sábado, 17 de febrero de 2024

Pincho moruno

 "Is no one inspired by our present picture of the universe? This value of the science remains unsung by singers, you are reduced to hearing not a song o poem, but an evening lecture about it. This is not yet a scientific age."

(¿Es que no hay nadie inspirado por nuestra presente visión del universo? Este tesoro de la ciencia permanece sin ser cantado por los bardos, nos tenemos que limitar a escuchar una conferencia al atardecer acerca de ello. Esto todavía no es una era científica.)

Pocas cosas habrá tan inspiradoras como pasear por el campo una noche estrellada. De hecho, estoy casi seguro de que el inicio de todo este edificio que llamamos ciencia fue la consecuencia de ese tipo de paseos. Se fueron identificando grupos de estrellas que, aunque cambiaban de posición, siempre tenían la misma disposición. Luego se descubrió que todos esos grupos giraban alrededor de una estrella inamovible. ¿Por qué era esa la única inamovible? Costó descubrirlo. Por lo menos a mí me costó un huevo. Un día, tuve como una especie de epifanía y dije: ¡Ah, ¿pero era eso?! ¡Qué chorrada! ¡Pero cómo ha podido ser que no haya caído antes en la cuenta! 

Esa es la cuestión, que una vez desentrañado cualquier misterio es una vulgaridad. El eje de la tierra es como el palo de un pincho moruno: si le prolongas, ensartas la polar. Así de sencillo. 

Claro, Feynman puede decir esas cosas que dice porque tenía un padre que le llevaba al bosque para que aprendiese a observar. Olvídate del nombre de las cosas y aprende cómo funcionan, le decía. Porque las mismas cosas tienen nombres diferentes en cada sitio, pero en todos funcionan igual. Por eso, saber cómo funcionan te hace universal. Y ese es el punto y la enjundia de toda la cuestión, que si no vas al fondo de las cosas nunca podrás cantarlas o escribir un poema sobre ellas. ¿Y que es la vida sin canciones y poemas? Te lo diré: una mierda. 

"You learn something by doing it by yourself, by asking questions, by thinking and by experimenting." 

(Se aprende por uno mismo, haciéndose preguntas, pensando y experimentando,) 

Así funcionan las cosas según Feynman, pero ¿quién es Feynman?  Y qué se tiene que meter él en cómo nos gusta hacer a nosotros para aprender... ¡donde esté un buen monitor! Y con un poco de suerte a lo mejor hasta te lo tiras. 

viernes, 16 de febrero de 2024

La olla

Absténgase de entrar aquí quien no sepa geometría. Dicen que así rezaba una inscripción labrada en piedra que había a la entrada de la academia platónica de aquella Atenas que aun hoy nos sigue fascinando. Personalmente no hay día que no lo intente con unos cuantos de esos problemas. Es como una droga. A veces los resuelvo en un dos por tres y otras no hay manera por más que me devano los sesos. Entonces miro la solución y me maravillo por la elegancia con que son resueltos. Claro, la práctica desarrolla el ingenio... para resolver problemas geométricos y punto. Porque no creo que tener mucho, incluso muchísimo, ingenio para resolver acertijos geométricos tenga que presuponer que tienes una mente ágil para otras cuestiones... ¿o sí? Vete tú a saber.

Las cosas de la mente son un enigma sin solución a la vista. Por eso es inútil perorar acerca de ellas por más que millones lo hagan en el mundo consiguiendo con ello un modus vivendi pasable. Ahora, por ejemplo, con eso del YouTube, podemos ver miles de vídeos en los que unos señores aconsejan lo que hay que hacer o tomar para solucionar los más variopintos padecimientos mentales, y lo bueno del caso es que esos videos tienen en ocasiones millones de visitas. Lógico de toda lógica porque si hay mito que funcione es el de la piedra filosofal. Duros a cuatro pesetas, para que nos entendamos. 

Hay que reconocer que siempre les hubo espabilados que de las pedres en fan pans. Pero ya saben lo del dicho aquel, que pan con pan comida de tontos. Así que, como les iba diciendo, para mí, dominar una cosa, solo quiere decir que dominas una cosa, y la geometría solo es una cosa. Te sacan de ella y puedes ser más tonto que José el de la Vega. Sin embargo, mientras estás en ella puedes evadirte de tu ombligo y de paso dejar de dar el coñazo a los demás. Es lo que tiene cultivar cualquier clase de jardín, que parece que te hace más inteligente porque das mucho menos el coñazo por ahí. 

El apasionamiento por lo sofisticado puede que sea un buen asunto. Quizá el único que puede resolver los padecimientos de ciertas mentes. Aunque, claro, sofisticado puede que lo sea todo cuando alcanza ciertos grados de desarrollo. Lo mismo si es futbol que si son matemáticas. Hoy día la gente se apasiona por las competiciones futbolística de la misma forma que se apasionaban los florentinos de los siglos XIII/XIV por las competiciones matemáticas. Corren las apuestas ahora y corrían entonces. Porque el ser humano es así, suicida por naturaleza. En fin, se me ha ido la olla. 

jueves, 15 de febrero de 2024

Pactar o no pactar

Creo recordar que Pla dice en su Cuaderno Gris que las amistades no le interesan para nada si no puede aprender algo de ellas. Por eso tenía muy pocas en el mundo de los vivos y muchas en el de los muertos. Porque, que nadie se llame a engaño respecto a esto, la inmensa mayoría de la gente interesante está en el mundo de los muertos y, por lo general, cuanto más lleven en él más interesantes son. Claro que, para hablar con esa gente y conseguir que te digan algo, quizá sea conveniente, e incluso necesario, haber establecido por adelantado algún tipo de pacto con el diablo. 

