| El Asno de Oro |
A cualquiera que haya leído El Asno de Oro de Apuleyo le sonará esta imagen. Una millonaria se entera de que hay un asno que no habla, pero entiende todo lo que se le dice y decide que quiere tener relaciones sexuales con él. Ya saben que a los millonarios no se les pone nada por delante. Total, que el burro se la mete, pero ella no se satisface: una demostración fehaciente de que big is not better (mayor, no es mejor). En cualquier caso, la imagen que les muestro forma parte del álbum de sátira política que los hermanos Bécquer hicieron a los Borbones. Era fama que la reina Isabell II, como la millonaria del cuento, nunca se satisfacía.
Les traigo esto a colación porque ayer me estuve enterando de como anda el patio por los círculos del poder, aquí, en esta España nuestra. Es todo de una sordidez apabullante. ¿Cómo ha podido encumbrarse semejante gentuza? Pues muy fácil: aprovechándose de los recursos que proporciona un sistema político, por así decirlo, de ADN idealista. La democracia se fundamenta en la idea de que la gente es buena, honesta y, sobre todo, sabia. Las reglas del juego son claras y contravenirlas es prácticamente imposible. Ya digo, puro idealismo o, mejor si quieren, pura oligofrenia. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que no hay ni un solo juego en este mundo en el que no acaben haciéndose con la banca los tramposos.
El problema, tal y como yo lo veo, es que para que funcione la democracia hay que borrar del mapa a los tramposos, o sea, un imposible metafísico, y no por nada, sino porque la naturaleza tiene dispuesto que, a aquellos a los que menos ha dotado, les sea lícito sobrevivir por medio de las trampas. Dado todo lo cual, fácilmente comprenderán que lo de la democracia no puede pasar de ser una mera y burda ilusión. Y no se crean que soy yo el primero que se ha dado cuenta del asunto; a los cuatro días de haber Solón dado a luz el invento ya tuvo que venir Pisístrato a poner orden en el desaguisado que se había producido.
Y es que en la democracia es todo grotesco. Gente que nunca ha producido nada es la que se encarga de decir a los que saben producir cómo tienen que producir. A esto se reduce todo: puro parasitismo. Todo basado en trampas de raíz supuestamente cristiana: justicia social, igualdad, redistribución... etc.. ¿Cómo se va a poder competir con gente que dice que va a quitar a los ricos para dárselo a los pobres? Es imposible de toda imposibilidad. Y, sin embargo, en eso es en lo que estamos. Por eso al final, como dice Hayek, todos los partidos políticos son socialistas, o sea, juegan haciendo trampas.
Por cierto, que he visto una foto del presidente del gobierno y ¡madre mía, qué cara se le ha puesto! Se ve a las claras que lleva fatal que le hayan pillado con las manos en la masa.
Recuerdo muy bien El Asno de Oro" , me vino en uno de los fascículos de Libra, aquella colección que mi padre me regaló a principios de los 70. Venia ,creo,
ResponderEliminarde cinco en cinco, y El Asno me abrumó con su tremendo erotismo, siendo yo un chaval de 12 o 13 años. Recuerdo ese libro con cariño , también las Vidas Paralelas, y sonaba que una bella y ampulosa viuda , me ungía el cuerpo con leche y miel , antes de iniciarme en(Cela) los "Arcanos del Rijo"
ResponderEliminarNo se si conoces esa serie de dibujos: Los Borbones en Pelotas. Merece la pena.
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