvo la suerte de nacer en una familia bastante judía dentro de lo que cabe... por comparación con el entorno. Como supongo que en España eran la mayoría de las familias con trayectoria por generaciones de profesiones liberales. Pero esta es otra historia. 


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