Lo del pacto con el diablo es algo que, démoslo por supuesto, se presta a múltiples interpretaciones. Hoy mismo, de buena mañana, como dicen los catalanes, he mantenido una larga e intensa conversación, desde diez meridianos más allá, hacia el este, con lo que podría ser una modalidad de ese pacto. Así se lo he dicho y he sido comprendido. Porque, cómo si no explicarse esa obra salida de su caletre. A palo seco, desde luego que no. A palo seco, se socializa y punto. Por detrás de lo extraordinario siempre anda el diablo. 

Sea como sea el asunto, lo innegable es que este tema ha dado a la literatura muchos días de gloria. Tirso con su Don Juan, Cervantes con su Quijote, Maturín con su Melmot, Goethe con su Fausto, el Drácula de Stoker, Peau du Chagrim de Balzac, Wilde con su artista adolescente... por citar unos cuantos. Y no te digo nada ya, si nos vamos al Dr. Faustus de Mann, ahí, es tan explicita la connivencia que no quedan resquicios a la duda: lo que va del artesano al artista, el genio si así quieren llamarlo, nunca cae del cielo sino de las bajadas a los infiernos. De los instintos suicidas, de las no pertenencias, de los desapegos asesinos. Es muy duro perseguir la gloria de robar un poco de fuego a los dioses. Porque para que te inviten a su mesa tienes que demostrarles hasta la saciedad que te bastas a ti solo. Eso es, bastarse a sí mismo, la máxima consecución a la que puede aspirar un ser humano. 

En fin, no me demoro más con este asunto, que como el de la jodienda no tiene enmienda. Si quieres hacer algo de lo que puedas después vanagloriarte, no socialices: limítate a la relación apolínea que es a la que se refería Pla.  

miércoles, 14 de febrero de 2024

Elites

Visto el mundo desde la perspectiva que da la música, la impresión es de que algo se está moviendo por esas profundidades en las que se cimentan los valores que vienen rigiéndonos largo ha. Las dichosas elites, a las que había que adorar, empiezan a desdibujarse sin que por ello padezcamos la inseguridad de la orfandad. Recuerdo aquellos años sesenta en el comedor del hotelito de Wimbledon donde todos los comensales teníamos la mirada clavada en la tele donde estaban emitiendo Top of de Pop. Los Beatles, los Rolling, David Bowie, etc., apenas habían empezado su carrera y ya flotaban en la nube que sobrevuela las alturas del Olimpo. Era una entronización al más puro estilo judío, como si hubiesen estado en el monte cuarenta días y hubiesen regresado con las tablas salvadoras. La industria, las finanzas, la política, todo, todo, estaba encaminado a apuntalar su mitificación. Y los veíamos a todos ellos en sus palacios en medio de la campiña inglesa... no se podía llegar a más. ¿Y saben qué era lo mejor de todo aquello? Pues que aquellos músicos no eran nada del otro mundo. Tirando a vulgares. En cualquier caso, si los comparas con multitud de los que hoy se pueden ver en You Tube, eran una caca. En definitiva, eran un montaje. No quiero ni imaginarme si en aquellos tiempos de la Nova Cançó hubiesen salido unos músicos como Rita Payés o Andrea Motis. Entonces tendrían que haber levantado unas cuantas alturas al Olimpo para poder darles cabida allí. Y, ya ven, ahora Rita y Andrea van por la calle como si tal cosa. 

No sé, pero para mí que está cambiando mucho lo de las mitificaciones, y no solo en el mundo de la música. Ahí tienen, sir ir más lejos, a todos esos que van a Davos, ¿quién da un duro por ellos? Salen mucho en los medios porque los medios son suyos, Pero ¿quién mira esos medios? Se lo diré, la gente irrelevante que ya va de retirada. Bill Gates, por Dios, si hasta su mujer le dejo por mindundi. Sí, bueno, van en sus aviones privados y cosas así, pero eso no quita para que tengan que pagar a un proxeneta si quieren darse un homenaje... de lo más tonto por otra parte. 

Las elites, siempre andan a vueltas con las élites. ¿Quiénes son las élites? ¿Existe tal cosa? Personalmente, cada vez me parece más un cuento. El mundo sigue su curso imprevisible y por el camino hay gente que disfruta porque antes ofreció sacrificios y gente que padece porque no quiso ofrecerlos. Y esa es la lección que se conoce desde la noche de tiempos y que tanto nos cuesta aprender... pero se va aprendiendo, no les quepa duda y por eso cada vez hay menos nova cançó y más Rita Payés. No por nada, sino porque los que ofrecen sacrificios aprenden que las canciones se inventaron para alabar a los dioses, sobre todo al del amor, y no para propagar las ideologías que inventan los que no los ofrecen con la ilusión de que con ellas va a aliviar los sufrimientos a que se hacen merecedores por su desidia. Como dice Milei, Marx era un puto vago. En fin, ¡menudo día tengo! 

martes, 13 de febrero de 2024

Left to rot

 Ahí tienen a Risi Sunak, en camisa, enfrentándose a las furias. Como anda buscando votos no le ha quedado más remedio que acudir a los platós de GBN, la cadena de televisión que ha desplazado a la BBC en las preferencias de los británicos. Y la ha desplazado porque durante la así llamada pandemia dio voz a los disidentes de la versión oficial que no era otra que silenciar el desastre que se estaba produciendo, primero con el midazolam y después con las vacunas. ¡No pasa nada, tío! Pues sí que pasó, nada menos que el desprestigio total de la que hasta que comenzó el circo era la cadena televisiva más fiable de todo el mundo mundial.

 "I want you to look into my eyes Rishi Sunak. I want you to look at the pain, the trauma and the regret I have." (Quiero que me mires a los ojos Risi Sunak. Quiero que mires el dolor, el traumatismo y la pena que tengo). Y luego le pregunta con tono indignado por el porqué de que los perjudicados por las vacunas del covid hayan sido silenciados y "left to rot" (dejado pudrir). Aplausos en el plató. 

Personalmente todavía no he perdido por completo la confianza en la justicia divina. Y por eso es que todavía me quedan por ahí unos resquicios de esperanza respecto del ajuste de cuentas con los desaprensivos que, contra toda lógica, o simple sentido común, usaron la fuerza bruta para aprisionarnos en nuestras casas, obligarnos a respirar nuestro propio CO2, and last but not less, imponernos por medio del terror la inoculación de una droga experimental que se ha mostrado letal para millones de personas. Y digo millones, porque está de sobra demostrado por miles de estudios -que también se silencian hasta donde es posible- que son millones los que la han palmado a causa de haberse inoculado la dichosa droga. 

Pocas máximas nos repitió más nuestra madre que la que afirma que Dios castiga y no da voces. Y es que la debíamos de dar motivos para que nos la recordase cada sí y cada no. Y sí, la propia experiencia confirma la tesis. Dios me las hizo pasar canutas miles de veces porque fui renuente respecto de ofrecerle los debidos sacrificios. ¡Andaba yo con tanta soberbia de mancebo...! Así es que no es raro que ahora tenga esa fe en que el que la hace la paga. Y de nada les van a valer a todos los Risi Sunak del mundo esa carita de buenos chicos que con tanta facilidad y desfachatez ponen. Todavía siguen diciendo que con sus políticas han salvado millones de vidas... aunque también es verdad que cada vez lo dicen menos, como queriendo pasar la página. Pero, como se dice ahora, ¡pues va a ser que no!

La verdad, esto empieza a ponerse interesante. Y, como con tantas cosas que tienen que ver con la libertad, parece que van a ser los británicos la punta de lanza que va a abrir el camino a la restitución de la dignidad robada. Vamos a ver. 

lunes, 12 de febrero de 2024

Estaciones

Ando ahora con las memorias del Marqués de Bradomín. Dice:

"-¡Son tan bellas como su madre! 

-Son muy buenas y eso vale más .

Yo guardé silencio, porque siempre he creído que la bondad de las mujeres es todavía más efímera que su hermosura." 

Bradomín ha quedado prendado de la mayor de aquellas princesitas a la que su madre había preparado para la vida monástica. Y trata de seducirla como lo hubiese hecho Don Juan o Casanova, susurrándole sucesivos ¡Te adoro! al oído. Todo en vano.

"Aquella niña era cruel como todas las santas que tremolan en la tersa diestra la palma virginal." ¡Agárrenme esta mosca por el rabo!

A Valle lo tenía abandonado desde los tiempos de estudiante. Primero en Valladolid donde Luces de Bohemia se hizo de obligado cumplimiento ya que a las tertulias nocturnas del Norte acudía un nicaragüense corpulento y dipsómano, con veleidades de poeta, al que todos llamaban Max Estrella. Se le pudiera haber llamado Darío, pero eso ya iba implícito en lo de Max. Luego, ya en Madrid, al calor de la apertura que se había producido con lo que se dio en llamar ley Fraga, era frecuente que en los teatros se representasen sus esperpentos, con curas borrachos, descreídos y ladrones, que hacían nuestras delicias. Por cierto, que Baroja en su "Desde la Última Vuelta del Camino" le pone a parir porque dándose la circunstancia de estar los dos en la biblioteca de Baroja, éste subido a una escalera buscando unos libros y Valle a sus pies esperando que lo encontrase, apareció un perrito que se puso a mordisquearle los pantalones a Valle, dado lo cual, éste lo despachó con una contundente patada que en absoluto le pasó desapercibida a Baroja. Ya ven cómo es la vida y de qué chuscos acaecimientos surgen las filias y fobias. 

En fin, ya les iré contando según vayan cayendo las sucesivas Sonatas. He empezado por la de Primavera. Espero encontrar las de las otras Estaciones en alguna de las muchas librerías de lance que han abierto en la ciudad. Por cierto que, hablando de Estaciones, las que me arreglarían la vida serían las Porteñas de Piazzolla si fuese capaz de acometerlas. Pero me tendré que ir de aquí conformándome con escuchárselas a Stephanie Jones. 

domingo, 11 de febrero de 2024

Desenmarañando

Veo ahí al pobre Juan Ramón Rallo desgañitándose para curar a la gente  de su inveterada ignorancia. Me da pena. Porque el hombre está presuponiendo que la gente se quiere curar de esa enfermedad. Sanasen de ella y se les vendría el mundo abajo. Porque se está dando el caso, precisamente ahora, de que los agricultores están en pie de guerra. Y lo están porque sostienen que sus beneficios son insuficientes para vivir. Argumentan que entre lo que les pagan a ellos por las patatas, o lo que sea, que producen y el precio que pagan los consumidores por ellas en los supermercados, hay una diferencia del 400% o más. Según ellos, hasta un ciego puede ver que eso es una injusticia terrible. ¡Y sácalos de ahí! Claro, seguir el trayecto de esas patatas desde la tierra hasta la estantería del supermercado es agotador: son cientos de etapas que van dando de comer a gente. En cualquier caso, un ciudadano de mi barrio no tiene que agarrar el coche, o el tren, e irse hasta Aguilar de Campoo a comprar las patatas muy baratas al agricultor, porque a menos de cien metros de su casa puede comprar todas las patatas que quiera por mucho menos de lo que le costaría el viaje hasta Aguilar. Y, eso, así, como que cayera del cielo. 

Yo no creo, ni de lejos que todos los agricultores piensen que ese es el problema. A algunos les he oído decir que el problema es el exceso de regulaciones que encarecen el proceso de producción. Y más si tienen que competir con los productos de otros países que no tienen tantas regulaciones. En fin, la cosa tiene sus complicaciones que no se benefician para nada del afán simplificador que señorea a las mentes bienintencionadas de los que viven del cuento: sindicalistas, políticos, periodistas... un sinfín, en fin, de parásitos que también contribuyen indirectamente al encarecimiento del producto.  

Para mí, el problema es ese, la dichosa simplificación que encandila las conciencias. ¡Es tan gratificante tener la sensación de que lo entiendes todo! Es como cuando Claudio Cifuentes, Cifu para los amigos, peroraba en Radio Nacional sobre Jazz sin saber una palabra de música. El daba nombres de músicos y datos de sus vidas privadas y con eso le bastaba para tener una fiel audiencia que le mantuvo en el cargo más de treinta años. No hace mucho, en una tertulia a la que asistía, me contaron que un tipo, al que yo conozco y sé a ciencia cierta que no sabe ni lo que es un acorde, ha escrito un libro sobre Jazz que todas las instituciones culturales locales han puesto por las nubes. Muchos nombres y muchas intromisiones en las intimidades, eso es el Jazz para los parásitos del sistema encargados de formar la psicología de las masas. Aprender jugando, que dicen los socialdemócratas.  

Y así es como corre este mundo. Te matriculas para el ingreso en peritos industriales y llegas a presidente de comunidad. Pero ¡ay si además de matricularte de ingreso vas a clase, te examinas y acabas la carrera! Entonces no llegas a nada porque, por el camino, has perdido el arte de la simplificación. Así, estarás condenado a ser un currante de por vida. 

Pues eso es todo, una enmarañada concatenación de causas y efectos que produce dolor de cabeza intentar desenmarañar. Así que, a qué extrañarse de que "Cifu para los amigos" tuviese tanta audiencia. 

sábado, 10 de febrero de 2024

Nada

Aquí al lado de casa está la biblioteca, no sé si municipal, regional, estatal o qué coño carajo. Ocupa todo el ala sur de la que fuera fábrica de tabacos. El ala norte está dedicada a archivo de la Comunidad de Cantabria. Entre las dos alas hay un gran hall que cada vez que entro y me percato de que está calefactado me hago cruces, pero, bueno, pelillos a la mar. Como es lógico, y cabría esperar, el dato no ha pasado desapercibido al colectivo terminal que suele andar por allí paseando el tacatá o recostada en los escasos pero acolchados bancos. Pero si traigo a colación a ese sorprendente espacio es porque, justo enfrente de la suntuosa entrada han colocado un panel enorme todo blanco en cuyo centro está escrito con letras negras un poema de José Hierro titulado "Nada". 

Por lo visto José Hierro es el no va más de la poesía local. Está muy vinculado a esta región. Vas por la calle y no es raro encontrarse un bar en el que hay un cartel que dice que aquí escribía José Hierro. En el paseo del Muelle, cabe al Marítimo, tiene un monumento conmemorativo con visos de original que chifla a los turistas y a los perros: los unos lo fotografían y los otros lo mean. Personalmente, lo único que he leído de él es ese poema que les comentaba. Lo he hecho mientras esperaba en el hall a alguien al que había acompañado a proveerse de lecturas.

Nada por aquí, nada por allí, y, al final, todo es nada. Es un canto al nihilismo de corte barroco. A mi juicio sobran demasiadas nadas. Pero a la gente le encanta, y no hay cántabro con pretensiones de culto que no se lo sepa de memoria. Total, que, aburrido como estaba, he ido a la wikipedia para informarme un poco sobre quién era ese José Hierro. Parece ser que, aunque nació en Madrid, estuvo desde su temprana infancia muy ligado a estas tierras. Destaca en su biografía que pasó cuatro o cinco años en las cárceles franquistas. O sea, que, aunque, como Patxi López, llegó a matricularse en la escuela de peritos industriales, no necesito acabar ninguna carrera para doctorarse honoris causa en múltiples universidades de postín y ganar cuantiosos premios literarios. ¡A ver qué vida, con ese currículum de las cárceles franquistas! Lo que sí sé a ciencia cierta, porque he visto fotos suyas, y sé del asunto, es que era un enfisematoso considerable, a consecuencia, supongo, del no poder prescindir del cigarrillo en su infatigable búsqueda de la inspiración poética.

Si nos atenemos a la wikipedia, parece ser que no tuvo hijos. Se diría que es un dato irrelevante, pero quizá no lo sea tanto por lo que hace a ese gusto por el nihilismo que exhibe en el poema de marras y, también, en esas pulsiones suicidas que se sustancian en la adicción tabáquica compulsiva. La vida de un enfisematoso no es precisamente un camino de rosas. Cuanto antes se acabe, mejor. En resumidas cuentas, que entre unas cosas y otras podríamos catalogarle, siguiendo el parecer de la Andrómaca de Eurípides, de dichoso en la desdicha. La dicha de regodearse recreando su desdicha para escarnio de inocentes optimistas. Pero, en fin, todo es opinable.  

jueves, 8 de febrero de 2024

Nunca vas a comprender

Ya, más o menos, tengo cogido el punto a la canción de Rita Payés "Nunca vas a comprender". Me parece una canción bellísima, con unas armonías torturadas que se ajustan como un guante al texto. Es la historia de un desengaño civilizado. ¡Ya era hora! Y el remate final con el trombón es de antología. Como entre el desapego y la melancolía. Lo más de lo más. Y es que Rita es una diva que no quiere ejercer de tal. Quiere ser una chica cualquiera que se pone a cantar con unos amigos del pueblo que pasaban por delante de su casa. Todo el artificio de su vida parece reservarlo para su música. 

Uno nunca sabe, porque la mayoría de las apreciaciones que hacemos están condicionadas por el wishful thinking, pero para mí lo de Rita es el triunfo de lo natural sobre lo impostado o, mejor, de la elegancia sobre el horterismo que ha sido siempre compañero inseparable del éxito. Ella está en cualquier escenario de cualquier ciudad del mundo lo mismo que si estuviese en el salón de su casa, intercambiando miradas de complicidad con su madre. Su madre, que le hace contrapunto con la guitarra. ¡Cómo no va a haber compenetración! Confieso que estoy enamorado de esa pareja. ¡A mi edad!

En otro orden de cosas, al ir ya rematando los relatos de Azorín, me doy cuenta de lo que supuso el franquismo para España. El hombre rana le decían con desprecio porque siempre estaba inaugurando pantanos. ¡Qué ignorancia! Hubieran leído a Azorín y hubiesen comprendido lo que significa el agua para el hombre. Donde no hay agua es imposible civilizarse. Y por eso España arrastraba aquel atraso secular, porque no había agua. La que caía del cielo se iba al mar. Fue Franco el que la retuvo con las presas que mandó construir. Después, todo lo demás, por añadidura. Con todo lo cual, no quiero decir que Franco fuese el no va más. Para mí fue, como todos en esta vida, luces y sombras. El apagó la sed de España, pero también fue artífice de este estatismo opresor que se conoce con el nombre de socialdemocracia. Como todos los dirigentes de su época estaba contaminado por el marxismo y por eso quitó al individuo el protagonismo para dárselo a la comunidad... no muy diferente de lo que había en aquella Rusia tan denostada. Los chicos del Movimiento Nacional de aquí no eran muy diferentes de la Vanguardia del Proletariado de allí. Unas mafias señoras de horca y cuchillo. Aunque aquí las formas eran más dulces. Cuestión de tradiciones. 

Por lo demás, sigo con mi lucha titánica por retener las partituras que aprendí ya de muy viejo. Es casi imposible. ¡Y qué le vamos a hacer si está en la naturaleza de las cosas que así sea!

miércoles, 7 de febrero de 2024

Tucker

 Pocas personas habrá en este momento en el mundo tan influyentes como Tucker Carlson. Tucker es un presentador, comentarista, o como se diga, que hizo su carrera en la cadena de corte conservador Fox News. Hace poco más de un año le mandaron a la calle acusado de fomentar teorías de la conspiración propias de la extrema derecha. O sea, el mantra que utilizan las mafias de corte socialdemócrata para eliminar a la competencia con visos de ir a triunfar. Porque Tucker, a todas luces, se lo estaba llevando de calle. Y en ello sigue desde su propia plataforma mediática que le costó dos días montar. En estos momentos, puede que tenga más audiencia que la propia Fox News. Pero, sobre todo, es la calidad de la audiencia. ¡Jóvenes! Es la palabra clave. Cuando hace un par de meses hizo una entrevista a Milei, a las cuarenta y ocho horas ya la habían visto trescientos millones de personas. Dejó sentenciadas las elecciones argentinas. 

Hoy Tucker nos anuncia que va a entrevistar a Putin. Nos deja claro que ni tiene simpatías por Putin, como las podría haber tenido por Milei, ni nada por el estilo. Simplemente pretende contrarrestar la que a él le parece propaganda por parte de la administración americana, ya que en los años que lleva la guerra de Ucrania se han hecho cientos de entrevistas en todas las televisiones occidentales al presidente ucraniano y ninguna al presidente ruso. Así que Carlson piensa que sería muy conveniente que los que están pagando esta guerra, la gente del común, puedan hacerse una idea más equilibrada de qué es aquello en lo que están gastando su dinero. Si en un conflicto no escuchas a las partes por igual, pocas probabilidades tendrás de no ser manipulado... que es en lo que estamos a calzón caído. ¿O es que ustedes creen que eso de Ucrania va de libertad, democracia y demás mandangas? Convendría que nos enterásemos bien de los intereses que hay detrás de esa guerra porque nos está saliendo demasiado cara. 

La gravedad del asunto, según Carlson, es que la guerra de Ucrania, que, por cierto, está dejando a ese país sin juventud, está cambiando el mapa del mundo como si fuese una gran guerra. Rusia vuelve a atraer las simpatías de una Europa cada vez más debilitada. La contrapartida, como en los años treinta del siglo pasado, son los gobiernos europeos cada vez más nacionalistas y autoritarios. Vayan fijándose en quienes son los que están ganando elecciones en Europa. La única esperanza que nos queda es que se cumpla aquella máxima marxista que sostiene que lo que la primera vez se cumplió como tragedia la segunda lo haga como comedia. Y eso es lo que parece que está pasando de hace unos años para acá... con la pandemia y todo eso: un locutor la palma en el escenario de resultas de la mierda que le han inyectado y el público se descojona pensando que es una representación. ¡No pasa nada tío! Como en los mejores tiempos. 

Bueno, vamos a ver cuántas visitas tiene la entrevista de Carlson a Putin. Pienso que ese será un indicador como pocos puede haber de lo que nos van a deparar los tiempos venideros. 

martes, 6 de febrero de 2024

Por los cerros

 Azorín ha ido a Torrijos en funciones de periodista que ha concertado una entrevista con una asociación de campesinos, o algo así, porque no lo especifica. Lo único que nos cuenta es que los campesinos, o lo que fuesen, no acuden a la cita matinal con el pretexto de que el día anterior ha habido un baile de máscaras. Por lo visto, lo mismo que lo cortés no quita lo valiente, tampoco aquella miseria que nos relata quitaba las ganas de divertirse. Porque nos describe un Torrijos aterrador. Con esa precisión y belleza que es la marca de su literatura. 

Curiosamente hay muchas similitudes entre la Castilla que nos describe Casanova, corriendo los setenta del siglo XVIII y la que nos relata Azorín a principios del XX, y que tiene poco que ver con la que, yo mismo, en mis periplos, ya sea andando, ya en bicicleta, he podido comprobar a finales del XX y principios del XXI. Como los tres anduvimos por allí en calidad de viajeros es lógico que hayamos extraído muchas de nuestras conclusiones por la calidad de los alojamientos que tuvimos que padecer. Es como si las fondas de los pueblos lo dijesen todo de los pueblos. Y ahí, sí que puedo decirles que, por comparación con otras zonas de España, las fondas de Castilla siguen siendo en no pocos casos dechado de austeridades innecesarias. Y no es que yo haya tenido que ir al corral a hacer mis necesidades, pero, tengan en cuenta que hasta bien pasada la mitad del siglo XX, era en el corral  donde se aliviaban la mayoría de los castellanos. Es esa ausencia de confort que se confunde con la desidia. Aunque, por otra parte, la mayoría de las casas castellanas están provistas de lo que en unos lugares llaman enroje y en otras gloria, que viene a ser el sistema de calefacción más confortable que se conoce. En resumidas cuentas, que es difícil, y muy pretencioso, valorar las sociedades desde la condición de viajero. Esas casas terreras de los pueblos castellanos tienen su contrapunto en las iglesias que les dan sombra. ¿Cómo se llegaron a construir esas iglesias? Cómo en un pueblo como, por poner un ejemplo, Tamara puede haber una iglesia como La Moza de Campos. Abulta el doble la iglesia que el resto de todas las casas juntas. Nos cuenta Azorín de donde salió la impresionante iglesia renacentista de Torrijos: una donación de Doña Teresa Enríquez, la que fuera viuda del comendador mayor y contador mayor, una especie de factótum, de los Reyes Católicos. El tema de la espiritualidad no es privativo de Castilla ni de ninguna otra parte en concreto. Está siempre ahí. Hay que construir templos enormes para que nos recuerden nuestra insignificancia frente a la grandeza de Dios. Pero ésta es otra cuestión. 

Azorín sale a pasear por los alrededores de Torrijos y de vez en cuando se topa con un labriego y habla con él. A uno, que está removiendo la tierra con una azada, le pregunta si tiene agua para regar. Le contesta que podría hacer un pozo y ponerle artes, es decir una noria, pero que el agua come mucho la tierra y luego es necesario abonarla... así que no merece la pena porque los abonos son muy caros. Es una mentalidad. El agua come la tierra porque con ella produce. Si produce, se gana. Si se gana hay para comprar abonos. Pero todo eso es una concatenación de causas y efectos que fatigan de solo pensarlo. Y así estuvo el campo español hasta que llegó el comandante y mandó parar de compadecerse. Suministró agua por un tubo y obligó a los campesinos a ponerse las pilas. Y por eso es que vas ahora por el Páramo leones y te piensas que estás en Oklahoma, por aquellos maizales a perdida de vista en los que Gary Grant se ocultaba de sus perseguidores en Con la Muerte en Los Talones. 

Todas esas cosas de las que te enteras por los libros. Y que luego te hacen pensar. Esa perversión de la espiritualidad que desemboca en el esperpento. Así era España desde finales del XVII hasta bien entrado el siglo XX. La larga decadencia de los imperios. Cuenta Casanova que, estando en el teatro en Madrid, de pronto, el conserje de la puerta gritó Dios y, de inmediato, tanto los actores como el público se pusieron de rodillas, y así estuvieron hasta que se apagó el sonido de una campanilla que había llegado desde la calle. Y así cada vez que un cura pasaba por delante del teatro llevando el viático a un enfermo. Cuando el demonio se aburre, mata moscas con el rabo. Cuando los gobiernos son pantomimas, fomentan la superchería para sostenerse. En fin, me he ido por los cerros. 

lunes, 5 de febrero de 2024

Allá cuidados

Casanova ha entrado en España atravesando los Pirineos por Navarra. De Navarra no dice gran cosa salvo que sus carreteras son tan buenas como las de Francia. Por lo visto, las había construido a sus expensas un gobernador que hubo allí. Así eran las cosas de aquellos tiempos. Al llegar a Castilla la Vieja, las carreteras no son ni buenas ni malas por la simple razón de que no las hay. En Castilla, según su percepción, todo es miseria y dignidad. La gente, según él, no siente su miseria. Ya se sabe que los turistas son tendentes a sacar sesudas conclusiones de sus relampagueantes percepciones. Llegando a Madrid, al entrar en los pueblos que pernocta, tiene que hacer frente a la impertinencia de los funcionarios. Según cuenta, las puertas de las habitaciones de las fondas tienen la llave por fuera para que nadie se pueda encerrar en ellas. Siempre tienen que estar francas para la Inquisición, no vaya a ser que a alguien se le ocurra hacer cochinadas allí. Da la impresión de que opina según prejuicios, algo muy propio de los que siempre van de paso. En cualquier caso, mala edad y malos tiempos para Casanova. Anda por los cuarenta, escaso de dinero y sus benefactores de toda la vida han muerto. Sus últimas conquistas han sido desastrosas: una le pega unas purgaciones; otra, a la que intentó llegarle al porche del santuario del amor, le pega una hostia que le pone la nariz como una coliflor; otra, se le muere en los brazos sin haberla catado. Y ya, como quien dice, estamos a las puertas de la madre de todas las revoluciones... pero, bueno, vamos a esperar a ver que nos cuenta de aquel Madrid de Esquilache.  

En otro orden de cosas, el Doctor John Campbell trasmitía ayer a sus millones de seguidores la perplejidad que le ha producido ver afirmar en sede parlamentaria al primer ministro Risi Sunac que las vacunas para el covid son seguras. Bien es verdad que en esta ocasión se ha guardado para sí lo de efectivas. En cualquier caso, aquello tan español del procure siempre acertalla, el honrado y principal... ya no es tan español; el sostenella y no enmendalla si se acierta mal, ha traspasado todas las fronteras y se ha hecho universal. En fin, tiempos estos como los de Casanova, o sea, prerrevolucionarios. Y no por nada, sino porque las mentiras en las que se sustenta el poder han alcanzado la categoría de esperpénticas. O sea, entre el reír y el llorar. 

Por lo demás, a mí ya... que me dejen con la guitarra y un par de onzas de pan y allá cuidados... como Terete con los corderos asados. 

sábado, 3 de febrero de 2024

Marialuisa

Un año de los que estuve estudiando, por decir algo, en Valladolid, tenía alquilada una habitación en casa de una señora llamada Marialuisa que era algo así como una precursora. Marialuisa, por los cincuenta y tantos, tenía su machacante que, nosotros, los estudiantes que allí vivíamos, conocíamos de sobra porque no había bar que entrásemos que no nos lo topásemos por allí. De vez en cuando, se presentaba en casa a altas horas de la madrugada completamente borracho y entonces montaban una zapatiesta que nos despertaba a todos. Por lo demás, la relación marchaba como la seda. Pero digo que Marialuisa era una precursora porque tenía un perro ratonero pasado de quilos al que llamaba Tomasin. Tomasín por aquí, Tomasín, por allá, no paraba de hablar con él, y le preparaba unos arroces con pollo que nos ponía los dientes largos. Lo acostaba en un serón de niño y le tapaba con unas colchas de muchas puntillas fabricadas por ella misma a ganchillo. Se pasaba la vida haciéndole vestiditos a Tomasín. Como Marialuisa salía mucho por ahí, sobre todo a la iglesia, Tomasín pasaba muchas horas solo. Y era cuando se daban esas circunstancias que al llegar a casa cualquiera de nosotros, Tomasín se ponía a ladrar como un loco. Entonces, maquinando, llegamos a la conclusión de que, si cogíamos el hábito de nada más entrar ir a la cocina y pegarle una buena patada a Tomasín, por aquello de los reflejos condicionados que nos habían explicado en clase, era muy probable que Tomasín dejase aquella molesta costumbre. No recuerdo si funcionó el invento o no, porque, además abandoné pronto aquella morada porque era heladora. 

Me vinieron a la memoria ayer estas historias porque se sentó en el banco contiguo al que yo estaba con lo de Casanova, una señora mayor de muy buen porte que llevaba un carrito de bebé, con sus puntillas y todo, para pasear a su gato que, por cierto, se había encaramado en la capota y allí dormitaba apaciblemente. Es una moda que va tomando cuerpo: pasear a los perritos en cochecitos de bebé. Otros prefieren llevarlos, como ahora se estila con los bebés, en una mochila pegada al pecho. En cualquier caso, no hay día que pasee por el muelle del Pesquero que no vea a media docena de personas llevando a sus mascotas en, ya sea cochecito, ya mochila. Porcentualmente no es muy significativo, ya que prácticamente todas las personas que andan paseando por allí se hacen acompañar de sus mascotas. Y se hacen corrillos de personas y los perros juegan alrededor mientras las personas hablan de ellos. Así es que, me pregunto yo, ¿cuánto van a tardar los socialistas de todos los partidos en sacar una ley que obligue a pasear por el muelle del Pesquero siempre acompañado de la preceptiva mascota?, que, eso sí, concediéndote la libertad para escoger entre perro, gato o, en su defecto, hurón, que ya se van viendo unos cuantos por ahí. Y esperemos que de ahí no pasen y les dé por imitar al Cid que tenía leones. 

Lo que pasa es que el Cid tenía leones con una finalidad, digamos que disuasoria: acojonar a sus yernos que eran unos señoritos maltratadores. Y, en general, hasta hace bien poco, las mascotas eran elementos útiles en la economía de las familias, ya fuesen como guardianes, ya para desratizar, ya para guiar ganados, ya para olfatear la pista de los malhechores, pero esto de ahora es, me parece a mí, completamente novedoso, ahora se tienen mascotas para comentar sus monerías con las amistades. Y se les trasfieren afectos de tipo, ya sea materno, ya paterno, según el género de su propietario. Son unas perfectas tortas a falta de pan. ¡Y qué le vamos a hacer si las cosas han venido así rodadas!

viernes, 2 de febrero de 2024

Timbas

Me pasa, por un lado, lo que a Berceo y, por otro, lo que a Chiquito de la Calzada. Y es que quisiera hacer una prosa en román paladino, pero, no puedo, no puedo. Lo que tengo en la cabeza me atormenta, pero sé que sacarlo fuera es imprudente. Porque estoy convencido de que es la verdad de lo que pasa que está siendo tapada con toneladas de mierda para gran alivio de la inmensa mayoría. Ayer me lo comentaba un amigo al que siempre he considerado como una gran cabeza: todo se jodió con la pandemia. Con lo que llamaron pandemia, hubiera sido más exacto. 

Yo sé a ciencia cierta que la verdad de todo eso acabará por ver la luz, pero no sé si lo veré porque en el mejor de los casos me queda muy poco... aunque decir en el mejor se me antoja un poco pretencioso. Y estoy seguro que va a ser una catarsis colectiva que va a poner el mundo patas arriba para bien de todas las personas de buena voluntad que se han dejado engañar. Y como en todas las catarsis habrá que pasar por un proceso doloroso... que es lo que todo el mundo quiere evitar porque en la escuela socialista les enseñaron que se puede aprender jugando. Y de aquellos polvos...

Y en el entretanto, leo por alguna parte, que la Comunidad Europea ha regalado otros cincuenta mil millones de euros a los ucranianos para que sigan dando pol saco a los rusos. Es una política como cualquier otra. Tu mantienes la atención en cualquier quimera, como la de dar pol saco a Rusia que lo es y bien grande, y, mientras haya género en las estanterías de Mercadona ya pueden caer chuzos de punta que nadie quiere enterarse. Por eso ha sido siempre que las grandes catarsis de la historia han pillado a la mayoría por sorpresa. Para el vulgo, ya sea que se persigue a los judíos, ya que cientos de miles de tractores y camiones bloquean los caminos, no pasa de ser folklore en tanto en cuanto, ya digo, haya género en las estanterías. 

Así ha corrido siempre el mundo y seguirá por los siglos de los siglos, de catarsis en catarsis y tiro porque me toca. Y es que así quieren los dioses que sea, porque nuestras catarsis son sus timbas, es decir, su forma de dar un poco de tensión a sus intemporales a la vez que aburridas existencias, Y si no se creen lo que les estoy diciendo, cojan, agarren y léanse la Ilíada. ¿Es que es otra cosa esa novela que una timba que se montan los dioses para matar el aburrimiento? Y los humanos haciendo de cartas: reyes, caballos, sotas, o corazones, picas y rombos, eso, ya, para gustos. 

En fin, voy a ver dónde la echo hoy porque estoy un poco hasta los mismísimos.   

jueves, 1 de febrero de 2024

Indiferencia

Terminé la Ilíada. Príamo, rey de Troya, ha recuperado el cuerpo de su hijo Héctor y tiene por delante doce días para celebrar sus exequias. A partir de ahí se reanudarán las hostilidades. Ya no hace falta que Homero siga escribiendo porque los dioses ya contaron en repetidas ocasiones cual será el final de lo que se traen entre manos aqueos y teucros. Aquiles morirá por una flecha lanzada por Paris, en realidad, Apolo y, después, los aqueos derribarán las murallas y destruirán Troya hasta sus cimientos. Se diría que la tesis de este libro maravilloso consiste en avisarnos de que no nos hagamos ilusiones, porque el ser humano no es dueño en absoluto de su destino. Todas las decisiones las toman los dioses que, por cierto, nunca descansan en sus querellas. El padre, Zeus, que es la razón suprema, es incapaz de controlar a su mujer e hijos que vienen a ser las pasiones. Su mujer, Hera, que también es su hermana, es una perra impúdica. Siempre anda por detrás metiendo cizaña. Es lo suyo. Y Atenea, la de los ojos glaucos, su hija predilecta, porque nació, precisamente, de su cabeza, hace lo que le da la gana. De Afrodita, ya, ni hablar, porque va por libre: nació de la espuma que se formó en el mar cuando cayeron en él los cojones que Cronos, padre de Zeus, cortó de un tajo a su padre Urano. Y luego, los bastardos, como Apolo, que ve de lejos, o su hermana gemela Artemis, que donde pone el ojo pone la flecha. Por no hablar de Dionisos, que se escurre como una sabandija y no hay manera de meterle en cintura. Y menos mal que tiene a Hermes, que lo mismo es artero que un corazón con patas. Sirve para todo. Una especie de spin doctor que le dirían hoy día. Y muchos más, porque no había manera de que Zeus la tuviese quieta: tía que le apetecía, tía que se maquilaba. Bueno, en realidad, eso es el poder real. El del ciervo que gana la berrea. Príamo, ya iba por cincuenta hijos cuando se le vino encima la marea aquea, precisamente, porque uno de los cincuenta, Paris, era un picha brava que le birló la mujer a un amigo aqueo que le había invitado a pasar unos días en su casa. Y es que, ¡menuda muhé! Nacida de los amoríos de Zeus con Leda... pero, bueno, mejor lo dejamos porque esto no tiene fin. Ni enmienda. 

Los anocheceres los sigo pasando en compañía de Azorín. Ha sido una sorpresa de lo más agradable encontrarme con él. Es un tipo tan inteligente que no es extraño que tenga tan poco predicamento. Se necesita bagaje para que te diga algo. Porque no hay el menor alarde en él. Todo es mesura y elegancia. Ahora anda por los pueblos, que son ciudades, de la provincia de Alicante. Va y viene, solo o acompañado, y comenta la jugada. Hay lo que hay, pasa lo que pasa y él lo cuenta sin el menor atisbo de pasión más allá de la necesaria para que las palabras se junten de una forma bella y trasparente. Es como si tuvieses delante los paisajes que describe o fueses uno más de los que conversan en una estancia del casino. Diría yo que no hay epíteto mejor para describir a Azorín que el de indiferente. Es a lo máximo que se puede aspirar en esta vida. 

En otro orden de cosas, sigo en el empeño de aprender "Nunca vas a comprender" de Rita Payes. Es una canción llena de tensiones. Y por tanto difícil de interiorizar. Pero, ¡ay de ti cuando lo has conseguido! Vas por ahí paseando y continuamente se te vienen a la cabeza sus tortuosas armonías. Y es de lo más placentero. La historia de un desapego. En fin, reconozco que me he enamorado de Rita Payés. A ver lo que me dura dura.